¡Son saludables para tu vida sexual!

¡Son saludables para tu vida sexual!

¿Fantaseas con un trío o con sexo lésbico? Esto dice de ti esa fantasía recurrente

Latigazos y mordazas, sexo homosexual, tríos en lugares públicos… Miley Cyrus. ¡Felicidades, eres humano! Las fantasías eróticas son parte de una vida sexual sana, da igual lo hetero, monógama y respetuosa con la ley que seas en tu día a día, las fantasías son eso, fantasías. Pensamientos y escenarios no reales que te ayudan a excitarte, por muy extravagantes que sean.

Mujer con esposas
Mujer con esposas | iStock

Laura Sánchez (@LauraSanchez) | Madrid | 25/09/2018

Y eso no es malo. Las fantasías permiten que tu cerebro interprete y lleve a cabo a su manera los riesgos que tu cuerpo y la sociedad no permiten. ¿Y hay algo más excitante que lo prohibido?

Las fantasías sexuales aumentan el estado de placer y pueden ser útiles cuando el estrés diario bloquea tus orgasmos. Hay estudios que demuestran que cuando las mujeres se excitan y se aproximan al clímax, las partes del cerebro asociadas con el estrés y la ansiedad se desactivan y entran en juego las fantasías. Así que no bloquees esos pensamientos que en frío te parecen tan raros, en caliente pueden darle una nueva vida a tus deseos más profundos e incluso fortalecer tu relación de pareja si persigues hacerlos realidad de manera consensuada, segura y legal. Es en las fantasías sexuales donde comenzamos a dar sentido a las cosas. Nos dicen de nosotras mismas y de nuestro momento vital mucho más de lo que creemos, como sucede con los sueños. ¿Quieres saber lo que significa esa fantasía recurrente?

1. Amor prohibido

Lo estás haciendo con tu pareja y de repente se cuela en tus fantasías ese misterioso compañero de trabajo. O tu ex. O Chris Hemsworth. O tu cuñada. Fantasear con otras personas es muy común, y no necesariamente significa que no ames a tu chico o que no disfrutes del sexo con él. A veces esa fantasía, como cualquier otra, indica que anhelas algo que no tienes en tu relación actual. Aquí sólo tú sabes si debes comentárselo a tu compañero o encontrar la claridad de tus sentimientos por tu cuenta. Hagas lo que hagas, no te engañes ni le engañes. Si mentir no ayuda en la vida cotidiana, mucho menos en la cama.

2. Sumisión

Considéralo una señal de los tiempos que vivimos: cada vez más mujeres ocupan puestos de cargo a nivel profesional. Pero, como resultado, es posible que no quieran ser también las jefas en la cama. Las mujeres que son muy poderosas en sus trabajos suelen demandar un espacio donde puedan bajar la guardia y cometer un error o dos sin ser juzgadas, dejarse llevar, ser vulnerables y no hacerse cargo. podemos tener esta fantasía sin una razón clara, y está bien. Eso sí, conviene estudiar qué dinámica de dominación y sumisión es la que deseas porque hay muchos niveles. Para que no haya problemas, el consentimiento por ambas partes ha de ser explícito en cada interacción. Asegúrate de decidir lo que vale y lo que no vale antes de jugar.

3. Dominatrix

Por otro lado, las mujeres que se pasan la vida a cargo de los demás pueden sentirse excitadas por la idea de tomar el control sexual, de dominar. Aunque de nuevo no tiene por qué haber una razón clara para sentirse atraídas por la idea de la dominación. Al igual que la sumisión, perseguir esta fantasía requiere de investigación, consentimiento y estrategias para garantizar que los involucrados disfruten de todo el camino. Una buena idea es utilizar una palabra de seguridad, algo que no sea ‘sí’ o ‘no’ y que haga sentir a tu compañero tranquilo al saber que puede parar en cualquier momento.

Lesbianas | iStock

4. Trío

A veces es solo por la novedad, otras por querer ver a tu pareja haciéndolo con otra persona, o simplemente por las ventajas que tienen dos frente a uno en materia de placer. Si se hace bien, abrir una relación para meter a otra persona puede fortalecer a la pareja. La clave es la comunicación. Hablad sobre qué está permitido y qué no, poneros de acuerdo tanto a nivel sexual como sobre la conexión emocional que puede surgir después hacia la tercera persona. Dependiendo de vuestro objetivo, ya sea una noche loca o una relación de ‘poliamor’ a largo plazo, ya sabréis por dónde empezar a buscar al nuevo socio o socia. Lugares de intercambio de parejas, aplicaciones de citas… Puede que ya sepáis a quién invitar.

5. Sexo en público

¿Por qué el sexo en un avión, en un baño público o en la playa nos ponen tanto? La respuesta está en la ciencia. Tanto la adrenalina de imaginarse atrapados y meterse en problemas, como la prisa de excitar a alguien en un lugar en el que pueden descubrirte, son estimulantes mentalmente y por lo tanto aumentan las sensaciones físicas. Sin embargo, si realmente estás considerando desnudarte, masturbarte o tener relaciones sexuales en público, espera un segundo y piensa que si es ilegal podrías enfrentarte a palabras mayores, como la acusación de delito sexual. Para explorar esta fantasía con más seguridad, considera visitar lugares como clubes de sexo, fiestas de intercambio de parejas y orgías programadas..

6. Amor homosexual

Las fantasías que contradicen tu identidad sexual pueden ser confusas. ¿Significa que soy gay? ¿Bisexual? ¿Me estoy engañando? La respuesta es no. Lo único que quiere decir esta fantasía es que hay algo sobre ese tipo de experiencias que te llama la atención. Por ejemplo, la forma en que viste besar a una pareja de lesbianas te hizo desear una conexión similar. Ser curiosa y ansiar probar cosas diferentes en la cama no está reñido con quién eres. Para descubrir si esa intriga es algo que vale la pena sacarse de la mente y ponerla en práctica, prueba a darle rienda suelta a la fantasía ‘mentalmente’: lee, busca imágenes o hazte con porno ético y realista sobre este tema. ¿Aún te interesa? Entonces tendrás que pasar a la práctica.

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