Vale, hasta ahí, ya lleváis mucho ganado. Ahora hay que ponerse manos a la obra porque es una primera vez y no queremos que sea algo desastroso sino que deje buen sabor de boca. ¿Qué debes y qué no debes hacer a la hora de afrontar esta práctica? Ahí van unos útiles consejos:

- Cuida lo que comes a lo largo de ese día: y vamos a ser claros, no, no es el día de hincharse a espárragos porque si te gustan sabrás que son sanísimos y que son diuréticos… y que luego, cuando vas a hacer pis aquello huele a rayos y truenos. Y no, no queremos que el/la que reciba esa lluvia dorada piense que es una lluvia ácida. Así que ojo con lo que consumes ese día. Te aconsejamos que abuses de frutas, por ejemplo. Y también, que te hidrates. Lo que nos lleva al segundo punto…

- Se trata de una primera aproximación y de jugar. Es decir, no conviene que te hayas aguantado las ganas de mear desde diez horas antes. No, porque aquello no debe parecer las cataratas del Niágara ni el chorrazo de Celebrities… Debe haber cantidad pero no como para inundar el dormitorio. Mesura, por favor.

- Si va a ser vuestra primera vez, mejor probad en la ducha: al ser este un entorno húmedo, os resultará más cómodo hacerlo. Como primera experiencia puede serviros para saber si realmente es algo que queréis seguir haciendo de vez en cuando o si era simplemente una fantasía, una curiosidad, y de ahí no pasa. La ventaja de la ducha es que en el mismo momento, chorro de agua y jabón y listos. Limpios como un bebé.

Toallas en la cama | iStock

- Si es la primera vez pero os apetece una posición más cómoda que la de la ducha, la cama es la opción. O el suelo con una alfombra mullida debajo, cubierta con plástico y unas toallas, por ejemplo. El plástico no es baladí, aunque si os incomoda porque pueda resultar incómodo y ruidoso, pues directamente las toallas y luego a la lavadora (aunque si es en la cama el plástico es un imprescindible). Unas toallitas limpiadoras en la mesilla tampoco están de más.

- Como estamos hablando de primeras veces y no queremos que nuestro acompañante salga huyendo despavorido, vamos a ver cómo lo decimos, apuntemos, por favor, a partes de su cuerpo que no sean muy problemáticas. O sea, vientre, genitales, piernas, pecho quizás… Pero ir a lo loco en una primera vez y hacerlo en el rostro de la otra persona puede ser muy muy arriesgado.

Y ya está, ahora solo toca probar y ver si os gusta como para repetir.