El morbo de la infidelidad

El morbo de la infidelidad

Cuckolding: cuando te excita ver a tu pareja con otra persona

Si bien hay personas que se excitan imaginando o descubriendo los detalles de una infidelidad, también las hay que prefieren presenciarlo en directo.

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El mundo de las fantasías eróticas es tan amplio como la imaginación de cada persona. Pese a ello parece que hay ciertas ideas que se repiten, y otras que parece que no son para todo el mundo. Así una de las fantasías que más polarización genera es el excitarse viendo cómo tu pareja tiene relaciones con otra persona.

En realidad no es algo tan extraño, sobre todo desde que está en auge el mundo swinger, que no solo se basa en la idea de intercambiar parejas, sino de estar presente mientras tu pareja tiene sexo con otra persona, y disfrutar viendo cómo goza. Tanto es así, que el concepto excitarse en este momento voyeur, o incluso de excitarse al imaginar una infidelidad, tiene nombre propio: cuckolding.

Como explica la sexóloga Irene Valverde: “El término cuckolding hace referencia a una práctica sexual en la que un miembro de la pareja mantiene relaciones eróticas con otra persona, mientras su pareja está de observador, o bien es oyente del relato de estas relaciones si no ha estado presente”. De esta forma puede ser que esta escena se dé en un ambiente de sexo en grupo o en el mundo liberal, o de una forma más íntima, al más puro estilo de la relación entre el pintor Dalí y su musa Gala.

De hecho, aunque en realidad este tipo de fantasía no tiene género, el término de cuckolding en sí mismo se suele relacionar con que la infidelidad de una mujer excite a su pareja masculina. La razón, según Valverde, es más cultural que biológica. “Observando las estadísticas, esta práctica es más habitual en hombres. Una de las razones hace referencia a las presiones que recibe el hombre por rendir/cumplir en las relaciones eróticas, es decir, las obligaciones impuestas por la sociedad respecto a que el hombre tiene que ser perfecto en la cama. De este modo, el hombre se libera de sus ‘obligaciones’, por así decirlo”.

Pese a ello, reconoce que este tipo de prácticas también se dan en el mundo animal, en lo que se conoce como “competición espermática”. En estos casos, “El macho realiza la cópula con una hembra cuya pareja es otro macho diferente. Mientras tanto, la pareja de la hembra observa el coito, e incluso seguidamente, mantiene relaciones sexuales con ella con el fin de interceder en el semen del macho anterior”.

Voyeur | iStock

¿Por qué nos excita la infidelidad?

Los motivos que explican este fetiche pueden ser muchos. Según la sexóloga, se ha de tener en cuenta la idea de dominación del voyeur que observa la escena. “Pueden sentirse como dominantes ya que controlan el cómo, cuándo y con quién tiene su pareja las relaciones eróticas”. En relación a este mismo concepto está la erótica de la posesión, “Ya que por mucho que su pareja esté teniendo relaciones con otra persona, seguirá siendo ‘suya’, lo que puede ser un factor condicionante de la excitación de muchas personas”.

Sin embargo, en la práctica del cuckolding no siempre es necesario ver a la pareja en directo, sino que a veces la excitación proviene al conocer una infidelidad e imaginar, o conocer de primera mano, los detalles de la misma. Algo así como le ocurría a Eduardo Noriega en la película ‘Nuestros amantes’, cuando acababa masturbándose al oír a su pareja serle infiel por teléfono. La diferencia, según Valverde, es que “Excitarse a través de la escucha, hace referencia a una fantasía sexual. Pero ver esa imagen in situ, quiere decir que se ha dado el paso a realizar el deseo de visualizar a la pareja con otra persona diferente”.

Respecto a cómo pasar de esa fantasía, a realmente atrevernos a poner en práctica el cuckolding en la vida real, la experta incide en que “La confianza es algo imprescindible si se entra en el mundo swinger o se realiza la práctica de cuckolding”. Por ello, propone que nos sentemos a exponer tranquilamente el tema, y que de llevarlo a cabo se establezca una especie de contrato o normas a las que atenerse. Por último, recuerda que “Se tiene que estar de acuerdo en realizar este tipo de prácticas, ya que, si una de las partes no está segura puede generar sentimientos negativos en ella y se acabe resquebrajando la relación. Es importante hacer las cosas por convencimiento propio y no por agradar a la pareja”.

Silvia Carpallo (@SilviaCCarpallo) | Madrid | 28/03/2019

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