Que el ibuprofeno alivia los dolores menstruales es algo que todas sabemos pero, ¿por qué nadie nos avisó de que también es capaz de reducir el flujo de sangre? Basta con consultar a diferentes profesionales y ginecólogos para confirmar este hecho, sin embargo, es un dato que muchas mujeres aún desconocían.

Sí. El ibuprofeno consigue reducir el flujo de sangre durante la menstruación porque es un antiinflamatorio no esteroideo, o AINE, que merma la cantidad de pérdida de sangre al causar una disminución en la tasa de síntesis de prostaglandinas en el revestimiento del útero. Esto hace que los vasos sanguíneos se contraigan, reduciendo el sangrado.

Los resultados son diferentes para cada mujer, pero en líneas generales se puede experimentar un 30% menos de sangrado si tomamos 800 mg de ibuprofeno tres veces al día, sobre todo si comenzamos la toma antes o justo al comienzo de nuestro período.

Dicho así, suena a tomar demasiados medicamentos, y es verdad. Aunque el ibuprofeno no necesite prescripción médica (al menos el de 400 mg), ningún exceso es bueno. Tomar demasiado ibuprofeno o cualquier otro AINE puede tener efectos secundarios gastrointestinales y otros efectos adversos. Sin embargo, tomarlo durante las comidas, con el estómago lleno, puede ayudar a disminuirlos.

Flujo menstrual | iStock

No obstante, si tu principal preocupación es simplemente disminuir el flujo sanguíneo para hacer frente a la llamada menorragia (todo sangrado menstrual abundante que dure más de 7 días), el ibuprofeno no es el medicamento más efectivo. Un estudio de 1991 determinó que el ácido tranexámico puede reducir el flujo sanguíneo en un 20 a 40 %, aunque sólo debe tomarse al momento del sangrado. Y esto tampoco lo sabíamos. Este ácido solo está disponible con receta médica y no es el genérico que la mayoría de los médicos recetan porque hay otros más accesibles.

Pregunta a tu médico, pues existen opciones mejores y más efectivas que el ibuprofeno si tienes un período especialmente doloroso o un flujo grave y pesado. La píldora anticonceptiva, por ejemplo, puede ayudarte a regular los ciclos menstruales, a reducir los episodios de sangrado menstrual excesivo o prolongado y, como consecuencia, a rebajar la intensidad de los calambres. También la progesterona oral, una hormona que corrige el desequilibrio hormonal y reduce la menorragia. O el DIU hormonal, un dispositivo intrauterino que libera un tipo de progestina llamado levonorgestrel, que afina el recubrimiento del útero y disminuye el flujo menstrual y los dolores.

Por último, recuerda que sangrado excesivo y prolongado puede derivar en anemia, un problema común de la sangre que puede provocarte cansancio o debilidad, así como otros problemas de ocasionados a partir de un trastorno hemorrágico. Toma nota de cuánto dura tu ciclo menstrual, cuántos días dura tu periodo por lo general, cuántos días consideras que tu sangrado es abundante, y de qué manera afecta a tu calidad de vida. De esta manera tu médico tendrá toda la información que necesita para proceder a un reconocimiento pélvico.

Si tienes menorragia, es posible que tu ginecólogo te recomiende tomar suplementos de hierro, además de alguno de los fármacos anteriores, y evitar así otros tratamientos quirúrgicos como el de dilatación y curetaje (D y C) o la histerectomía.

No estás sola. El sangrado abundante o menorragia es uno de los problemas reportados con más frecuencia por las mujeres a sus médicos en todo el mundo. Sólo en Estados Unidos afecta a más de 10 millones de mujeres anualmente. Lo que significa que una de cada cinco mujeres lo sufre.