¿Alguna vez os habéis preguntado desde cuándo existe el condón de látex? No fue hasta los años 20 cuando se comenzó a fabricar con este material. Un componente que no ha sufrido cambios o mejoras relevantes desde entonces; provocando que cada vez sean más usuarios los que se quejen de las roturas, su incomodidad o la perdida de sensaciones. De hecho, hay quienes son alérgico/as a este material.

Es por ello que la Fundación Bill & Melinda Gates lanzó un concurso en el que puso sobre la mesa 100.000 dólares para quien tuviera una idea revolucionaria y mejorara los preservativos. Se presentaron 800 conceptos y solo uno pudo acceder al premio, la propuesta de cambio de material; aunque hubo otras para cambiar su uso y mejorar el confort que no tienen desperdicio y que seguramente veremos pronto en las tiendas.

Para cambiar el material

El material propuesto fue el grafeno, el cual se incorporará a las gomas de látex. Este material es 200 veces más fuerte que el acero, muy flexible y elástico. Es carbono puro, con un solo átomo de espesor, lo que incrementará la resistencia y las propiedades mecánicas de los condones de segunda generación. Con la ventaja añadida de que conduce el calor mejor que el cobre, por lo que mejorará notablemente las sensaciones durante el coito. Además, tiene sustancias antimicrobianas que van a reforzar su seguridad. Otro de los materiales que se pusieron sobre la mesa fue el polietileno, que es trasparente, hipoalergénico y cinco veces más fino que el látex.

Para cambiar su uso:

Esta es una apuesta para que en un futuro los condones sean ecológicos y más rápidos de poner, evitando ese momento que alguno/as viven con angustia y que incluso puede llegar a provocar perdida de erección en algunos casos; añadamos también que por la falta de educación sexual que hemos tenido con el condón.

Condón | iStock

Las empresas están trabajando para que los preservativos sean biodegradables y sin olor; en el caso de que se deseen comprar así, pues hay quien los siguen prefiriendo con texturas, olores y sabores diferentes. Para conseguir esto se quieren utilizar materias primas naturales, como la nanocelulosa, que se extrae de una hierba autóctona de Oceanía. Este material hasta ahora se utilizaba como adhesivo, pero la empresa australiana Quennsland está trabajando con este material para fabricar preservativos más fuertes y finos. De momento, han conseguido que, con un grosor 30% menor, resistan un 20% más la presión y un 40% más de volumen que los tradicionales.

Además, a esto se le suma la propuesta del emprendedor Willem Van Rensburg, quien hace unos años inventó el ‘Rapidom’, un preservativo que se podía colocar con el movimiento de una mano.

Para mejorar el confort

En la Universidad de Northwestern (EE.UU.), Patrick Kiser aboga por desarrollar nuevos polímeros bioinspirados que limiten las propiedades de las mucosas. Su objetivo es que las personas que quieran usar el preservativo en el futuro tengan la sensación de no llevar nada puesto y conseguir esa aclamada y deseada sensación de piel con piel. Se parece mucho al anillo vaginal, puesto que al igual que este, la idea es que libere sustancias para proteger de las enfermedades de trasmisión genital y tiene propiedades anticonceptivas.