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9 señales para saber si estás tomando demasiada azúcar

Ingerir azúcar en exceso tiene efectos negativos, pero no sólo en el peso, sino también en la piel, la energía y la concentración, entre otras cosas.

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Sabemos que comer demasiada azúcar es malo para nuestra salud, tanto que el cuerpo nos envía infinidad de señales para advertirnos de que nos estamos pasando de la raya, y de esta manera nos da tiempo e información para actuar en consecuencia.

Estos son algunos de los signos para saber si estamos comiendo demasiados azúcares. Si te ves reflejada en más de cuatro, elimina el azúcar y los alimentos azucarados de tu dieta durante un par de semanas y luego reintrodúcelos solo como un “regalo” semanal durante un mes. No hay necesidad de eliminarlos drásticamente, pero un buen hábito sería llegar a hacerlo poco a poco y sacarlos por completo de nuestra rutina alimenticia.

La desintoxicación del dulce te permitirá renovar tu cuerpo desde dentro y, automáticamente y sin darte cuenta, acabar con la adicción al azúcar como consecuencia de romper el ciclo de una ingesta continuada.

1. Te sientes fatigada todo el tiempo

El primer signo evidente de una sobredosis de azúcar es el cansancio físico y la lentitud de movimientos a la hora de hacer cualquier tipo de esfuerzo. Aunque el azúcar es capaz de darnos un impulso de energía tan pronto como entra en el torrente sanguíneo (quien tiene niños lo sabe bien), después de ese pico suele producir una caída brusca de energía, y como consecuencia, agotamiento crónico.

2. Te cuesta concentrarte

Las fluctuaciones de energía derivadas de la ingesta excesiva de glucosa pueden conducir a trastornos cognitivos e incluso problemas de depresión. Si sueles sentirte aturdida y fuera de onda, la culpa puede ser una vez más el exceso de azúcar. Vigila, sobre todo, si esa falta de concentración se produce justo después de las comidas, pues una señal inequívoca de que debes eliminar el azúcar de tu dieta.

3. Has engordado mucho en poco tiempo

De esto seguro que ya te has dado cuenta. Tienes hambre todo el tiempo y repites la merienda a medianoche. Cuidado. Los alimentos ricos en azúcares también son muy calóricos y están completamente desprovistos de esas calorías “buenas” que nutren el cuerpo además de saciarlo.

Crema de avellanas casera | iStock

4. Te resfrías continuamente y tienes dolencias frecuentes

Una secreción nasal a mediados de agosto, debilidad incluso cuando has descansado lo suficiente, dolores de cabeza o de musculatura frecuentes, un resfriado que no acaba de irse en meses… Todo ello son indicativos de un sistema inmune débil debido a una sobredosis de glucosa en la sangre.

5. Todo te sabe menos dulce

Quizás también hayas notado que las cosas naturalmente dulces te parecen menos azucaradas de lo habitual. Esto se debe a que el azúcar es una de las sustancias más adictivas que existen y, por lo tanto, la demanda del cuerpo cuando comemos demasiada aumenta cada vez más en una especie de círculo vicioso del que debemos salir rápidamente.

6. Ves borroso

Lo de que el azúcar deja ciegos a los perros tiene una parte de verdad y, sobre todo, una razón de ser que afecta también al ojo humano. Tanto el alto nivel de azúcar en sangre como la hipertensión pueden contribuir a dañar los pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre a la retina. Los científicos han determinado que la deshidratación causada por la glucosa en la sangre también afecta a las células de los ojos, deformando la visión hasta hacernos ver borroso. No vas a quedarte ciego por comer demasiada azúcar, pero sí puedes perder enfoque y nitidez en la vista.

7. Te haces pis constantemente

El consumo excesivo de azúcar puede llevarte al inodoro con más frecuencia. La razón es que, para reequilibrar la concentración de glucosa en la sangre, el cuerpo disuelve un líquido intracelular que le permite ‘fluidificarse’. Los riñones no pueden reabsorber todo el líquido y, por lo tanto, necesitamos ir al baño con más frecuencia de lo normal.

8. Tienes mucha sed y se te seca la boca

El cuerpo humano es una máquina perfecta. En caso de exceso de glucosa, como acabamos de ver, nos obligará a hacer más pipí y, como una cadena de producción sin errores, el hipotálamo enviará a su vez una señal de deshidratación al cerebro para compensar la pérdida de líquidos.

Tener la boca seca y una sed repentina y continua nos señala que nos hemos pasado con la glucosa, por eso las bebidas azucaradas no nos resolverán el asunto, como tampoco el alcohol.

9. La piel no luce como debiera

La dermis es el órgano que tiene la tarea más importante a la hora de comunicarnos el estado de nuestro cuerpo por dentro. La cara es el espejo del alma, de verdad. Cuando hay una acumulación de toxinas, el cuerpo humano puede canalizarlas hacia la epidermis y luego expulsarlas a través de los poros.

Una ingesta excesiva de azúcares dificultará la función de purificación de la piel, lo que se traducirá en acné, poros dilatados, puntos negros, eczemas, enrojecimiento… Expulsar más orina debido a esos altos niveles de glucosa, también deshidratará la epidermis, dañando los vasos sanguíneos esenciales para mantener la dermis tonificada y elástica.

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