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9 formas de usar lubricante durante el sexo

El lubricante es el héroe anónimo del sexo. Con él todo es más fácil y más placentero. Una vez que lo pruebes te preguntarás cómo es posible que no lo hubieses hecho antes.

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Y sin embargo, por alguna razón, el lubricante tiene una falsa reputación de ‘fake’, de fraude, de algo solamente para personas que tienen problemas de sequedad. Nada más lejos de la realidad. El lubricante, en toda su magnificencia, es para todo y para todos. Si aprendes a usarlo creativamente, no querrás dejar de hacerlo.

Poco a poco. Si eres nueva en el mundo de los lubricantes, hay algunas cosas que debes saber antes de ponerte a usarlo como loca. Primero, pueden ser de cuatro materiales diferentes: agua, aceite, petróleo o silicona. El agua es la opción más segura si usas condones ya que no correrás el riesgo de que se rompa el látex, y también es el que menos mancha las sábanas (o lo que sea) durante el sexo.

El lubricante a base de silicona es ideal para hacerlo en la ducha o en la piscina, y también para practicar sexo anal, pues suele resbalar mejor durante más tiempo y no se va con el agua. Solo has de tener en cuenta que algunos lubricantes de silicona pueden descomponer los preservativos, así que tendrás que usar un método anticonceptivo de apoyo y hablar claramente con tu socio sobre las ETS.

Y ahora vamos con lo divertido: aquí tienes 10 formas de incorporar el lubricante en tu rutina sexual que probablemente ni te habías planteado. Atrévete. Y disfruta del paseo resbaladizo paseo.

1. Úsalo antes del coito, durante los preliminares. Estos productos no sólo sirven si tienes problemas para lubricar por ti misma. Acaba con ese tabú y saca a jugar a tu nuevo amiguito mientras os preparáis para marcar gol. Ponte un poco en la palma de la mano e impregna la vulva y los labios. Tú marcas el ritmo.

2. Caliéntate con él. La primera regla antes de usar un lubricante es calentarlo, y lo mejor es hacerlo a partir de cualquier contacto o fricción cuerpo a cuerpo. A partir de aquí, se acabaron las reglas. ¿Una sugerencia? Pon un poquito de gel en los pezones de tu pareja (o en los tuyos) para que la estimulación de esta zona sea más excitante que nunca.

3. Aprovéchalo para mejorar sus orgasmos. Durante tus relaciones sexuales con un hombre, aplica unas gotitas de lubricante en su perineo, ese punto tan sensible entre el escroto y el ano. Justo antes de que llegue al clímax, toca ligeramente con tus dedos el lugar lubricado y prepárate para enviarle al límite.

4. Mastúrbate con él. Sí, el sexo contigo misma puede mejorar con lubricante. Si tienes las manos secas, no uses una loción que pueda contener productos químicos no deseados, no queremos que esos ingredientes acaben dentro de ti. Mejor aplica unas gotas de lubricante a base de agua en tus dedos antes de tocarte. La sensación de suavidad es incomparable.

Sexo | iStock

5. Combínalo con tu vibrador. Un poco de lubricante en un vibrador es un cambio total de las reglas del juego. Un plus de poder para ese juguete que tanto te gusta, que te apostará una sensación completamente diferente y más fluida. Pero cuidado, si el vibrador está hecho de silicona, no uses un lubricante a base de agua, este material puede deteriorar la goma.

6. Utilízalo también durante el sexo vaginal, obviamente. No hay forma mala de usar un lubricante. Puedes aplicarlo directamente sobre el cuerpo, en el pene o en el condón mismamente. Todo vale mientras pongas una cantidad del tamaño de una moneda de dos céntimos y trabajes desde ahí. Dejará de gustarte si te pasas y gotea excesivamente pues reducirás toda la fricción y el tacto será mucho menos estimulante, pero si esto ocurre lo podrás remediar fácilmente con un poco de papel.

7. Durante el coito anal. Si bien puedes llegar al límite del "demasiado" durante el sexo vaginal, ese umbral será mucho menor durante el anal, porque a diferencia de la vagina, el trasero no genera su propia lubricación. No temas pasarte de la cantidad recomendada si vais a intentarlo por detrás por primera vez.

8. Para una felación. Sí, funciona. Sobre todo cuando te estás quedando sin saliva. Un lubricante con sabor puede proporcionar suficiente humedad para que tu mandíbula descanse un rato. De nada.

9. Empléalo como ‘aceite’ de masaje. Un buen lubricante puede convertir un masaje en la espalda en un momento de relajación tan pleno y sensual que haga que desees tener relaciones sexuales en ese preciso instante.

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Laura Sánchez (@lauraslara) | Madrid
| 11/01/2019

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