Las dudas sobre cómo será la vuelta a la normalidad en lo referente al sexo y a las relaciones son más que evidentes por las recientes búsquedas de Google y por las insistentes preguntas de los pacientes en las terapias. Hay parejas que no se han visto durante todo este tiempo y otras que no han parado de verse y relacionarse, lo que nos plantea múltiples posibilidades tras el confinamiento.

Hablamos con cuatro sexólogas, psicólogas y terapeutas para plantearles la misma pregunta: ¿Cómo va a ser la vuelta a la normalidad en lo referente al sexo? Yaiza Morales, terapeuta y sexóloga, nos adelanta que “Aventurar qué pasará una vez esto se acabe es más cuestión de jugar a la adivinación que de poder sacar conjeturas de peso.”

“Lo que sí sabemos es que esta situación de confinamiento está cambiando ya o al menos está planteando la necesidad de un cambio tanto en la manera en la que se organiza y vemos el mundo; como en las relaciones, ya sean intrapersonales como interpersonales”, puntualiza Morales.

Es por esto mismo que podemos decir que la respuesta a cómo afectará este confinamiento a nuestra actividad sexual “Vendrá dada por la vivencia personal de cada uno. Habrá quien, sin haberse planteado ninguna implicación al respecto, buscará contacto para acallar sus necesidades. Habrá quien pueda tomarle cierto miedo o reparo al contacto y decida no hacer nada. A otros les habrá servido para estar más en contacto consigo mismos y decidirán enfocar sus relaciones de un modo más sano. Lo importante de todo esto es no plantearnos el fin del confinamiento como una vuelta atrás, si no como el fin de una etapa y el inicio de otra nueva con todo lo que eso conlleva”, opina Morales.

Sexo | iStock

Por otro lado, Maitena Usabiaga, psicóloga y sexóloga, nos cuenta que “La vuelta a la normalidad no va a suceder” y se atreve a decir que “no debería de suceder.” Usabiaga deja claro en su discurso que “Eso que llamamos normalidad es la que sigue sosteniendo un sistema precario, desigual, racista, machista, heteropatriarcal...” y que ella no quiere volver a lo de antes, pero también cree “que se establecerá otro orden mundial basado en más control social, un orden menos independiente.”

En cuanto a los deseos, cree que en los encuentros habrá de todo. “Lo vivido va a ocupar muchas de nuestras conversaciones. Habrá a quienes la espera erotizante les haya hecho efecto y ese encuentro tan esperado se viva intensamente. Para otras, los encuentros vividos en este arresto domiciliario les marcarán también. La intensidad de lo vivido afectará en la erótica; algunas ya no tendrán ganas de encontrarse, otras se habrán acostumbrado, otras habrán innovado y otras apreciarán más a la persona que tienen al lado”, nos cuenta Usabiaga.

Usabiaga también se muestra muy crítica con lo vivido en este confinamiento respecto a las medidas, y nos puntualiza que: “El contacto físico sufrirá las consecuencias de estas medidas, ¿cuándo podremos tocar a las demás? ¿Cuándo nos van a dar permiso?”

Mónica Leiva, psicóloga y sexóloga, nos cuenta que “Muchas personas serán más prudentes a la hora de mantener relaciones sexuales con otras personas por miedo a contagios. Mucha gente optará por prácticas sexuales como el cibersexo o la auto estimulación. El contacto físico con personas que no compartan techo y vinculación afectiva se va a reducir mucho. Esto marcará los primeros meses mientras que en las relaciones humanas se siga imponiendo el distanciamiento social.”

Laura Marcilla, psicóloga y sexóloga, por otro lado, puntualiza que “Es difícil intentar hacer de Nostradamus y prever cómo afectará a cada persona y a cada pareja”, aunque se atreve a decir que “Hay ciertos aspectos que pueden influir positiva o negativamente a este nuevo proceso de adaptación. Por ejemplo, las parejas que tengan un estilo de comunicación asertiva seguramente tendrán más recursos para sortear los obstáculos que puedan aparecer con estos cambios.”

Asimismo, Marcilla añade que “Estaría bien no generar unas expectativas excesivas que puedan verse frustradas. Por ejemplo, a las parejas que lleven mucho tiempo sin verse, ya que, aunque por supuesto el reencuentro puede ser maravilloso, también podemos encontrarnos que el deseo se nos pueda haber atrofiado un poco. El deseo es como un músculo que se entrena y está más fuerte cuanto más se usa, así que es posible que el nivel de deseo dependa de cuánto hayan podido trabajar este aspecto de su relación, aunque sea con las limitaciones del distanciamiento.”

Sea como fuere, las múltiples situaciones posibles que nos plantean, lo que nos dejan claro es que habrá un cambio en cada persona, en la forma de relacionarnos, en la forma de encontrarnos con nuestras parejas y amantes. Ahora nos toca esperar para descubrir cuál será el nuestro.