Cada uno está llevando el confinamiento por el coronavirus como buenamente puede pero sin duda, los que lo están viviendo con un poco más de congoja son aquellas familias con niños pequeños en sus casas (máxime si no tienen ni terraza ni balcón, por pequeño que sea), que ven como los pequeños se suben literalmente por las paredes porque hace más de 20 días que están encerrados. Sin actividad física, sin que les dé el aire. Están tan hartos ya que ninguna de las actividades que se les propone, aunque haya mil, les apetece.

El debate lleva semanas en las redes sociales: ¿por qué los que tienen perros pueden sacarlos pero yo no puedo sacar a mi hija pequeña media hora a la calle? Preguntaba una usuaria de Twitter hace unas semanas. En Francia, por ejemplo, se permite. E Italia acaba de ampliar las medidas establecidas en su cuarentena para dejar salir a los niños, acompañados de un único progenitor, a un pequeño paseo.

¿Debería hacerse en España? ¿Cuáles son los riesgos? Hablamos con Pedro de León Molinari, director médico de Asistencia Integral en Pediatría y miembro de Top Doctors, y esto es lo que nos cuenta: “El confinamiento al que nos vemos obligados desde hace unas semanas está repercutiendo en la salud, tanto física como psíquica, de todas las personas y, por supuesto, también en los niños. Aunque la percepción es que esta población pediátrica lo está llevando fenomenal (probablemente nadie pensaba que lo iban a hacer tan bien), creo que a medida que pasen los días pueden ir apareciendo problemas de salud en los niños”, explica el galeno.

Niños con pantallas | iStock

De hecho, comentarios habituales en los chats de padres de las últimas semanas giran en torno al comportamiento de los más pequeños de la casa: gritos, enfados, rabietas, lloros, malas respuestas… en niños que antes del confinamiento no se comportaban así.

“Puede que haya llegado el momento, como está ocurriendo en países de nuestro entorno, de permitir un cierto desahogo, dejando que los menores de 18 años, sin patologías previas (autismo, TDAH, etc) puedan salir acompañados de forma controlada. Tanto confinamiento, tanto uso de pantallas, tanta información triste que reciben (ellos se dan cuenta) puede empezar a hacer daño en la salud de los más pequeños”, explica el médico.

¿A qué se refiere con controlada? "Que el paseo se haga con un adulto y de uno en uno. Por ejemplo, si tienes tres hijos, el paseo debe ser de uno en uno y acompañados con un adulto. Con una hora sería más que suficiente". Y añade: “Los problemas de salud se reflejan en la esfera psicológica y también en la física, sobre todo por la falta de actividad física, con el riesgo de sobrepeso, y con la menor absorción de vitamina D (con la falta de rayos solares). Los pediatras deberemos estar muy atentos a las posibles secuelas que puedan aparecer a medio-largo plazo tras la estresante experiencia vivida. Los niños están aguantando el confinamiento excesivamente bien, la duda es lo que va a pasar después. Los niños se enteran de todo, que hay x muertos, enfermos, que si el vecino tose... Es posible que ahora no haya ningún tipo de problema de índole psicológica, y que aparezca en el futuro. Por ejemplo, cuando hay una muerte de un familiar y el niño no llora, pero sin embargo el problema aparece a los tres meses", finaliza.