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¿Qué diferencia hay entre pólipos y miomas?

Aunque pueden compartir síntomas parecidos, se trata de dos patologías diferentes, con abordajes distintos.

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Sangrados irregulares o en exceso. Problemas para quedarse embarazada. O sangrados que aparecen cuando ya ha llegado la menopausia y no tenemos claro a qué corresponden. Estos síntomas podrían corresponder a la aparición de miomas en el útero, pero también a pólipos en el endometrio.

¿Cuál es la diferencia?

Para empezar, hay que aclarar a qué corresponde cada concepto. Lo hace Mª Teresa Sánchez Rubio, del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela. “Los pólipos endometriales son formaciones de tejido endometrial localizadas en el interior de la cavidad uterina. Estos contienen un número variable de glándulas, estroma y vasos sanguíneos La mayoría son benignos, con un porcentaje de malignidad igual o menor al 1%”.

La principal diferencia es el tejido de cada patología. “Los miomas son formaciones de músculo liso (que constituye la pared uterina) y los pólipos están formados por tejido endometrial (que forma la capa que recubre el interior de la cavidad uterina)”.

Dada que la sintomatología puede ser similar, lo importante es hacer un diagnóstico diferencial para saber a qué corresponden estos sangrados en cada caso. “Ante la sospecha de la existencia de un pólipo endometrial o de un mioma submucoso debe realizarse una histeroscopia diagnóstica”.

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Esta es una prueba diagnóstica en la que se introduce una cámara en el interior del útero a través del cérvix uterino y así poder visualizar el interior de la cavidad del útero. Esto permite ver directamente la existencia de la lesión, localizarla y realizar biopsias para así poder confirmar el diagnóstico. “Es una prueba que se realiza sin anestesia y que no dura más de 2 o 3 minutos”, afirma la ginecóloga.

Profundizando en el caso de los pólipos, hay que aclarar que pueden ser de diferentes tipos. Para empezar, estarán aquellos pólipos asintomáticos, de muy pequeño tamaño, que pueden controlarse ecográficamente. “Los pólipos pequeños o con base de implantación pequeña pueden eliminarse en la propia consulta de histeroscopia si la paciente tolera la prueba. Los pólipos grandes, múltiples o con base amplia deben extirparse en quirófano con sedación, mediante la histeroscopia quirúrgica”. En este caso, se introduce también una cámara a través del cérvix, pero con un histeroscopio más grueso al utilizado en la consulta. Es por ello que en este caso sí se precisa sedación y dilatación previa del cuello uterino.

Por su parte, en el caso de los miomas, la actuación será algo diferente. “Los miomas submucosos sintomáticos generalmente se extirpan en quirófano mediante miomectomía histeroscópica, por vía vaginal, aunque existen otros procedimientos como el láser o la radiofrecuencia”.

Por último, respecto a los motivos de su aparición, “La etiología de los pólipos endometriales no es bien conocida. Aunque ha relacionado con un exceso de estrógenos”, según la experta. Así, la aparición de los mismos puede relacionarse más con aquellos casos en los que haya factores de riesgo como obesidad, hipertensión arterial, diabetes, historia familiar de determinadas enfermedades genéticas, o tratamiento con tamoxifeno.

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