Durante el año vamos dejando muchas cosas pendientes para el día que tengamos más tiempo: limpiar nuestro armario, hacer alguna excursión o viaje, organizar una comida con toda la familia lejana… Y al final todas esas tareas o compromisos se nos acumulan precisamente en nuestros días de vacaciones. Con el sexo nos ocurre un poco lo mismo. El estrés del día a día no siempre nos deja disfrutar de nuestra sexualidad como querríamos, y pensamos que en verano tendremos más tiempo para dedicarle a este aspecto de la pareja.

Pero al final, en vacaciones, no siempre tenemos tanto tiempo como pensábamos y ni tiramos el armario abajo, ni renovamos nuestra vida sexual como habíamos soñado. Precisamente porque tenemos la manía de acumular actividades y tareas para esos días, en vez de para descansar como de verdad merecemos.

“Durante las vacaciones, aunque rompamos con la rutina habitual, en ocasiones hacemos lo mismo, llenamos la agenda de actividades para realizar a lo largo del día, si tenemos hijos estas actividades la gran mayoría de veces los incluyen a ellos y seguimos llegando al final del día agotados y sin ganas para la intimidad. También cuando planificamos un viaje tendemos a llenar los días con sitios a los que visitar, rutas y actividades que nos dejan sin fuerzas al final del día”, expone Ruth González Pérez, psicóloga y sexóloga.

De hecho, aunque los viajes y los hoteles parezcan ser el momento ideal para desconectar de la rutina y reconectar con la pareja, la realidad es que hacer turismo puede ser realmente agotador, e incluso puede llevar a algunas peleas y tensiones entre la pareja.

Pareja haciendo senderismo | iStock

Ante esta situación, la experta avisa de que “Además de planificar actividades, también tenemos que dejar momentos que faciliten la intimidad, como puede ser por las mañanas que tenemos más energía o durante una siesta”. Y es que no está de más recordar que estos días no es necesario vivir pendiente del despertador y que no pasa nada por desayunar o comer un poco más tarde.

Si bien es cierto que en vacaciones es cuando menos nos apetece planificar, también lo es que si estamos haciendo turismo, al final tenemos ciertas actividades marcadas y es habitual que se nos olvide tiempo para disfrutar el uno del otro. “El estar relajados propicia la intimidad y aumenta el deseo sexual”, acuña González.

En esta misma línea, la sexóloga recuerda que el deseo, a veces, se cuece a fuego lento, y que no solo basta con sacar tiempo para encontrarnos en la cama, sino también que tengamos tiempo para mimarnos un poco fuera de ella, y que así nos entren más ganas. “Podéis planificar juntos actividades que os gusten para fomentar el buen rollo entre los dos. Durante el día mantened contacto físico a través de besos, abrazos y caricias, y así aumentaréis la llama y la intimidad. Igualmente, alguna noche podéis buscar juntos un restaurante romántico y tener una cena especial para seduciros y así aumentar el deseo para el momento posterior en la intimidad”.

Otra idea a tener en cuenta es buscar alicientes para despertar nuestro deseo, también estando de viaje, y tenerlo en cuenta en cuenta a la hora de hacer la maleta. “Si vais de viaje aprovechad para meter en la maleta juguetes sexuales, lubricantes, aceites de masaje, lencería sexy, etc. y si podéis buscad una habitación con tintes románticos, con una cama grande de matrimonio y una bañera o jacuzzi que os permita compartir un baño juntos”.

Por último, González reflexiona que aunque las relaciones se puedan planificar un poco para no dejarlas de lado, esto no significa que no nos podamos dejar llevar por los momentos y los impulsos que llevan el calor de los cuerpos y la ropa ligera de los días de verano, para “Buscar lugares para mantener relaciones fuera de la habitación, como puede ser en la playa”.