Vergüenza, miedo, rechazo... son algunos de los sentimientos que nos afloran cuando nos enteramos de que podemos haber contraído el Virus del Papiloma Humano. Esta Infección de Transmisión Sexual (ITS) es una de las más comunes, pero ¿sabemos cómo se trata y cómo podemos evitar contraerla? En la teoría sí, pero la verdad es que, aunque se habla mucho de ella, la información que nos llega es muy escasa.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las ITS más comunes. La doctora Gema García Gálvez, ginecóloga responsable de la Unidad de Suelo Pélvico del Hospital Quirón Salud de Madrid y sexóloga médica, nos confirma este dato y aclara que “Se trata de un virus ADN con mucha afinidad por los epitelios, infecta piel y mucosas tras el estrecho contacto en las prácticas sexuales. Se considera la infección de transmisión sexual más frecuente”.

Se genera en las células epiteliales y se transmite por contacto directo de la piel o las mucosas. Hay que dejar claro que no es una enfermedad, sino una contaminación asintomática que en la mayoría de los casos desaparece sin necesidad de tratamiento.

¿Cómo sé que tengo VPH?

“La mayoría de las personas a las que se les detecta no manifiestan ningún signo o síntoma, salvo cuando aparecen verrugas genitales. La infección subclínica, muy frecuente, se diagnostica mediante citología o colposcopia en el caso de la mujer”, apunta la doctora.

Es una infección muy común. Los datos dicen que el 80% de la población la tenemos o vamos a tener en un momento de nuestras vidas. En España, entre un 30 y un 50% de las mujeres menores de 30 años se infectarán en algún momento. “Así es” corrobora García Gálvez. “La infección subclínica tiene una alta prevalencia, puede detectarse en un 30-50% de adolescentes a las que se realiza una citología rutinaria. La alarma surge por su capacidad oncogénica (carcinoma de cérvix, vulva y pene), aunque hay que tranquilizar diciendo que un 60-80% de las lesiones intraepiteliales de bajo grado curan espontáneamente en 3 meses”.

Esta es una de las grandes preocupaciones. Que su desarrollo acabe convirtiéndose en tumores malignos. Para sacarnos de dudas la doctora nos explica que “La evolución de la infección es variable, puede resolverse espontáneamente, fluctuar o persistir. Aproximadamente un 25% podría avanzar a una lesión de alto grado pudiendo desarrollar cáncer invasor el 1%. Lógicamente la vigilancia y tratamiento lo evitaría”.

Vacuna | iStock

De las más de 100 cepas que existen de este virus sólo 14 son de alto riesgo. Principalmente la 16 y la 18. Afecta de igual modo a hombres y mujeres, pero para nosotras las consecuencias son más graves. Ellos son los principales portadores, pero en sus cuerpos no suele derivar en una enfermedad.

Después de esas cepas de alto riesgo, podemos encontrar las de tipo 6-11, que provocan infecciones visibles, las mencionadas verrugas genitales.

¿Cómo evitar contraer VPH?

“La prevención”, como dice la doctora García Gálvez, es el primer tratamiento. “No existe terapia eficaz para eliminar el virus. La destrucción del condiloma o verruga sí es necesaria porque disminuye la carga viral” añade. Podemos encontrar tratamientos oncológicos y quirúrgicos para los casos más graves o prescripciones tópicas dermatológicas para hacer desaparecer las verrugas en los genitales externos.

La vacuna contra el VPH ha sido siempre un tema candente y no exento de polémica. Ante nuestra duda la doctora nos dice que “Rotundamente sí” debemos vacunarnos. Aunque una herramienta que no debemos nunca olvidar es una “Actitud de alerta ante nuevas parejas y adoptar medidas preventivas”. El “Uso del preservativo” es imprescindible ya que la principal vía de contagio es a través de la penetración anal, vaginal y a través del sexo oral.

Cualquier persona sexualmente activa puede contraerlo por eso la rápida detección es fundamental. Para ello hay que prestar atención a “Si aparecen verrugas genitales o síntomas de leucorrea (flujo) maloliente”. En ese caso debemos “Acudir al médico general o especialista”. “No acudir por vergüenza es una irresponsabilidad hacia nuestra salud y la de nuestras posibles parejas” puntualiza García Gálvez.

Puede que descubrir que hemos contraído VPH nos afecte de una manera personal. Es totalmente natural, pero esto no tiene que hacernos sentir mal ni rechazar el sexo. No debemos avergonzarnos puesto que es una infección común, no te sientas como una loca del sexo irresponsable, ni dejes que te etiqueten por ello. Utiliza siempre protección y estate atenta a los signos de tu cuerpo. Infórmate y acude a las revisiones rutinarias para tenerlo todo bajo control.