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SEXO

Estos son los errores del porno que los hombres reproducen en la cama

De la misma forma que no intentas saltar al vacío emulando a Superman, tampoco debieras intentar follar como has visto en ese vídeo porno.

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Podríamos haber preguntado a sociólogas, psicólogas o antropólogas, podríamos haber hecho un recorrido teórico por la historia del porno –qué pereza, ¿no?– o revisitar los grandes hits del género para llegar a alguna conclusión.

Pero para saber cuáles son esos tics de la pornografía que muchos hombres reproducen en la cama sin ser conscientes de que a gran parte de mujeres no solo no nos gustan, sino que nos resultan desagradables, hemos decidido ir al lugar donde se encuentra la verdadera sabiduría, ese saber primigenio que se ha forjado sobre el terreno, a menudo con más sombras que luces: el grupo de Whatsapp de amigas. A ellas les hemos preguntado eso, qué cosas hacen los hombres recién salidas del horno de un porno que consumen desde adolescentes y que a nosotras nos ha hecho, en líneas generales, más mal que bien.

Ir demasiado rápido

Entendemos por ir demasiado rápido olvidar aquello que erróneamente se ha dado en llamar preliminares y pasar directamente a la acción, es decir, a centrarse en los genitales, olvidando que existen otras zonas erógenas en ocasiones mucho más excitantes que el clítoris y la vagina. La mayoría de mujeres consultadas coincide en que gran parte de hombres enseguida se enfrascan en los genitales sin que haya habido apenas unos minutos de besos y caricias, en muchas ocasiones sin que apenas se hayan enterado de que tienes otras partes del cuerpo. “Si metes la mano ahí y te lo encuentras seco, lo más probable es que hayas ido a tocar demasiado pronto”, explica Ana. “Solo cuando he tenido parejas estables y tras un poco de pedagogía se han enterado de que hay sexo más allá de los genitales y, por supuesto, del coito”, señala.

Sexo anal a las primeras de cambio

El sexo anal es un tema delicado que no a todas las mujeres les gusta, de modo que, según Raquel, lo más sensato que puedes hacer en este aspecto es adoptar un perfil bajo. “Aún me sorprende cuando te acuestas por primera vez con alguien e intenta antes el sexo anal que el vaginal, dando por sentado que a todas nos gusta, que todas lo deseamos y que en general, no se necesitan unos preliminares que muchos ni siquiera saben hacer”, explica.

Viendo porno | iStock

Un coito que dura horas

Según un estudio elaborado por LELO, las relaciones sexuales de los españoles duran entre 10 y 20 minutos. Otro estudio, en este caso publicado por el Journal of Sexual Medicine en 2005, asegura que el coito dura una media de 5,4 minutos, mientras que otra investigación, realizada por la Universidad de Pensilvania, señala que el buen sexo, “adecuado y deseable” debe durar entre 7 y 13 minutos. “Muchos tíos están tan obsesionados con durar que se olvidan de la ejecución, y además el coito acaba convirtiéndose en algo mecánico, casi como hacer ejercicio, que no resulta nada sensual y acaba cortándote el rollo”, explica Rocío.

La obsesión con el orgasmo

Enlazando con el punto anterior, Rocío señala que se ha producido un cambio de tendencia en los hombres. “Parece que han pasado de obsesionarse con su propio orgasmo a obsesionarse con el tuyo, lo que acaba resultado también muy desagradable porque se convierte en una especie de tarea mecánica hasta llegar a la meta, cuando para mí puede resultar muchísimo más erótico todo lo demás que el orgasmo en sí”, explica. Para Rocío, esta obsesión con el disfrute femenino a cualquier precio y enfocado exclusivamente en el orgasmo tiene una relación directa con el porno. “En el porno ellas siempre disfrutan, siempre gimen, siempre se lo pasan bien… Tengo la sensación de que eso es lo que muchos hombres esperan de nosotras y les sorprende cuando no se lo encuentran. Por eso tantos tíos se quejan de que se encuentran con mujeres que son muermos en la cama. ¿No será que tus expectativas están demasiado altas?”.

El kamasutra al completo

“¿Qué les hace pensar que vas a estar cómoda y entregada con una pierna rodeándote la cabeza, los brazos del revés y la cabeza retorcida? A menudo tienen tanta aversión al misionero pensando que es mainstream que se inventan una serie de posturas imposibles que, en realidad, no funcionan”, señala Natalia.

Que no quieran hablar

“Como en el porno nadie dice nada y todo funciona y fluye desde el primer momento, muchos hombres se toman como una ofensa que les preguntes, les orientes o les des indicaciones”, explica Raquel. Para ella, es fundamental una buena comunicación, que seas capaz de decir lo que te gusta y lo que no te gusta “Tanto a tu pareja como a alguien con quien vas a estar solo una noche: ¡así, al menos, te aseguras de que encuentre el clítoris!”.

Que, por cierto, no es un interruptor

Y si lo tratas como tal, continúa Raquel, “lo más probable es que no consigas que tu pareja sexual tenga un orgasmo en la vida, por más obsesionado que estés y más voluntad que le pongas”.

¿Eyaculación en la cara? No, gracias

“Es flipante que un tío al que no conoces de nada se crea que te va a encantar que te esparza todos sus fluidos por la cara. Es tan surrealista que cuesta entender que muchos hombres supuestamente sensatos ni siquiera se hayan cuestionado que esa creencia viene directamente del porno, y que a muchas mujeres nos desagrada”, explica Nuria. En el mismo saco estarían otras prácticas que, cuanto menos, sería conveniente ejecutar con mucha moderación, siempre asegurando el tiro: pellizcar pezones, cachetes, tirones de pelo, escupir, que te cojan de la cabeza para el sexo oral o salidas de tono que a él le pueden parecer muy excitantes pero a ti cortarte el rollo de lleno (Nuria recuerda un “¡cabálgame!” glorioso que le dijeron una vez y acabó con todo la magia de un plumazo), entre otras prácticas.

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