Así disfrutarás más

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15 consejos sobre sexo oral que os harán mejorar a ambos

El sexo oral es el gran ecualizador. No importa quién esté arriba o abajo, en ambos casos el objetivo es hacer sentir al otro lo mejor posible. Adorado por los hombres por razones obvias y especialmente agradecido para las mujeres que sólo consiguen alcanzar el orgasmo mediante la estimulación del clítoris, el sexo oral es un arte que siempre es bueno controlar.

Pies
Pies | iStock

Laura S. Lara (@LauraSLara) | Madrid | 28/06/2018

Te mostramos cómo asegurarte de que los dos estéis dando lo mejor de vosotros mismos. El saber no ocupa lugar.

1. Masturbarte puede ayudarte a descubrir lo que le gusta.

Sí, una lengua es muy diferente a un dedo o un juguete erótico, pero saber lo que funciona para ti cuando estás solo es un buen comienzo para poder explicar lo que quieres que te haga tu pareja cuando está entre tus muslos. ¿Te gusta el ritmo constante o el ritmo in crescendo? ¿Qué hay de la presión?

2. Pon todo tu cuerpo en ON.

Intenta estimular (o pedir a tu compañero que lo estimule) todo el cuerpo primero, comenzando desde las piernas y trabajando despacito hacia tu clítoris.

3. Cambia la rutina, al menos al principio.

La mayoría de los chicos llegan enseguida al orgasmo, por esa razón por lo general solo quieren que sigas haciendo lo mismo y de la misma manera sin parar hasta que lo consigan. Un poco aburrido, pero es lo que hay. Sin embargo, al principio para generar expectación, puedes cambiar un poco esa rutina. Comienza alternando estilos, combina movimientos largos de la lengua con una succión más tradicional a boca completa sobre el pene.

4. Si te es difícil concentrarte, apaga las luces.

Te sorprendería la cantidad de mujeres tiene problemas para soltarse mentalmente y dejarse llevar para disfrutar abiertamente del sexo oral. ¿Te suena? Trata de mantener las luces apagadas para que sea menos probable que te distraigas con el entorno y haya más posibilidades de flotar hacia el orgasmo.

5. No, no tienes que ser una garganta profunda.

Si tu pareja está súper interesada en la idea de la sensación de pene completo, puedes lograrlo fácilmente sin pensar que te ahogas en el intento. Es un pequeño truco, él no se va a dar ni cuenta. Envuelve con tu mano la parte inferior del eje y lleva el resto hacia tu boca. O coloca la punta de la lengua en el paladar y luego deja que su pene penetre en la parte inferior de esta. Se acabaron las arcadas.

6. Y ya que sale el tema, tampoco necesitas tragarte nada.

Cuándo, dónde y cómo eyacula tu pareja durante una felación debería ser algo que ambos hayáis discutido hasta llegar a un acuerdo. No es necesario que tragues si no quieres, ni tu pareja necesita terminar siempre en la boca, que te quede bien claro. Puede que le resulte increíblemente sexy verse terminar en otro lugar: sobre tu cuerpo, en el suyo… hay muchísimas opciones.

Pareja en la cama | iStock

7. Pídele que chupe.

Dile que cambie sus movimientos e intente chupar tu clítoris de vez en cuando para proporcionarte una presión más intensa. Sin embargo, si la intensidad en esa zona es demasiado para ti (es más habitual de lo que crees), quizás sea mejor un suave movimiento de ‘chasquido’ con la lengua.

8. No necesita eyacular para divertirse.

Muchos hombres no quieren que les realicen una felación durante el coito porque piensan que se perderán el evento principal. Prefieren el sexo oral como preludio nada más y darlo todo en la penetración. Si tu chico es de estos, ya sabes, enciéndelo como tú sabes… y a disfrutar.

9. El lubricante puede tener buen sabor.

Si vas a estar ahí un buen rato, por qué no hacer que la cosa sepa rica. Hay lubricantes que pueden añadir un efecto extra a la felación y ser agradables al gusto para ti también. Muchas marcas elaboran fórmulas con sabores ligeramente afrutados o mentolados que no interceden con los preservativos y que además de provocar sensaciones diferentes a tu chico, te darán más ‘hambre’.

10. ¡Hablad!

La comunicación durante el sexo es básica, pero muy necesaria. Ninguno de los dos puede leer la mente del otro, así que hablad si hay algo que no os guste o que deseéis pero no se esté cumpliendo. Hay muchas maneras de verbalizarlo si os da vergüenza: “me pone muchísimo que tal”, “me encantaría que intentaras cual”…

11. Tus manos pueden ayudarte cuando tu mandíbula no puede más.

Nunca deberías hacer nada en la cama que te resulte incómodo, pero si te encuentras con un poco de fatiga muscular, prueba una técnica de trabajo manual al mismo tiempo que deslizas tu lengua sobre la punta de su pene. Te dará un poco de margen para recuperar fuerza mandibular.

12. Aunque él esté ahí abajo no debe ignorar el resto de tu cuerpo.

Ser estimulada en múltiples áreas ayuda a cualquier mujer a alcanzar el clímax más rápidamente. Mientras su lengua está en funcionamiento entre tus piernas, pídele que juegue con tus pezones. Puede empezar acariciándolos suavemente y a medida que la cosa se caliente apretar un poco más si eso te gusta.

13. El frío puede ser muy caliente.

Tu temperatura corporal aumenta cuando estás excitado, por lo que cualquier cosa fría sobre tu cuerpo puede provocar una agradable sacudida para tus sentidos. Prueba a poner un ventilador en vuestra dirección para que, mientras realiza el cunnilingus sienta tanto el calor de tu cuerpo en su boca como la brisa fresca del aire. La combinación es inesperada, y cualquier cosa sorprendente puede llevarte directamente al clímax.

14. Plus digital.

Hay una forma única de darle a su frenillo (ese pequeño bultito de la parte inferior de su pene donde el eje se une con la punta) la atención especial que merece: coloca la punta de tu dedo sobre él y métete el eje (junto con el dedo) en la boca. A medida que mueves la boca hacia arriba y hacia abajo, pasa el dedo suavemente por el frenillo. Alucinará.

15. Poneos cómodos.

Ninguno de los dos necesita arrodillarse para ofrecer sexo oral a su pareja. Hay tantas maneras de hacerlo cómodamente que es innecesario levantarse con las rodillas rojas o las piernas dormidas. Puedes tumbarte de espaldas mientras tu compañero se acurruca entre tus muslos, o utilizar las almohadas para suavizar las posturas.

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