En los placeres y el sexo no hay un bien o un mal, simplemente hay diversidad y algunas peculiaridades. Es curioso ver todas las formas de disfrutar que hay, pero hay algunas que, por muy eróticas que digan que son, no son del todo recomendables. Hablamos del beso blanco. El beso blanco consiste en, tras hacer una felación a un hombre y que éste eyacule, guardar el semen en la boca y después compartirlo con él a través de un beso.

Esta práctica es muy popular en el cine porno y ha traspasado la pantalla para convertirse en un must del erotismo hoy en día. Sí, se ha puesto de moda hacer el beso blanco y no se piensa en las consecuencias que esta moda sexual puede tener. Marina Agis, sexóloga especializada en educación sexual, hace poco hablaba sobre ello en su canal de YouTube advirtiendo que es una práctica de alto riesgo y que si queremos hacerla debemos tener en cuenta qué conlleva y cómo podemos protegernos. La sexóloga explica que el grado puede variar “Si se hace con la primera persona que pasa o si se adoptan medidas para evitar los riesgos”. En el primer caso, sí que se tomaría como de alto riesgo, mientras que en el segundo podría ser una práctica más en nuestras relaciones.

En el caso de no tomar las medidas de precaución necesarias, estaría al nivel de practicar sexo oral sin protección. Clamidia, gonorrea, sífilis, virus del papiloma humano o hepatitis B y C son algunas de las enfermedades a las que nos exponemos si no tomamos las medidas necesarias para evitar el contagio. Además, tiene una alto nivel de riesgo de infectarnos de VIH. Sobre todo, si existen llagas en la boca o encías sangrantes. Así, Agis afirma que “Siempre que haya eyaculación o algún tipo de fluido en la boca puede haber riesgo de infecciones y si además se lleva a cabo con más de dos personas en juego, es decir, pasándose el semen de unos a otros, puede existir un riesgo de contagio múltiple”.

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¿Cómo se hace el beso blanco de forma segura?

Cuando vamos a realizar una práctica como ésta debemos conocer bien el historial sexual de la persona con la que lo vamos a hacer. La sexóloga recomienda pedirle a nuestra pareja que se haga un examen médico sobre ETS para estar seguras de que todo está correcto. Además, la precaución es clave, no debemos hacerlo sin usar protección, pero es cierto que si utilizáramos un preservativo, que es la mayor protección que cabría en este caso, la práctica no tendría ningún sentido así que la educadora sexual hace hincapié en que “Lo más recomendable es, bien hacerlo con la pareja habitual o si se quiere probar, pero no se tiene pareja o se quiere probar con varias personas, cerciorarse mediante chequeos médicos que la otra persona u otras personas y tú estáis totalmente sanos. Así no habrá ningún tipo de sorpresa”.

¿Por qué se considera tan erótico este tipo de beso?

Esta práctica gana en atractivo erótico para algunas personas porque el porno así lo ha situado. Bueno, realmente somos las y los consumidores de contenido para adultos los que le hemos dado esa categoría de excitante. Pero, como ya sabemos, estos films son ficción y la vida real es totalmente diferente a lo que se nos muestra en ellos. Por eso, aunque el beso blanco parezca un juego muy divertido y sensual, quizá al ponerlo en práctica no nos lo parece tanto.

Es cierto que si nos paramos a pensar, tal y como dice Agis, “Probablemente sea una práctica medianamente habitual que el o la amante reciba el semen de su acompañante para posteriormente tragárselo o escupirlo, ¿pero pasarle el fluido a la otra persona y más si se trata de una pareja heteronormativa?, ¡no lo creo!”. El beso blanco “Suele verse en escenas donde un hombre esta teniendo relaciones sexuales con varias mujeres y estas son las que se pasan el fluido de unas a otras mientras él disfruta con la escena, viendo como esas mujeres se pasan su preciado fluido como si fuera fuente de vida” y de ahí que haya crecido tanto en popularidad. “Las ganas de llevar a cabo (dentro de la medida de sus posibilidades) esas escenas porno a su vida real” es lo que impulsa a ponerlo en práctica.

No todo es negativo, ya que realizar una práctica de este tipo en pareja conlleva llegar a un acuerdo y hablar abiertamente de los deseos sexuales. Si lo vemos de esta manera podría convertirse en una actividad positiva de comunicación en pareja. Así lo ve la sexóloga que afirma que “Esto se traduce en más comunicación y en cierto modo la pérdida de miedo a proponer o hablar con nuestra pareja de los deseos que se tienen en relación al sexo”. Eso sí, siempre manteniendo relaciones seguras y cerciorándonos antes de hacerlo de que nuestra salud no se pone en riesgo.