Y también, quienes están hechas un mar de dudas ante esta nueva normalidad que nos plantea, entre otras cosas, cómo volver a relacionarnos sexualmente. Y es que tras varios meses confinadas lidiando con problemas de diversa índole, son muchas las personas, hombres y mujeres, que empiezan a mirar al futuro con optimismo y a tener ganas de retomar sus relaciones afectivo-sexuales. El miedo al contagio planea en el ambiente en mayor o menor medida, cosa que nos obliga –y esto no tiene por qué ser forzosamente negativo– a replantearnos también la sexualidad (probablemente otro más de los numerosos aspectos de la vida que muchas personas han puesto sobre la mesa durante el confinamiento).

“Estamos en una situación especialmente complicada a la hora de vivir la sexualidad, un momento en que los métodos de barrera tradicionales no son suficientes, y hay que plantearse nuevas maneras de vivir las relaciones sexuales sin poner en riesgo la salud. Está en nuestras manos tratar de darle la vuelta a la situación y buscar maneras diferentes pero igualmente satisfactorias de vivir la sexualidad”, explica Mónica Branni, psicóloga y sexóloga de la tienda de juguetería erótica on-line Platanomelón. “El sexo tiene una dimensión mucho más amplia de lo que hemos pensado hasta ahora: también son caricias, fantasías, incluso cuidado emocional, además de otras prácticas que nos consta que han tenido mucho éxito durante el confinamiento como el websex o el sexting”, explica Branni, quien insiste en que si se quiere evitar el contagio hay que evitar también prácticas como “El sexo grupal, los besos, el sexo oral y anal y, obviamente, el coito sin preservativo”.

Esta situación de limitación sexual no solo abre la veda para buscar otro tipo de prácticas sexuales, sino también para potenciar la comunicación no solo con nuestra pareja estable, sino también con nuestras posibles parejas sexuales circunstanciales. “Es de esperar que en el post-confinamiento haya más comunicación que antes, tanto dentro como fuera de la cama. Que la comunicación mejore siempre es algo positivo, puesto que no todo el mundo vive esta situación de la misma manera y tampoco siente el miedo, la ansiedad y el peligro del mismo modo”, explica la experta, de manera que aprender a comunicar dónde estamos y a escuchar dónde se encuentra el otro es el primer paso para una sexualidad satisfactoria en esta nueva situación. Si, además, esta necesidad de comunicarnos en materia sexual y afectiva se mantiene cuando la crisis actual llegue a su fin, no cabe duda de que al final del camino vamos a salir ganando. Parece, visto así, un precio razonable a pagar por una sexualidad futura en la que podamos ser más sinceras y vivir el sexo con menos presión.

Esto se traduce, por ejemplo, “En poder comunicar con naturalidad a tu pareja sexual que has tenido un mal día y que no vas a tener una erección, en el caso de los hombres, y en el caso de ambos poder señalar que hay prácticas que no te gustan y que no quieres llevar a cabo”, señala Branni. Para la sexóloga, el sexting, del que tanto se ha hablado en las últimas semanas, es un buen ejemplo. Según una encuesta de Platanomelón, un 70% de personas encuestadas ha tenido sexting durante la cuarentena. “Es una práctica bastante extendida que mucha gente ha disfrutado durante el confinamiento y continúa disfrutando, pero también es cierto que no a todo el mundo le gusta y que cada persona tiene su propio límite de lo que es aceptable, de manera que saber comunicarlo también es un ejercicio positivo”, continúa Branni.

Pareja en la cama | iStock

Cabe pensar, por otra parte, que el confinamiento puede haber cambiado también aspectos como la masturbación femenina. ¿Puede que, al haber estado solas en casa con sus juguetes sexuales, muchas mujeres tengan menos ganas de buscar sexo fuera, y más teniendo en cuenta los riesgos que entraña? Es decir, ante el riesgo evidente de contagio, ¿no es más saludable física y psicológicamente echar mano de nuestros juguetes sexuales y no regresar a las apps de ligue hasta que el entorno sea más seguro? “Probablemente esto se ha dado en algunos casos, aunque nosotras siempre insistimos en que los juguetes sexuales no sustituyen a la relación sexual. Pueden tanto aportar más chispa a la vida sexual como mejorar el autoconocimiento y el placer, pero no son un sustituto del sexo per se”.

Branni considera que “La mayoría de gente no tiene más miedo de volver a ligar que antes, sino que muchos tienen muchísimas ganas. Lo que sí hemos percibido es curiosidad por saber cómo será todo a partir de ahora”. La sexóloga señala, además, que otro efecto derivado del encierro puede ser cierta caída de la autoestima en algunas personas, mujeres y hombres, producto de haber estado encerradas sin prestar demasiada atención a la imagen y sin relacionarse prácticamente con nadie. “La autoestima es definitiva a la hora de relacionarnos con el mundo, y la autoestima sexual provoca que vivamos la sexualidad de una forma u otra”, señala Branni, quien recuerda que “Las mujeres occidentales vivimos sometidas a un impacto estético, incluso genital, brutal y, aunque nos cueste debemos trabajarlo y hacer un camino de deconstrucción para hacer frente a estas barreras que nos impiden disfrutar al máximo de la sexualidad”.