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Irritación vaginal: ¿qué remedios caseros debes usar y cuáles no?

Si bien hay productos naturales que pueden ayudar en la hidratación, en caso de molestias es mejor no experimentar con gaseosa.

Molestias vaginales

iStock Molestias vaginales

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Está claro que la salud no es algo para tomarse a broma, ni para dejarla en manos de personas no expertas. Sin embargo, también lo es que ciertos remedios caseros, de esos que recetaban nuestras abuelas, siguen siendo parte de nuestro día a día. Uno de los más escuchados es el de poner una cebolla al lado de la cama, para calmar la tos nocturna, un remedio muy español que la ciencia no ha podido demostrar que funcione, pero tampoco ha podido demostrar todo lo contrario. Otro es tomar miel cuando se está acatarrado, un remedio que sí ha conseguido demostrar su eficacia, por encima incluso de algún tipo de broncodilatador.

Este tipo de evidencias nos hacen pensar que los remedios caseros son una buena idea. Pero lo cierto es que no es así en todos los casos. Hay remedios, como el de la cebolla, que si bien no demuestran evidencia, tampoco hacen mal a esa persona (a no ser que evite tomar su medicación a causa de esta creencia). Sin embargo, en otras ocasiones, optar por un remedio casero sí que podría empeorar la situación. Es por ello que es importante saber qué ocurrencias pueden ser buenas ideas, y cuáles hay que desechar al instante.

Un ejemplo de ello son los remedios caseros para la irritación vaginal. Muchas de estas ideas vienen de la tradición familiar, y otras tantas de bulos de internet. No hay más que recordar a influencers como Gwyneth Paltrow, que recomendaba baños de vapor vaginales. Una recomendación sobre la que los sanitarios advirtieron que no solo era inútil, sino que también podía suponer un riesgo de quemaduras.

Irritación vaginal | iStock

¿Pero hay alguna idea que sí podamos tener en cuenta? Una de las que parece obvia, pero no siempre lo es, es la necesidad de beber mucha agua para mejorar la hidratación de todos los tejidos, también de los genitales, y evitar irritaciones, ya que también ayuda a mantener el PH en un nivel adecuado.

Otra idea que no parece tan descabellada es la de la aplicación de aceite y aloe vera. A este respecto Irene Hurtado, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, apunta que “El aloe vera y los aceites en general pueden ayudar a hidratar la zona, pero se recomienda que se apliquen en forma de preparados farmaceúticos”.

Asimismo, en caso de necesitar una hidratación extra, también viene bien tener a mano un lubricante para las relaciones sexuales, aunque no todos son igual de válidos. Por ejemplo, los hay con ácido hialurónico o con aloe vera y con base de agua, que será más recomendable que uno de sabores o de base de silicona. “Existen infinidad de lubricantes e hidrantes tanto externos como internos, algunos más adecuados para el momento de las relaciones y otros para el mantenimiento de una hidratación genital y vaginal adecuadas. Se recomienda asesoramiento por un especialista que indicará el más adecuado en cada caso”, insiste la experta.

Pese a todo ello hay otras leyendas urbanas que resultan no ser tan beneficiosas, como la aplicación de yogur para mejorar la flora vaginal. Sobre esta cuestión la ginecóloga explica que “En cuanto al yogur, no hay ninguna evidencia científica que demuestre su beneficio, pudiendo incluso empeorar el cuadro clínico al aumentar la humedad de la zona. Para este fin, existen múltiples preparados con prebióticos y probióticos que ayudan a mantener una correcta flora vaginal”.

De esta forma, Hurtado concluye que, si bien está bien cuidar de la hidratación de la vagina, en el caso de notar molestias, es mejor recurrir a un especialista. “Existen muchos tipos de molestias e infecciones genitales y cada uno de ellos requiere un tratamiento específico. Los remedios naturales, en ocasiones, pueden empeorar el cuadro clínico o incluso ser perjudiciales”.

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