Dinos cómo es tu menstruación y te diremos qué nos cuenta sobre ti.

Rojo intenso

Si este es el color de tu regla, es que tu cuerpo funciona correctamente. Es conveniente, sin embargo, que prestes atención a cualquier cambio y lleves un calendario de tus ciclos para detectar a tiempo cualquier anomalía.

Te dura más de una semana

Los miomas uterinos o pólipos endometriales pueden dar lugar a menstruaciones largas (se consideran ciclos normales los que duran entre dos y siete días, contando el manchado de los últimos días). Es conveniente consultar al ginecólogo si nuestras reglas se alargan más de una semana, ya que además se incrementa el riesgo de padecer anemia (la suplementación de hierro debe hacerse siempre bajo prescripción médica).

Sangre rosácea

Suele pasar en épocas cercanas a la menopausia o puede ser debida a un bajo nivel de estrógenos. En cualquier caso, si el color rosáceo persiste es conveniente consultar a un especialista.

Sangre negra o marrón

No te preocupes, es sangre “vieja” que se oscurece en su contacto con el aire. Es normal durante los últimos días del período.

Olor fuerte

Si de repente tu regla presenta un fuerte olor inusua, deberías acudir a un especialista, ya que podría deberse a algún tipo de infección o a un cuerpo extraño en el interior de la vagina (un tampón olvidado, por ejemplo).

Dolores fuertes

Si notas fuertes dolores poco habituales, debes consultar a un especialista, especialmente si son incapacitantes y no ceden con analgésicos. Hay que ser especialmente precavidas si nunca hemos tenido dolores menstruales y de repente se presentan de golpe, ya que, aunque podrían deberse a un cambio de ciclo o a circunstancias puntuales, también podrían ser síntoma de afecciones como la endometriosis.

Sangre naranja

Cuando la sangre es de color naranja, significa que se ha mezclado con los fluidos del cuello uterino, de manera que lo recomendable es consultar con un profesional.

Flujo muy abundante

Los sangrados abundantes pueden ser señal de la presencia de miomas uterinos. Es recomendable hacer una revisión y comprobar si lo son, pues, aunque son tumores benignos y no suponen riesgos para la salud de la mujer, pueden afectar a futuros embarazos y es conveniente tener un control sobre ellos.

Ciclos irregulares

Contra lo que muchas mujeres piensan, los ciclos irregulares son lo más normal del mundo, aunque son con frecuencia motivo de consulta ginecológica. Se consideran ciclos normales los que duran entre 21 y 35 días, pero hay que tener en cuenta que dentro de este rango no se repite el mismo patrón exacto todos los meses, y puede haber variaciones de unos días mes a mes que no deberíamos considerar preocupantes. Si se dan cambios significativos en los ciclos menstruales, estos persisten durante más de tres ciclos seguidos y van acompañados de dolores, malestar, sofocos, olores anormales o cualquier otro síntoma es conveniente visitar a un especialista.

No tienes regla

Ocurre lo mismo que con los ciclos irregulares. Si la ausencia de regla ocurre solo en una ocasión y descartamos un embarazo, en principio no deberíamos preocuparnos. Se puede deber al estrés, ciertos cambios puntuales en el comportamiento de las tiroides o a cambios en la dieta o la actividad física. Es conveniente acudir a un especialista si este comportamiento persiste, todo ello después de descartar un falso negativo en el test de embarazo.

Sangrados fuera de la menstruación

En principio, ningún ciclo es anormal si mantiene cierta regularidad, ya sea de 38 días o de 21. Conviene estar alerta si se producen sangrados fuera del periodo, ya que se pueden deber a tumores en el cuello o interior del útero.

Con coágulos

Es bastante habitual que muchas mujeres expulsen el tejido del endometrio en forma de coágulos. La presencia de miomas o pólipos endometriales también puede dar lugar a la presencia de estos. En rara ocasión estos coágulos se deben a la incorrecta coagulación de la sangre, aunque si son persistentes es conveniente pedir hora con un especialista.

Sangre gris

Cuidado con ella, porque podría significar o bien la presencia de alguna ETS o un aborto espontáneo.