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PREVENCIÓN

¿Qué es un trombo y cómo reconocerlo?

Cuando se aprueba un medicamento (las vacunas son medicamentos) tienen que asegurar que no van a hacer más daño que la propia enfermedad. Antes de demostrar efectividad, se demuestra seguridad.

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Es necesario empezar por esto:

- Las vacunas contra el coronavirus son seguras, eficaces y todo apunta a que también son efectivas.

- Tiene un balance beneficio/riesgo positivo.

- Este balance positivo es con cualquiera de las vacunas disponibles.

Cuando se aprueba un medicamento (las vacunas son medicamentos) tienen que asegurar que no van a hacer más daño que la propia enfermedad. Antes de demostrar efectividad, se demuestra seguridad. ¿Y lo de los trombos? Os estaréis preguntando. Las posibilidades de sufrir un evento tromboembólico con cualquier vacuna son muy (pero muy) inferiores comparándolas con la propia COVID-19. Por no hablar de las posibilidades con otras prácticas que tenemos naturalizadas como hacer un vuelo de larga distancia (síndrome de la clase turista) o fumar (por favor, no digáis que tenéis miedo a la vacuna mientras estáis fumando, queda raro).

“Ya, pero yo no lo he pillado”

Y tendríais razón diciendo esto. Asumir un potencial evento adverso para prevenir una posible enfermedad que no sabes si vas a tener es difícil. Asumimos la muerte de personas enfermas, pero cuesta interiorizar un potencial (y poco probable) efecto no deseado. Pero si os estáis fiando de los datos para decir que le tenéis miedo, sigamos con los datos. No se conocen los datos de qué probabilidades tenemos de contagiarnos precisamente porque mucha gente se está vacunando (y menos mal). Imaginemos que todo siguiera como estos últimos meses, la posibilidad de contagio es de un 3.8%. Bastante más alta que los potenciales eventos adversos. Podéis ver estos datos y muchos más en este artículo.

Paciente en hospital | iStock

“Que no, que si me da un trombo a ver qué hago”

Vale, hagamos un trato: vacunaos y aquí os contamos cómo detectar un trombo. Así, en el hipotético caso de que ocurriera (probablemente a ninguno de los que estáis leyendo esto) sabríais qué está ocurriendo y poderlo tratar cuanto antes.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que este evento adverso viene asociado con una trombocitopenia, es decir, una bajada de plaquetas. Esto lo conocemos porque ya está descrito con medicamentos como la heparina (sí, eso que asumimos sin problema cuando pasamos largos períodos en el hospital o nos escayolan una pierna). Se llama trombocitopenia inducida por heparina (TIH), no son creativos con los nombres, no pasa nada.

Es una reacción adversa en la que se activan los anticuerpos antiplaquetarios contra el complejo que forma la heparina y el factor plaquetario 4. Esto hace que se activen las plaquetas, aunque haya pocas con los monocitos que activa la generación de trombina. Como imagináis, este nombre no está puesto al azar. Aquí lo cuentan.

Esto ocurre entre el 0.1 y el 7% de los pacientes hospitalizados con este tratamiento. Recordemos en este momento ese 0.0006% de probabilidad con la vacuna. Obviamente no utilicéis heparina o antiagregantes antes de la vacuna, no liemos más.

Sigamos. Os vacunan, probablemente habrá dolor en la zona del pinchazo, quizá enrojecimiento, a algunos les generará malestar un día o dos. Podéis usar paracetamol, pero no es necesario que sea antes de la vacuna.

No va a pasar nada más, pero os hemos prometido contar cómo detectar un trombo, y lo prometido es deuda. Esto es con la condición de que os vacunéis y de que tengáis claro las poquísimas posibilidades que hay de que ocurra.

Ahí van algunos síntomas:

- Dificultad para respirar.

- Dolor de cabeza intenso que empeora al tumbarse y no se pasa con analgésicos. El dolor de cabeza en los dos días después de la vacuna no cuenta, con paracetamol se pasa.

- Visión borrosa.

- Aumento de la frecuencia cardíaca.

- Puede haber síntomas locales como dolor en el trayecto venoso de pierna o brazo.

Es un poco como cuando las mujeres embarazadas están muy preocupadas por si no se dan cuenta de que están de parto. Os enteráis, segurísimo. Quizá no sepáis qué pasa, pero sabréis que algo pasa.

¿Y qué hacemos? Lo primero es confirmarlo yendo al médico. Harán pruebas como ecografías o TAC.

¿Cómo se trata?

Pues depende, eso lo valoran los profesionales sanitarios, a veces evitando que crezca o que se desprenda. Existen opciones y medicamentos para tratarlo.

De cada 100 000 personas vacunadas, quizá una persona desarrolle un trombo y se habrán evitado 60 muertes. Sé que no queréis ser ese uno, pero aún tengo más claro que no queréis ser de esos 60. El trombo se puede tratar (ahora ya sabéis cómo detectarlo y esto vale para las vacunas y en general) pero de la muerte no se sale, no os quiero contar de la muerte de un familiar. Y no, no vale como argumento que quienes más mueren son los mayores, eso sólo es que has tenido más años para quererlos.

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