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La sinceridad está sobrevalorada

Estos son los temas a evitar justo después del sexo

Aunque sientas el deseo incontrolable de decirle a tu pareja todo lo que sientes nada más terminar de hacerlo, no es el momento de hablar de esto.

Pareja en la cama

iStock Pareja en la cama

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Ah, la charla de almohada.... Una cama después del sexo es un lugar puro y sucio a la vez. Un espacio en el que la intimidad se condensa cual vapor en cuarto de baño y un comentario desafortunado puede llegar a arruinar el momento de película. Al fin y al cabo acabáis de luchar entre las sábanas y, si no tenéis cuidado, uno de los dos puede terminar herido incluso cuando el combate parece haber acabado.

Y es que, seamos honestos: por mucho que pienses que tener una conversación profunda y trascendental mientras el cuerpo se relaja después de haberlo llevado al límite es una idea maravillosa, la realidad es que tus ‘endorfinas felices’ te están gastando una broma. Noticia de última hora: No es una idea maravillosa hablar según de qué cosa.

Nunca somos más vulnerables que durante el sexo, y en esta sentencia hay que incluir el antes y el después. Por esta razón conviene evitar ciertos temas de conversación que puedan resultar desastrosos y conseguir un efecto contrario al deseado: que nuestro compañero se cierre emocionalmente o nos dé una respuesta poco sincera.

Estos son los argumentos que debes sacar de tu cabeza después del sexo si no quieres cargarte la escena:

1. No critiques el trabajo de tu compañero

A menos que sea de una manera constructiva y muy MUY sutil, que sea esa persona la que te haya pedido tu opinión o que sea muy evidente que necesitáis mejorar en algo, abstente de criticar las artes amatorias de tu compañero y, más aún, de calificar el sexo con él como si estuviera en un concurso de talentos. Sus movimientos no se basan en una escala del 1 al 10, y tu pareja tampoco. Una crítica (de cualquier tipo) cerrará esa intimidad de un portazo e incluso puede llegar a afectar en la capacidad de esta persona para volver a mostrarse vulnerable contigo en el futuro.

2. No comentes nada sobre su cuerpo tampoco

Por el amor de Dios, no uses ese maravilloso momento posterior al sexo para decirle a tu pareja que tiene que volver al gimnasio. Acabáis de compartir un momento muy íntimo juntos, y si no eres capaz de expresar ningún tipo de admiración y aprecio por su cuerpo, mejor será que te quedes calladita.

Pareja | iStock

3. No saques los trapos sucios

No es el momento de abordar ese conflicto en curso con tu suegra. Ni de hablar de problemas de dinero, ni de preocupaciones varias. El brillo que se queda en la habitación después de una relación sexual satisfactoria no es una luz verde para sacar los temas que normalmente os llevan a una discusión seria. Prométenos que acabarás con el zumbido de tus oídos y de dejarás llevar por una buena sesión de abrazos.

4. No hables de experiencias sexuales previas

En serio. Este no es el momento de meter a tu pareja en un marco de comparación y contrastar con él delante sus dones y sus torpezas con respecto a todos tus ex. Es importante compartir nuestra trayectoria sexual con un nuevo compañero, pero no inmediatamente después de hacerlo. Por favor, la próxima vez no pronuncies las palabras "mi ex solía...” nada más tener un orgasmo. Te estaremos vigilando.

5. No te aproveches

Es decir, no le pidas aquello que quieres o le trates de convencer de aquello que no quiere aprovechando la vulnerabilidad del momento. Esto puede hacer que tu compañero se sienta manipulado o presionado. La mayoría de las veces no tenemos ganas de abordar temas serios inmediatamente después del sexo, especialmente si esa ‘petición’ ha supuesto un problema antes. Si no estaba listo para conocer a tu familia antes del sexo, tampoco lo estará para reunirse con ellos 30 minutos después. Dale tiempo.

6. No le preguntes dónde aprendió a hacer eso

Esto nos lleva irremediablemente al punto anterior donde te aconsejábamos “no hablar de tus ex”. Ni hables de ellos ni le preguntes por los suyos, directa o indirectamente. Preguntarle a tu chico dónde aprendió a hacerlo después de echar un polvo es como preguntarle si cree que has engordado. Ya conoces la respuesta. Y en ambos casos la confianza no te va a traer nada bueno.

7. No discutas el futuro de vuestra relación

Lo sentimos, pero el sexo no siempre equivale a un compromiso. Obviamente, es importante estar en la misma página en lo que se refiere al estado de vuestra relación. Pero si esperas más de ese encuentro sexual, guarda la conversación para otro momento y evitar respuestas obligadas o no del todo sinceras.

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