¿Es buena? ¿es mala?

¿Es buena? ¿es mala?

Cuatro cosas que te pueden pasar si tragas semen

La ingesta de esperma. ¿Es buena? ¿es mala? ¿tanto da que da lo mismo? Allá vamos. Abrochaos los cinturones.

Mujer come yogur
Mujer come yogur | iStock

Hola, amigos de lo desconocido. Bienvenidos a Mundo Fascinante, el programa de difusión científica donde abordamos aquellos aspectos sobre los que no tenemos ni pajolera idea. Tras nuestros anteriores programas dedicados a explicar el éxito de Despacito o la composición del cuero cabelludo de Trump, hoy bajamos al pilón para preguntarnos, ¿qué ocurre si tragamos, por alguna casualidad, semen? Evidentemente, siempre hay miedo e incertidumbre respecto a cosas que nunca hemos hecho antes y esto sucede con la ingesta de esperma. ¿Es buena? ¿es mala? ¿tanto da que da lo mismo? Allá vamos. Abrochaos los cinturones.

Antes, vamos a tratar de explicar qué es el semen. Vale, sí, imagino que muchos contestaréis que es el líquido blanquecino que expulsa el pene tras eyacular. Touché. Pero hablamos de qué es lo que contiene. Para empezar, hay que decir que el semen contiene vitamina C, potasio, calcio y fructosa, entre otros componentes. Sin embargo, la cantidad de semen que se produce en cada eyaculación no es suficiente para asegurar que tomarlo –aunque sea a diario- vaya a traernos beneficios para nuestro cuerpo. No, no es suficiente. Así que vamos con cuatro cosas que sí pueden pasar cuando alguien se lo traga.

Que contraigas una enfermedad de transmisión sexual. Si el chico-del-semen la tiene, te la puede pasar. Ojo, puede suceder aunque no haya eyaculación, aunque las posibilidades se amplían si la hay y, además, acaba en boca ajena. Entre las que se pueden contraer están la clamidia, la gonorrea o el VIH. Como dirían Tricicle en el anuncio del yogur: “Poca broma”.

Bragueta abierta | iStock

Que te vayas por la pata abajo. Tal cual. Aunque no es habitual que suceda, hay un grupo determinado de gente que ha manifestado padecer dolores de estómago incluso episodios de diarrea tras tragárselo. Repetimos, no es lo más normal, aunque puede pasar. O también es posible que alguien esté utilizándolo como excusa para no tener que hacerlo más. Un mariconsejin: ¿Y si se lo dices directamente? De nada, guapi.

Que se reduzcan las posibilidades de padecer preeclampsia (en el caso de las embarazadas). Atención: esto no está demostrado al cien por cien, pero sí que hay varios estudios que lo sugieren. La preeclampsia es una complicación del embarazo que pone en peligro la vida del feto y de la madre. Las investigaciones establecen una menor incidencia si las mujeres se exponen al semen de su pareja. ¿Y de qué modo se exponen totalmente? Pues metiéndoselo dentro, ya sea por vía oral o vaginal. Eso sí, solo funciona en caso de que se trate del esperma del padre, así que no vale como excusa en caso de pillada in fraganti. ¡Glups!

Que no pase absolutamente nada. Esto es lo más normal y lo que sucede con más frecuencia. El semen se traga, el estómago lo procesa como si se tratara de agua, zumo o leche y no pasa nada.

Bueno, amigos, como habéis visto, el semen no es el liquidillo milagroso que algunos quieren hacer creer. Ni ayuda a dormir mejor, ni a que la piel esté más bonita, ni es un antidepresivo ni ayuda a que toque el Gordo ni a que las cartucheras desaparezcan. En fin, puede tomarse en cantidades moderadas (o no) siempre que ‘la fuente’ esté sano como una manzana… Y con esto nos despedimos hasta el próximo programa, donde abordaremos el espeluznante tema de por qué el huevo hilado sigue apareciendo, año tras año, en las mesas de Navidad.

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Javier Sánchez | Madrid | 29/06/2018

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