No te vamos a decir que lavas mal la ropa, o que estás utilizando el programa inadecuado, pero sí te vamos a explicar que las lavadoras, y el hecho que no lavemos en programas a altas temperaturas para conservar mejor su textura y colores, además de para ahorrar luz, está haciendo que la ropa se llegue a convertir en nuestro enemigo y en aliado de virus y bacterias. Te lo explicamos.

Todo viene a raíz de una investigación en la Universidad de Bonn, en Alemania, donde se dieron cuenta en recién nacidos que varias bacterias, como la Klebsiella oxytoca, se transmitieron repetidamente en un hospital infantil, y el origen estaba precisamente en la lavadora. No hubo que lamentar nada grave.

¿Qué había pasado? Pues que la temperatura de la lavadora, al haber disminuido de los 60 grados, había hecho que las bacterias resistentes a los antibióticos pudieran transmitirse a través de la lavadora que tenemos en casa, incluso a personas que necesitan atención sanitaria y que son más débiles.

Es muy curioso porque el foco estaba plenamente localizado, ya que el tipo de bacteria se identificó claramente en el cajón de detergente y en el sello de la puerta de una lavadora en el sótano, que se usaba para lavar los calcetines y gorros tejidos a mano de los bebés. Las bacterias se transmitieron a los recién nacidos a través de la ropa.

Qué medidas podemos tomar en casa

Los estudios ya han demostrado que las bacterias resistentes a los antibióticos pueden arraigarse en las lavadoras. "Sin embargo, hemos demostrado por primera vez que una lavadora también puede transmitir bacterias resistentes a los antibióticos a los humanos", declaró uno de los investigadores principales, el profesor Daniel Exner.

Y ahí es donde entra nuestra lavadora y nuestra casa, ya que este resultado también tiene consecuencias para el entorno doméstico. Por razones ambientales, de ahorro de energía, por cuidar más la ropa, la tendencia en nuestras máquinas domésticas convencionales es hacia temperaturas más bajas, muy por debajo de los 60 grados en la gran mayoría de los programas. Un dato que es muy positivo porque ahorra energía y protege el clima.

Pero… siempre hay un pero. No habrá ningún problema si todos estamos en casa sanos y si seguimos lavando como siempre, revisamos la lavadora, limpiamos el filtro, el tambor de vez en cuando, miramos si la goma se queda negra o con agua residual sucia…

Pero si hay personas mayores que requieren atención de enfermería, o tienen heridas abiertas, catéteres de vejiga, personas jóvenes con lesiones supurantes o infecciones, y con los que compartimos casa, hay que tomar ciertas medidas.

-La ropa debe lavarse a temperaturas más altas, toma como referencia los 60 grados para evitar la transmisión de patógenos peligrosos.

-Si vas a tener un bebé, lava la ropa separada del resto de la familia, al menos los primeros meses, hasta saber si puede tener reacciones alérgicas.

-Elige un detergente más suave para su ropa, testado en pieles atópicas y que sea más respetuoso con la recién estrenada piel del bebé.

-No utilices suavizante para la ropa de recién nacido.

-Evita la secadora, para no dañar la ropa y que el aire no transmita otro tipo de bacterias o virus.

-No hace falta que añadas más producto, sólo el recomendado. Puede quedar exceso en la ropa y ser perjudicial para la piel, por más que pienses que la ropa quedará más limpia.

Poniendo la lavadora en familia | iStock

-Si vas a lavar ropa de personas enfermas, es recomendable tomar otras medidas adicionales, como un cubo propio para su ropa, e incluso bolsas que luego puedas tirar.

-Dependiendo de la enfermedad, si hay restos de sangre, vómitos, etc… es recomendable que utilices guantes para no contagiarte de nada.

-En ocasiones, sobre todo si hay excrementos, deberás añadir agua oxigenada, dejar la ropa en remojo e incluso un poco de cloro para eliminar al máximo la suciedad.

-Para una completa desinfección, lo más importante es que después de enjuagarla o hacer un primer lavado, la dejes reposar 30 minutos en agua con cloro o peróxido de hidrógeno para matar todos los parásitos y las posibles infecciones, etc. Después de que pasen los 30 minutos enjuaga de nuevo muy bien con agua normal varias veces para evitar posibles reacciones alérgicas; y, si fuera necesario, da un segundo lavado con un poco de detergente para eliminar cualquier residuo.