Brilla el sol, los grados empiezan a subir y tu cuerpo se siente cansado, pesado y crees que tu abdomen no puede hincharse más. El flujo menstrual está a punto de llegar y todo indica que este mes las molestias van a acompañarte unos cuantos días.

Para muchas el recuerdo de la regla en verano es sinónimo de mayor flujo, de reglas abundantes y dolorosas así como de ciclos más cortos. No es sólo tu sensación, que pase esto tiene que ver con el cambio de tiempo, las horas de luz y los ritmos vitales que tenemos al cambiar de estación.

¿Por qué cambia la regla con el calor?

La climatología es un factor relevante en la duración de nuestros ciclos y la cantidad de flujo menstrual que tenemos. Así lo atestigua un estudio publicado en la Gynecol Endocrinol, una revista dedicada a asuntos ginecológicos. El estudio ha revelado que es la luz solar la que influye en nuestra ovulación y en la duración de la regla cada ciclo. Y como ya nos podemos imaginar, el aumento de horas de luz de las que disfrutamos en verano es determinante para que nuestros ciclos se alteren y la regla en verano sea diferente a la que vivimos en invierno.

El estudio, que analizó la menstruación de 129 mujeres, determinó que los ciclos se acortan por la mayor frecuencia de ovulación. De ahí el porqué en verano nos dura menos la regla. Así mismo, en invierno podemos tener retrasos en nuestras reglas, lo cual no tiene por qué ser un signo negativo sino, simplemente una respuesta al cambio y disminución de luz así como a la bajada de temperaturas.

El por qué en verano te sientes más hinchada durante la menstruación

Llega el calor, la regla y te sientes como un globo lleno de helio, ¿te suena? No sólo te pasa a ti, somos muchas las que con la entrada del verano, nuestro cuerpo al prepararse para el flujo menstrual se expande. Sara Matesanz, fisiosexóloga, coach menstrual y fisoterapeuta de suelo pélvico y experta en salud hormonal, nos explica que durante los días de calor aumenta la sensación de cansancio y el cuerpo se siente más pesado.“El calor no ayuda a esa fatiga, sino que la aumenta. Puede que las sensaciones de cansancio, desánimo, aplatanamiento, sean las causantes de ese aumento de las molestias. Además, el calor aumenta la retención de líquidos. Con altas temperaturas los vasos sanguíneos se dilatan, y esto hace que la sangre pueda fluir más lenta. Cuando el sistema linfático se vuelve lento, el líquido se acumula en los tejidos”. Por otro lado, “La sudoración provoca una disminución de líquidos y minerales en el cuerpo, y si no hay una buena hidratación, el cuerpo retendrá líquidos para evitar la deshidratacón”.

Regla | iStock

La ropa que nos ponemos, la alimentación y los vicios del verano, también influyen en nuestra menstruación. “Pantalones apretados, comidas a deshoras, la cervecita y sus pinchos, cambio de horarios que también son muy comunes en verano, contribuyen a esa hinchazón y malestar general”, apunta Matesanz. Para verlo más claro, podemos decir que las estaciones son similares a nuestros cambios cíclicos y por ello en cada fase nos sentimos como lo hacemos en las diferentes estaciones. “El invierno sería la menstruación, la primavera seria la fase folicular, la ovulación el verano y la fase lútea el otoño”. Y el sentido que tiene afirmar esto se basa en que “En invierno baja la temperatura al igual que baja nuestra temperatura basal durante la menstruación. Emocionalmente sentimos que queremos estar tranquilas y recogidas. La primavera coincide con la fase folicular. En la primavera todo florece y nosotras nos preparamos para la ovulación, estamos mucho más activas, concentradas, motivadas, con ganas de crecer y con mucho entusiasmo. La ovulación coincidiría con el inicio del verano, que acabaría aproximadamente a mitad de fase lútea cuando empezaría el otoño y nos prepararíamos para la próxima menstruación. La ovulación nos hace sentir húmedas por la presencia del moco cervical y además, la temperatura basal tras la ovulación sube. Ligero hinchazón abdominal, subida de testosterona y estrógenos al máximo. El otoño con la caída de las hojas es una estación más nostálgica, más emocional, incluso más triste en ocasiones por la vuelta a la rutina y la llegada del temido invierno”.

¿Qué hacer para reducir la sensación de hinchazón en verano?

“Unos hábitos saludables en cuanto a alimentación, buena hidratación, hacer ejercicio, descansar, dormir bien y una buena gestión del estrés ayudarán a aliviar estas molestias” recomienda la experta. Y aunque parezca contradictorio, “Aplicar calor localizado sí que puede mejorar la dismenorrea, pues el calor es relajantes y analgésico” añade.

Lo que debes hacer para tener una buena menstruación

La alimentación, el ejercicio y mantenernos sanas y activas es primordial para el ciclo menstrual. La coach menstrual recomienda basar nuestra dieta en frutas y verduras, no parar de hacer ejercicio, mantener los horarios todo lo que sea posible y dormir bien. Si tus dolores son fuertes, o tu cuerpo muestra alguna otra molestia, sí que es recomendable consultar con una experta ya que esto podría significar que hay algún problema.

El método que utilices para recoger el flujo mentrual está influyendo mucho en tu salud menstrual y en verano es cuando más se nota. ¿Recuerdas esa sensación de la compresa húmeda y pesada los días de verano en los que se te pega todo? Para muchas es una sensación realmente desagradable y por ello es en verano cuando más se opta por usar tampones o copa menstrual. Y ¿sabes por qué es tan importante elegir bien el producto de higiene femenina más óptimo? Por cómo funciona nuestra vagina. Matesanz nos explica que “La vagina es un espacio que se conecta con el exterior, y tiene mecanismos de defensa para poder protegerse de patógenos. Los tampones absorben la sangre y la humedad propia de la vagina, así esta se queda vulnerable y desprotegida frente a infecciones. Hay muchas mujeres que han tenido problemas ginecológicos a raíz de los tampones. Las compresas normales la desventaja que tienen es que recolectan la sangre y tu estás continuamente en contacto con ella, la sensación de humedad puede ser incómoda”. Su recomendación es pasarnos a la copa menstrual. “Para mí sería la opción más recomendable. Recolecta la sangre, tiene larga duración, es ecológica, no genera residuos y lo más importante, no daña tu microbiota vaginal.” Además, advierte que “Con todos los productos menstruales hay que tener cuidado con el Síndrome del Shock Tóxico”.

La menstruación con calor no tiene por qué ser más dolorosa ni molesta si sabemos escucharnos y adaptarnos a los cambios de ciclo.