Y no estamos para risas: justo ayer se publicaba un repunte de nuevos contagios, casi mil, en Madrid. Dicho lo cual y con lo infeccioso que es el virus, y lo cambiante que son las informaciones (no olvidemos que es un virus nuevo), no está de más plantearse la siguiente cuestión: ¿hay que protegerse también los ojos con unas gafas cuando salgamos a la calle?

Tomás Torres, especialista en Medicina intensiva en la clínica Mi Tres Torres y miembro de Top Doctors. nos cuenta una experiencia personal al respecto: "La semana pasada, al volver de trabajar, fui a comprar a una conocida cadena de supermercados. Mi sorpresa fue observar las extraordinarias medidas higiénicas. Al llegar a la entrada, dos vigilantes de seguridad me indicaron que me aplicara gel hidroalcohólico de un dispensador (ellos apretaban el pulsador para que nadie más lo tocara), me suministraron guantes de plástico y me indicaron dónde estaban los carritos "limpios". Era un día lluvioso y me sorprendió, junto con las medidas de higiene, lo vacío que estaba el local. Durante el recorrido vi a un trabajador limpiando constantemente todas las mamparas que se han instalado en la zona de cajas. Pero sin duda, lo que más me llamó la atención fue que todas las trabajadoras de la zona de cajas llevaban unas gafas protectoras idénticas. Desgraciadamente, el personal de los supermercados ha estado muy expuesto al contacto con los clientes y ha sufrido una alta incidencia de contagio. Me parece una medida acertada de cara a minimizar el riesgo de contagio del personal de los supermercados. El coronavirus se transmite por contacto y gotas y las gafas protectoras forman parte del equipo de protección integral (EPI) de los trabajadores sanitarios, dado que las puertas de entrada son las mucosas oral, nasal y la ocular”.

Dicho lo cual, ¿la población general debe protegerse los ojos cuando salga a la calle?

Gafas y guantes | iStock

“La respuesta no parece sencilla y habría que matizar algunos aspectos.Al principio de la pandemia se comunicó a la población que no estaba indicado el uso de mascarillas para salir a la calle, dado que era una medida inefectiva y se agotaría el stock de mascarillas que había que reservar para los colectivos que realmente las necesitaban. En otros países se ha optado por el uso masivo de mascarillas protectoras y parece que ha sido una medida muy efectiva para disminuir el contagio, pero no para el portador de la mascarilla sino para sus contactos. Las mascarillas más sencillas no evitan que nos contagiemos sino que su principal función es que no contagiemos a los demás. Actualmente se plantea un desconfinamiento progresivo donde la mascarilla puede jugar un papel muy importante y quizás en las próximas semanas y meses sea obligatorio su uso para salir a la calle”, aclara el doctor.

Pero, ¿y las gafas?

“Los sanitarios estamos muy expuestos a enfermos de COVID, con una tos incoercible y que generan aerosoles, con una carga viral muy elevada y con un potencial de contagio mucho mayor que la población que lo está incubando y no ha desarrollado síntomas. Además, por el propio ejercicio de la especialidad médica o de enfermería, no guardamos la distancia de seguridad recomendada. Tiene sentido que llevemos gafas protectoras junto con el resto del EPI. En cuanto a la población general, si todos nos colocamos una mascarilla al salir de casa, nos lavamos las manos, no nos tocamos los ojos antes de lavarnos las manos y guardamos la distancia de seguridad de 1-2 metros, en estos momentos y con los datos que tenemos no parece necesario que nos coloquemos gafas protectoras. Aún así debemos considerar que se trata de una enfermedad nueva y que puede ser que en futuro tengamos más información que nos haga reconsiderar las decisiones actuales”, finaliza el médico.