Hay muchas personas que viven de manera desagradable la experiencia de estimular sus genitales o los de sus parejas con la lengua, la boca o todo lo que conlleve oler y degustar el flujo o el semen. En muchas ocasiones es por ascos heredados o que hemos aprendido gracias a la falta de educación sexual y en otras ocasiones mucho tiene que ver con la textura, el olor y el sabor, o cómo hemos construido en la cabeza que han de ser estos aplicados a los genitales.

Para empezar, tenemos una mala noticia: los genitales huelen, siempre. A veces a una cosa y otras veces a otra, pero lo que no podemos pretender es que por propia naturaleza huelan a menta, porque no tenemos un eucalipto ahí abajo. Y es importante hacer este apunte porque la limpieza excesiva de nuestros genitales puede provocar que nos estropeemos nuestro propio pH y que nuestras defensas se debiliten, dejando entrar a los posibles virus de contagio genital con mayor facilidad.

Muchas personas viven obsesionadas tanto con el olor que llegan a limpiarse cada cinco minutos con jabón, haciéndose flaco favor (y menos si no es neutro) o con toallitas refrescantes con olores y productos no naturales. Lo triste es que en la mayoría de ocasiones no lo hacen por uno/a mismo/a, sino que lo hacen para que al otro no le desagrade.

De hecho, cabe mencionar que hay muchas personas obsesionadas con el olor de sus parejas y su propio olor hasta el punto que se privan de dar/se placer oral. Y aquí entraríamos en líos de falta de comunicación y estereotipos en los que no vamos a entrar hoy. Lo que sí podemos hacer es daros algunas recomendaciones respecto a la alimentación, algunas cosas que deberías de saber y varios trucos e ideas para mejorar el olor y el sabor de manera natural.

Cómo mejorar el sabor y el olor de los genitales

Si lo que pretendes es conseguir un sabor más dulce la mejor opción es el apio, el perejil, el trigo… alimentos ricos en clorofila. O la canela, la parata, el arroz, la lima, el limón o la menta. Si tu intención es conseguir un sabor neutro, lo mejor es equilibrar lo dulce con lo salado. Lo mejor, los vegetales verdes, hervidos o a la plancha, o ensaladas. Alimentos que ayuden a controlar el pH.

Para suavizar el sabor amargo, lo mejor son los azúcares naturales, en otras palabras: la fruta. Las mejores en estos casos son las diuréticas, como la piña o el melón, pero también pueden ayudarte las fresas, la papaya, el melocotón o los arándanos, frutas que además ayudarán a reducir la viscosidad del flujo. También provocan el mismo efecto las especias; en especial el cardamomo y la canela.

Otro de los puntos más importantes es la hidratación, por eso se recomienda beber mucha agua, zumos y líquidos provenientes de frutas o verduras. Vas a notar el cambio enseguida y más si dejas de comer comida procesada, fritos, latas de comida o bebida gaseosa, ya que los químicos de estas comidas afectan a los fluidos.

Qué empeora el sabor y el olor de los genitales

Si fumamos, bebemos mucho café, consumimos alcohol o si estamos consumiendo fármacos o drogas el sabor será más amargo. Es por eso que de manera natural puedes cambiar el olor y el sabor de tu flujo simplemente teniendo una alimentación equilibrada, haciendo ejercicio de manera regular o dejando de fumar o consumir estupefacientes.

Respecto a la alimentación, ingerir col, espárragos, coliflor o espinacas puede provocar un olor fuerte que a muchas personas le desagrada. Y otro de los alimentos que no se mencionan mucho son los lácteos, que también provocan un olor fuerte; la soja es un buen sustituto.

Sobre el flujo vaginal en concreto: el propio sabor del flujo vaginal puede variar dependiendo del momento del mes en el que estemos menstruando, depende de la ovulación, de si estamos embarazadas o si tenemos la menopausia.

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De hecho, antiguamente se utilizaba el propio olor de nuestro cuerpo para identificar enfermedades o procesos vivenciales de las mujeres. Cuantos menos químicos utilices más fácil te va a ser identificar tu propio olor y aprender a variarlo con tus hábitos y tu alimentación.

Sobre el semen en concreto: muchas personas aún tienen la creencia de que el semen está compuesto solo de esperma y lo que no saben es que el 90% es fluido seminal que se forma con los azucares, las vitaminas, las proteínas, los minerales y las sales que el propio cuerpo ingiere. Por lo que sí, la alimentación en este caso es la clave para mejorar el sabor y la calidad del propio semen.

Aunque para ellos la hidratación también es algo muy importante, también lo es el abusar de las grasas, las comidas procesadas y los alimentos cargados de sodio, es decir, abusar de los embutidos, ya que el consumo excesivo de sal aumenta la probabilidad de que el semen sepa más salado.

Tampoco son recomendables el ajo y la cebolla para mejorar el sabor del semen, ya que tienen un alto contenido en azufre. Otra recomendación es mantener una dieta equilibrada, no abusar de la carne roja y comer mucha frutas, verduras y cereales, así como hacer actividad física.