La diversidad de los genitales femeninos es mucho mayor que la que nos muestra el porno. Igual que no hay dos caras iguales, tampoco hay dos vulvas idénticas. De esta idea se pueden sacar dos conclusiones: que no tiene sentido obsesionarse con un modelo perfecto de genitales y que para gustos, colores. Sin embargo, cada cual tiene derecho a sentirse cómodo con su físico, por lo que cada vez está más en boga la cirugía estética en genitales.

En concreto, según la cirujana plástica Lía Fabiano, la labioplastia, el aumento de volumen de los labios mayores, la clitopastia o el blanqueamiento de la zona vulvar son algunos de los procedimientos más demandados.

Desde un punto de vista clínico, la experta señala que este tipo de intervenciones se realiza sobre todo “En caso de hipertrofia de labios menores, en caso de importante sequedad vaginal o en caso de importantes alteraciones tanto funcionales como estéticas”.

Sin embargo, desde un punto de vista estético, la cirujana reflexiona que los genitales femeninos van variando con la edad, los partos, la menopausia, algunas patologías y medicación. Todos estos factores, principalmente los oscurecen, aunque también pueden provocar otras imperfecciones estáticas. “Antes, estos temas eran un tabú para las mujeres, pero en la actualidad, las necesidades han cambiado”, motivo por el cual ha aumentado la demanda.

Respecto a las cirugías estéticas genitales más comunes destacan las siguientes:

1) Labioplastia: Es la más frecuente y consiste en reducir el tamaño de la apertura vaginal. A veces puede ir acompañada de un cambio la forma de los labios mayores y/ los menores. Así, los labios mayores se pueden aumentar de volumen con tejido graso, ácido hialurónico y plasma rico en plaquetas cuando hay hipoplasia o pérdida de turgencia a causa de la edad.

Genitales | iStock

2) Citoplastia: Se trata de una intervención para aumentar el tamaño del clítoris, escondiéndolo, realizando un corte pequeño alrededor de la corona y plegándolo.

3) Blanqueamiento de la zona vulvar y anal: Ante el oscurecimiento de la zona genital, para lograr un toco más rosado, se procede a utilizar láser, cremas que contienen substancias despigmentantes de la familia de la hidroquinona o del ácido kójico y combinaciones de peelings, que suelen combinar ácido salicílico y ácido glicólico. El uso de estos productos quema la capa superficial de la piel, que forma una costra y se cae días más tarde.

4) Vaginoplastia: Si bien el resto de intervenciones eran puramente estéticas, en el caso de la vaginoplastia el objetivo es devolver a los músculos vaginales la tonicidad perdida por partos o el envejecimiento, así como reconstruir o cambiar el aspecto de la vagina.

La cirujana recuerda que “En el inmediato postoperatorio hay que evitar las relaciones sexuales mínimo durante 8-10 días. También hay alguna intervención que necesita un postoperatorio más largo, que a veces puede durar varias semanas”.

De hecho, recuerda que, como toda cirugía, existen riesgos. “Pueden ocurrir infecciones postoperatorias, asimetría, curación tórpida (difícil) de la herida, retención urinaria, retracción de la piel y dispareunia (relaciones sexuales dolorosas) transitoria, entre otras. No obstante, son intervenciones suficientemente desarrolladas para realizarse de forma tan segura para las pacientes, como puede ser una cirugía de mama”.

En cuanto al perfil de las pacientes, según Fabiano, el rango va desde los 20 a los 65 años. “No se trata de una problemática que afecte solo a mujeres en etapas de post embarazo o mayores, también atiendo en mi consulta a chicas muy jóvenes que tienen su problema o complejo de nacimiento y que no han tenido ni siquiera hijos”.

En este sentido, concluye que “El operarse influye positivamente subiendo la autoestima de la paciente, regalándole serenidad y confianza en el momento de tener relaciones sexuales e incluso en otros ámbitos como al hacer deporte”.