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EXPECTATIVAS VS REALIDAD

¿Cuánto dura, de verdad, el sexo?

El tiempo importa y mucho cuando hablamos de sexo, porque hay algo que nos lleva preocupando siglos: ¿cuánto dura el sexo perfecto?

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La perfección y la obsesión por saber si lo hacemos como los demás llega hasta el terreno sexual. De ahí que una de las grandes cuestiones que nos preocupa es cuánto dura el sexo perfecto. Y, a decir verdad, no hay una respuesta única y verdadera.

El sexo es tan personal como una huella dactilar, es decir, que cada una de nosotras lo percibe, lo siente y lo vive de una manera muy diferente. Pero, el tiempo es algo que nos preocupa a todas. La falta y el exceso, aunque de esto último no suele abundar cuando hablamos de encuentros eróticos, sobre todo para nosotras. Y es que nos preocupa mucho saber si los encuentros que mantenemos están dentro de la media de tiempo que duran los encuentros sexuales.

¿Cuánto dura un encuentro sexual satisfactorio?

5,4 minutos es el tiempo de media. Este fue el resultado de uno de los estudios más recientes realizados sobre la duración de los encuentros sexuales según una investigación realizada en 2017 por la Universidad de Queensland (Australia). Al mismo tiempo la Universidad Estatal de Pensilvania determinó que para que el encuentro sea satisfactorio debe durar entre siete y 13 minutos.

Te parecerá corto y seguro que has pensado que con tan pocos minutos nadie puede quedarse satisfecho, y es que estamos acostumbradas a que se represente el sexo como un maratón de horas cuando en realidad nadie disfruta durante tanto tiempo. Otro estudio realizado en 2008 determinó que el sexo es demasiado corto cuando dura de uno a dos minutos, adecuado si es entre tres y siete y deseable si es de siete a 13. Se calificó de demasiado tiempo a partir de los 30 minutos. ¿Ahora ya te va encajando mejor?

Pero detrás de estas investigaciones hay trampa y es que en la primera se entrevistaron a 500 parejas que, con la ayuda de un cronómetro, contaron el tiempo de su relación sexual. Las parejas eran heterosexuales, de diferentes edades y lo que realmente se contabilizó fue el coito. Ni lo que solemos llamar preliminares ni nada. Penetración pura y dura. Es lo que ocurre habitualmente en este tipo de estudios y, claro, no encaja con la realidad porque el sexo es mucho más que coito, eyaculación y orgasmos, afortunadamente.

Cómo durar más en la cama

Raquel Gargallo, sexóloga, coach personal y emocional, coincide con que el tiempo es enemigo del sexo. La preocupación por la falta del mismo se traslada a la vida íntima, “La predisposición de disfrute y el placer se van a ver mermados” a causa de la obsesión por saber si el sexo dura lo que “tiene” que durar. Y es que la gran pregunta es: ¿qué prefieres cantidad o calidad?. “Depende de lo que conteste cada una necesitará contar su tiempo o no”, responde la coach. “Lo más sano y libre es dejar el tiempo relativo en esos momentos. No hay nada establecido, ni justo, ni correcto, ni perfecto. Cada una tiene que sentir el disfrute de su vida sexual sin miramientos de ningún tipo. Y menos del tiempo. El tiempo solo será una presión hacia nuestro placer”, añade.

Pareja | iStock

Pero, no podemos negar que el tiempo nos obsesiona en cuanto al sexo se refiere y siempre queremos que dure más. Parece que es una consecuencia del miedo a “Perder el tiempo”, puntualiza Gargallo. Además, perdemos el norte pensando en ese tiempo perdido y lo malgastamos todavía más. Tal y como dice la experta, el tiempo es muy valioso en las relaciones y por ello no debemos mirar el reloj, sino simplemente dedicarnos a disfrutar.

En cuanto a si el tiempo de duración del sexo es más importante para hombres o para mujeres, Raquel Gargallo afirma que más que de género deberíamos hablar de perspectiva. Depende de cómo cada persona percibamos el tiempo, el valor que le demos y qué supone mucho o poco. “Para las personas que disfrutan del sexo sabiendo pedir, dando y recibiendo, alargar el tiempo será muy placentero”. Sin embargo, “Para una persona que no disfruta y que le supone una tarea, cuanto más rápido pase mejor”.

La clave para durar más en la cama es olvidarse de eso mismo, de cuánto duramos. Sino que lo que debemos hacer es centrarnos en el momento, disfrutarlo, vivirlo y adaptarlo a nuestras necesidades y posibilidades. El tiempo de calidad también cuenta entre las sábanas.

El tiempo como afrodisíaco

Aunque no lo creamos, a veces el tiempo (incluso si falta) tiene una parte excitante. “En momentos puntuales puede aportar morbo y tensión atractiva al asunto”. Son esos “Encuentros fugaces, inesperados, que hay que aprovechar si te pilla excitadísima o excitadísimo”. Y es que “Tener un tiempo limitado hace que exprimas ese momento al máximo con la máxima pasión” dice la sexóloga. Pero siendo sinceras, esto son momentos que no ocurren muy a menudo. “En la mayoría de casos estar pendiente del reloj repercute negativamente a nuestros encuentros eróticos. Hace que nuestra mente esté pendiente o pensando en cuánto tiempo habrá pasado ya y nos descentra de estar conectadas con nuestro cuerpo, nuestras sensaciones y nuestro placer. Esto se traduce en no llegar al orgasmo, no conseguir que se erecte el pene o incluso en una eyaculación precoz y a destiempo sin que queramos” explica.

Estar pendientes del tiempo puede acarrear muchos problemas, además de los físicos como la falta de erección u orgasmos, otros como la ansiedad. “Puede generarnos tanto agobio por cumplir con unos tiempos que deje de apetecernos tener encuentros. Algo que no nos hace disfrutar no queremos repetir” comenta Gargallo.

Para disfrutar plenamente del sexo la experta nos aconseja “Mantener la mente erótica activa”. Es muy importante en esta odisea del tiempo “Guardar unos minutos en tu agenda para algo que te haga conectar con tu erotismo”. “No se trata de tiempo, se trata de tener presente que nuestro rol sexual es importante y forma parte de nuestra salud” recalca. Además, nos anima a no olvidarnos de “Mantener vivo el erotismo”, porque así, “El tiempo será secundario. Qué más dará el tiempo si disfrutamos igual de un segundo que de una eternidad” concluye.

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