¿Cuál es la tuya?

¿Cuál es la tuya?

Cinco razones por las que las personas enamoradas engañan a sus parejas

No solo las mujeres infelices en sus relaciones de pareja ponen los cuernos. Sorpresa. Son muchas, más de lo que crees, las que incluso comprometidas o casadas describen su vida en pareja como saludable, feliz y libre de problemas importantes, y sin embargo son o han sido infieles física o emocionalmente. Quizás eres una de ellas y ahora mismo estás lidiando contra la culpa por haber engañado a tu chico.

Seguro que te interesa

Tranquila, no estás sola. Todas hemos hecho cosas de las que nos arrepentimos por culpa del alcohol, sobre todo si nuestro compañero no nos presta la atención suficiente. Por regla general, hay un motivo más poderoso y personal para engañar a tu pareja. Intenta encontrar el tuyo y aprende de ese desliz.

TE PIRRA EL CORTEJO

Al comienzo de tu relación, es probable que tu pareja fuera la que iba detrás de ti. Te sentías como esa princesa de cuento a la que el caballero ha de conquistar para que la historia acabe en final feliz. Esto es más común de lo que parece, y para algunas mujeres puede llegar a ser algo realmente emocionante. Ser cortejada puede hacerte sentir poderosa, segura, valiosa y hermosa. Pero tan pronto como termina el galanteo y os convertís oficialmente en pareja, puede que quieras seguir buscando ese estímulo en otros hombres fuera de la relación para no perder tal autoafirmación, incluso cuando tu compañero todavía te está prestando atención. Has de tener en cuenta que esto no es más que una trampa que te estás poniendo a ti misma. El chute de ego que puedan aportarte otros será siempre fugaz porque tipo de confianza que estás buscando has de cultivarla dentro de ti. No puede depender de perseguir una y otra vez lo inalcanzable, pues una vez alcanzada, perderá su poder.

TE SIENTES DEMASIADO SEGURA EN TU RELACIÓN

Puede que hayas elegido a tu pareja porque es leal y amorosa, y sabes que nunca te hará daño. Tu chico es bueno, atento y entrañable, estáis conectados a nivel intelectual, pero no le encuentras tan sexy como a tu compañero de trabajo. La seguridad emocional a menudo ‘deserotiza’ a la pareja, y ya sabemos lo que sucede cuando en una relación falta la carga sexual, por muy bien que vaya todo lo demás. Si en este momento aparece alguien que cubre esa necesidad humana… será muy difícil permanecer fiel. Y es una lástima, porque si todos pusiésemos en nuestra relación el 10% de la imaginación que usamos para otros asuntos, el fuego no se apagaría. Y la sensación de “me falta algo” desaparecería. Si la pasión, la espontaneidad o la tensión sexual es lo que te falta, intenta usar ese 10% para volver a besar con ganas a tu pareja cuando vuelvas del trabajo en lugar de darle ese piquito sin sustancia, para flirtear con él de una manera nueva y divertida cada día, para eliminar la estrella de mar de tus posturas sexuales. Y pregúntale cómo podéis poner algo de creatividad o de misterio a vuestro día a día.

Infidelidad | iStock

NECESITAS REAFIRMARTE

Al llevar un tiempo de intimidad con otra persona, es posible que necesites encontrar la validación de algo que has sospechado desde hace tiempo: ya no estás tan integrada en la relación como antes, ya no te aporta lo que al principio, has dejado de verte al lado de esa persona, a pesar de que era la adecuada para ti. Tal vez conociste a tu pareja en tu ciudad natal, y después de unos años juntos, se mudó a otra ciudad y comenzó a trabajar en un nuevo puesto. Has superado este bache pero no te sientes plena. Tu infidelidad puede venir provocada por esa insatisfacción. Si bien no es una forma justa, honesta o respetuosa de llegar a esta conclusión, el desliz puede haber hecho que veas tu vida con claridad y de repente te veas con la seguridad y la fuerza necesaria para dejar un amor que una vez significó todo pero en el que ya no creces. Atreverte a salir de la zona de confort, aunque sea de esta manera, será bueno para los dos.

ESTÁS INCONSCIENTEMENTE PREDISPUESTA

A veces nos da tanto pavor que nuestro novio tenga una aventura que nos boicoteamos a nosotras mismas y acabamos siendo infieles primero por el mero miedo al abandono. Nos volvemos celosas y nos ponemos a la defensiva, a veces como consecuencia de un trauma en el pasado, de una mala experiencia personal o familiar. Si hemos sufrido una infidelidad o si uno de nuestros padres ha sido infiel, podemos llegar a protegernos de maneras absurdas para no convertirnos en víctimas de una situación similar. El extremo es engañar a todas nuestras parejas creyendo que el hombre correcto hará que paremos de hacerlo. En este caso lo mejor es iniciar un trabajo psicológico para separarnos emocionalmente de nuestro pasado para establecer un vínculo duradero con otro hombre y avanzar (o no) con la persona que amamos.

SIMPLEMENTE TE GUSTA EXPERIMENTAR

También puede suceder que el sexo con tu pareja se te quede corto, ya sea en cantidad o en calidad, y busques fuera otras experiencias. Hay mujeres que saben separar el amor del placer y que pueden tener relaciones ajenas al matrimonio sin abandonar sus quehaceres familiares y sin perder el interés por su compañero sentimental. Y no tiene que ver con el poliamor necesariamente. Para ellas, ninguno de los hombres con los que se acuestan superan lo que tienen con sus parejas, pero estos escarceos les aportan otro tipo de beneficios: relajación, ego, distensión matrimonial... Al ‘tercerizar’ el sexo, para ellas es más fácil volver a casa y ser la mujer y la madre que realmente quieren ser, sin resentimientos hacia sus maridos debido a la escasez sexual.

Laura Sánchez (@lauraslara) | Madrid | 17/08/2018

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