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TÉCNICAS SEXUALES

Kunyaza, la técnica con la que tendrás orgasmos brutales

Sin Kunyaza no hay placer. Desde hace un tiempo esta palabra se nos ha colado en el diccionario sexual y no hay mujer que no quiera probarlo. Es tal su fama que, el agua sagrada es decir, la Kunyaza, tiene que formar parte de nuestras relaciones sexuales sí o sí.

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El director belga Olivier Jourdain con su documental Sacred Water ha hecho que pongamos el foco en la Kunyaza, una técnica africana milenaria que promete dar a las mujeres un placer sin límites. Esta técnica está muy extendida en Ruanda, El Congo, el este de Uganda y el este de Tanzania. Tal y como se narra en esta obra, es imprescindible que las mujeres también sientan placer en las relaciones sexuales, por eso, a través de una leyenda que se remonta a la Tercera Dinastía, se traspasa de generación en generación la técnica para hacer que las mujeres disfruten más, tengan orgasmos más potentes y eyaculen. Y es esa eyaculación lo que para ellos indica el grado de satisfacción de las mujeres (y virilidad de los hombres).

La sexóloga Eirelyn Gómez Arcia nos explica el porqué del éxito de esta técnica. “La técnica de Kunyaza ha venido a romper los paradigmas coito-centristas de que el placer se concentra exclusivamente en la penetración. Nos ha enseñado que la vulva es tan o más erógena que la vagina y que la estimulación pene-clítoris puede crear sensaciones increíbles hasta el punto de que las glándulas de skene o parauretrales comiencen a acelerar su función durante la respuesta sexual”.

En qué consiste la Kunyaza

El objetivo de la Kunyaza es estimular cada una de las terminaciones de la vulva y vagina para hacer que el placer vaya creciendo poco a poco, así como la lubricación natural. Haciendo esta técnica se consigue que las mujeres disfruten más y por más tiempo. Además, dedicando tanto tiempo a la excitación el placer final es mucho más explosivo y es más fácil que las mujeres tengan una eyaculación.

Placer | iStock

Es esa eyaculación, o squirting, lo que ha calado tanto en nuestra cultura. Pero, ¿puede esto convertirse en una obsesión? y lo más importante, ¿aporta mayor satisfacción a las mujeres?. Y es eso mismo lo que nos comenta la sexóloga: “En mi experiencia como sexóloga alcanzar el squirt para mujeres y para hombres heterosexuales (que sus parejas lo alcancen) se ha vuelto una especie de obsesión, y realmente no estoy de acuerdo con que sea un elemento fundamental para el placer. Además, hay que considerar que es squirt puede venir acompañado o no del orgasmo. Alcanzar el squirt no es el mejor indicativo para el placer, simplemente es más espectacular desde un punto de vista del saber que fue logrado”.

Cómo se hace la Kunyaza

Para lograr ese grado de estimulación lo primero es acariciar la vulva. Para ello, en la técnica tradicional se usa el glande del pene erecto, pero también pueden utilizarse juguetes o simplemente los dedos. En este juego no hay prisas y se necesita paciencia y ganas de disfrutar, como nos aconseja Eirelyn Gómez.

Paso uno: estimulación externa

El primer paso es rozar el clítoris, su capuchón y todo lo que le rodea. Una vez que sintamos cómo la excitación va aumentando, pasamos a acariciar de la misma forma los labios externos, la vulva por su parte más pegada a la ingle y poco a poco nos acercamos a los internos. Los movimientos deben ser suaves, lentos y delicados.

La clave es combinar los movimientos. Hacerlo en zig zag, de arriba a abajo o en círculos. Además, la lubricación es muy importante. Puede que en este punto no se esté muy lubricada, por eso, antes de tocar el clítoris o cualquier otra parte de la vulva, debemos poner lubricante de base a agua para que la fricción sea suave, cómoda y no genere irritación. El “Slow sex” es la clave, como dice la sexóloga.

Segundo paso: pasamos al vestíbulo

Una vez que hemos experimentado con toda la vulva, la hemos recorrido, podemos ir centrando el placer en la entrada de la vagina. La penetración no es lo más importante en esta técnica sino el disfrute. Por eso, no hay que darse prisa en introducir nada, sino disfrutar el camino. En ese camino hacia la vagina primero hay que detenerse en la entrada. “La idea es apreciar las sensaciones de la entrada de la vagina”, recalca la experta. Recorrerla e ir poco a poco. Las penetraciones cortas son la clave. Vamos, que sólo la puntita, para que nos entendamos. Además, apunta el truco de la sexóloga: “Hacer movimientos suaves e ir intensificando”.

Tercer paso: todo o hasta donde llegues

Puede que llegados a este punto la excitación y el placer sea tal que el orgasmo ya haya llegado para ambos. Si es así, como si no, lo que viene después, si es que quieres seguir, es una penetración más profunda. Hasta llegar al cérvix. La combinación de penetraciones cortas con profundas hará que el placer se alargue todavía más. Y llegados a este punto sois vosotras las que decidís qué más

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