Si te preguntaran qué es lo mejor de sexo, ¿qué responderías? La mayoría lo tenemos claro: la tensón sexual. Esos momentos en los que se nota que entre tú y esa persona hay algo que os atrae como imanes. Esa sensación de excitarte por cada movimiento que hace. Es, resumidamente, el deseo que te provoca y que se mantiene hasta que terminas por caer (o no).

Seguro que alguna vez has oído la expresión “tensión sexual no resuelta”, lo que viene a ser que dos personas se atraían, se gustaban, se ponían calientes sólo con verse pero nunca llevaron esa tensión más allá. Hay dos tipos de personas: las que aguantan esta tensión con estoicidad y las que no pueden y se lanzan a la pasión para calmarla. ¿Tú de cuál eres?

Describir qué es la tensión sexual es una tarea complicada. Al igual que cada persona percibimos el mundo de una manera diferente, entendemos la tensión de forma diversa. Silvia Pérez, educadora sexual y sexóloga, afirma que “La tensión sexual podría resumirse en un deseo sexual recíproco”. ¿Qué pasa si la tensión solo va en una dirección? La experta nos aclara que “Si no es recíproco no es tensión sexual, sencillamente es deseo”. Así que el primer paso es diferenciar entre tensión sexual y deseo.

¿Qué nos hace sentir tensión sexual?

No hay una respuesta correcta. La verdad es que es un misterio digno de estudiar, pero podemos observar la relación que mantenemos con esa persona con la que tenemos la tensión para intentar averiguar por qué la sentimos. “Pueden influir las hormonas o el olor de la otra persona que sin saberlo nos vuelve locas” explica Pérez, a lo que añade que “Existen otros factores como los roles que ocupa cada persona o si hay algún componente de prohibición”.

Para que lo visualicemos mejor Silvia Pérez nos pregunta si alguna vez no nos ha ocurrido que sentimos tensión sexual con una persona totalmente opuesta a nosotras y no sabemos el porqué si de ninguna forma accederíamos a tener una relación con ella.

Para que se den las condiciones idóneas para que haya tensión sexual “Hay 3 puntos que suelen ser clave”. En primer lugar “La proximidad. El principio de mera exposición sostiene que nos gusta más aquello que vemos a menudo porque nos resulta familiar. Por eso en los trabajos surgen tantas historias dignas de ser Bestseller”. En segundo “La semejanza. Nos atraen las personas que de alguna manera se parecen a nosotras porque nos inspiran confianza y seguridad”. Y finalmente “La reciprocidad. Nos gusta gustar y si noto que te gusto pues quizá se active algo en mí”.

Hay una pregunta que nos surge, ¿la tensión sexual surge o se puede crear? En un mundo ideal nos encantaría crearla y mantenernos siempre en esa situación que nos da vidilla y nos hace levantarnos con otra cara, pero la sexóloga responde con rotundidad “Se puede dejar el espacio para que venga, pero es un error empeñarse en que mi cuerpo tenga que sentir algo que no siente. La exigencia es enemiga de la tensión sexual”.

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La clave para crear tensión sexual

La autoestima es un aspecto esencial para que la tensión sexual llegue a nuestras vidas y es que “Si no tenemos confianza en nosotras mismas y estamos tratando de crear tensión sexual estaremos cayendo en una contradicción. Si tu no crees que eres suficiente ¿cómo le vas a transmitir a la otra persona que sí lo eres?” apunta Pérez.

Para potenciar este tipo de tensión la educadora sexual nos aconseja conocernos bien y darnos espacio para ampliar nuestro “Yo sexual”. Esta parte tan nuestra “Se construye con autoconocimiento del cuerpo y del propio deseo. El autoconocimiento tiene el súperpoder de hacer que te quieras más y si te quieres, también deseas más y te convierte en alguien más deseable porque emanas seguridad que es el afrodisíaco más potente” matiza.

La tensión sexual es en sí un potenciador de nuestra sexualidad ya que nos sentimos atractivas y seductoras y eso repercute muy positivamente en nuestra vida íntima y percepción de nuestra sexicidad. Pero ¡cuidado! No intentes controlarla ya que poner demasiada atención sobre ella puede matarla. Simplemente déjate fluir.

¿Y en pareja?

¿Recuerdas lo primeros encuentros con tu pareja? Todo era pasión, ropa volando por la casa para buscaros los cuerpos y ahora eso parece que se ha esfumado y aparece en momentos puntuales. La sexóloga confiesa que “La mayoría de las veces el deseo intenso del principio de la relación se diluye porque las relaciones son siempre sota, caballo y rey. Si conseguimos que cada encuentro sea diferente la tensión sexual se mantendrá e incluso aumentará. El ser humano es un ser asombrosamente creativo, enfocar esa creatividad en la sexualidad es magia”.

Para acabar no podemos evitar hacer la pregunta clave, cuando tenemos una situación de tensión sexual con alguien que no sea nuestra pareja, ¿es mejor resolverla o dejarla como está?

“Depende de las consecuencias que haya detrás” contesta Pérez. Si todas las partes están de acuerdo, nadie sale perjudicado y has tenido en cuenta todo lo que puede implicar, ¿por qué no hacerlo?. Eso sí, antes valora si merece la pena, si hay algo en peligro o si hacerlo te va a repercutir de manera positiva o negativa.

Si no lo tienes claro “Entonces déjalo en el plano de la fantasía y aplica el principio de realidad. El cine ha hecho mucho daño, no confundas un calentón con amor o veas una historia de amor desenfrenado donde solo hay una fantasía sexual” concluye Silvia Pérez.