Como diría algún experto en moda: “antes o después todo vuelve” y es que si me viera mi abuela comprando así, le extrañaría la variedad de productos pero no el modelo de venta.

¿De dónde viene su éxito? Básicamente se genera por una demanda de un consumidor cada vez más concienciado con disminuir la cantidad de envases plásticos de un solo uso y este tipo de compra podría facilitarlo. No sólo este aspecto es importante, sino que también se reduce el desperdicio alimentario porque se compra una cantidad más ajustada a lo que realmente necesitamos y no la que se oferta de forma estándar en los productos ya envasados.

¿Qué productos podemos encontrar en estos establecimientos?

Actualmente encontraremos casi de todo, desde frutas, galletas, aceitunas, frutos secos, harinas, semillas, pasta, productos deshidratados, legumbres… Se pueden encontrar incluso productos de higiene como champú o jabón (conveniente y necesariamente separados de los alimentos) y todo ello colocado en preciosas decoraciones artesanales que rememoran lo que pensábamos que había en otras épocas. Algunas tiendas tienen esos sacos de esparto que tanto ocupan, pero de los que únicamente se utiliza la parte de arriba para evitar problemas de seguridad alimentaria como insectos, aflatoxinas o que se pudra el propio alimento.

¿Cómo se compra a granel?

Preguntando a los consumidores que realizan la compra en estas tiendas muchos de ellos comentan que llevan su propio envase y lo reutilizan varias veces.

Si vas a llevar tu propio envase, ten en cuenta algunas normas básicas:

Mercado a granel | iStock

- Prioriza el uso envases de cristal o plástico apto para contacto con alimentos que se pueda someter a temperaturas de lavavajillas.

- Lleva los envases limpios, no es necesario que estén esterilizados, pero sí es recomendable que hayan pasado por el lavavajillas.

- Etiqueta el producto que va en cada envase y la fecha de consumo preferente o de caducidad que te digan en la tienda.

- Dependiendo del producto es recomendable cambiarlo de envase. Si son productos secos como legumbres no sería necesario, pero si fuera carne o pescado sin duda habría que retirar el envoltorio e intentar evitar que el líquido que sueltan esté en contacto demasiado tiempo con el alimento.

No sólo tú tienes responsabilidades a la hora de llevar el envase, la tienda que lo suministra también:

- Debe destarar el envase antes de pesar el producto e indicar su peso neto.

- Debe informar de la fecha de consumo preferente. Sería importante que entregaran una etiqueta con esta información.

- Debería indicar en la misma los alérgenos que pudiera haber en el producto.

- Debe conservar la información para permitir en cualquier momento una correcta identificación de los alimentos vendidos, al menos hasta que pueda suponerse razonablemente que los alimentos se han consumido.

No te preocupes si no llevas tu envase, adquiriendo el producto así también se reducen plásticos en fabricación, almacenamiento, transporte o embalajes secundarios.

Para el suministro de productos a granel con envolturas propias del establecimiento, éstas deben ser aptas para estar en contacto con alimentos. Utilizar papel reciclado para estar en contacto directo con el producto no es lo más apropiado, aunque los consumidores pensemos que sí. El papel para reciclar se recoge de diferentes orígenes, es decir, periódicos, revistas… que tienen tintas no aptas para el contacto directo con los alimentos porque algunas sustancias nocivas podrían migrar al producto. Aunque lo normal es que los responsables de suministrar estos envoltorios sean conocedores de esto y proporcionan el papel adecuado.

Además, el peso y tamaño del envase no será superior al necesario para mantener la seguridad e higiene del producto. El precio por unidad de medida será el peso neto y, evidentemente no se puede incluir el peso del embalaje salvo algunas excepciones como que el peso no exceda de 10 gramos si la cantidad total del producto es mayor a 1 kilo; más de 7 gramos si el producto va de 250 gramos a 1 kilo. Si pesara menos de 250 gramos, no debería superar los 2,5 gramos. Lo normal es que, de forma estándar, los envases nunca pesen más de estos 2,5 gramos (bolsas o láminas plastificadas).

Pero no todo son ventajas en estos establecimientos, también tienen una parte negativa.

La más importante es la posibilidad de contaminación cruzada. Los productos están expuestos y no suele haber zonas separadas que garanticen evitar esta contaminación pese a que tengan palas para cada uno de los sacos, no se puede asegurar que pueda ocurrir. Así que los alérgicos entrarían en territorio hostil para ellos.

¿Y la seguridad alimentaria?

Los únicos que pueden manipular el producto son los responsables del establecimiento salvo que claramente se identifique como autoservicio, no obstante, la exposición de estos alimentos al ambiente puede llevar a otros tipos de contaminación ya que no están protegidos frente a “toses” y estornudos. Ciertamente muchos de ellos se van a cocinar, aunque otros, como los frutos secos, son de consumo directo. Recuerda extremar las medidas higiénicas siempre que haya producto expuesto, en estas tiendas y en cualquier sitio.

En seguridad alimentaria es importante mantener la trazabilidad de los alimentos, los responsables de la tienda deben conservar y conocer los lotes de los alimentos, pero sería conveniente que, si no lo facilitan en un etiquetado, anotáramos la información mínima como lote y fecha de consumo preferente por si hubiera que retirar la partida por algún problema.

Una parte importante es la información facilitada al consumidor. En los productos envasados está en la etiqueta, pero en los productos a granel puede ser facilitada por el establecimiento directamente. Para ello, disponen de las fichas técnicas del cada uno de los productos que suministran así que, si realmente quieres toda la información de lo que están comprando, puedes pedirlo con total tranquilidad.