Sí, hay que pelar la fruta… la que haya que pelar. No se os ocurra comer la piel de una sandía y mucho menos de una piña, ¡con lo que debe pinchar! ¿y qué me decís del kiwi? Con esos pelillos rascando por nuestras tráqueas. Impensable.

Pero en las que sí se podrían comer…

¿Qué se le añade a la piel de la fruta?

La piel tendrá unos compuestos u otros dependiendo del tipo de fruta:

- Si hablamos de cítricos podría tratarse de ácido sórbico, ceras naturales o ésteres glicéridos…

- En la manzana, pera, melocotón, piña… están autorizadas algunos tipos de ceras y sucroésteres de ácidos grasos.

- Los sucroésteres se pueden añadir en la superficie de frutas frescas en general.

Estaréis pensando… y ahora, que se entienda, ¿qué es esto que está en la piel de mi manzana? Básicamente son productos formulados en base a estos aditivos alimentarios con nombres tan raros que se utilizan como recubrimiento protector. Se aplican post cosecha, es decir, cuando ya se han recolectado, con el objetivo de retrasar la maduración del producto y aumentar su vida útil.

Fruta | iStock

Con ellos, se forma una película incolora que reduce la “respiración” de la fruta en la que se libera etanol, máximo responsable de la maduración. Son perfectamente seguros, aptos para uso alimentario y comestibles.

¿Existen otras alternativas?

Existen. Pero afectan a las características organolépticas del producto. Esto significa que modificarán su sabor, olor… e incluso en ocasiones la textura.

Estos productos se incorporan en el ambiente de las cámaras donde se almacenan los frutos y realizan la misma función que los anteriores, retrasar la maduración. Es como si consiguieran que los frutos hibernaran como los osos, pero sin tener pelo. El problema es que pierden olor y sabor. Seguro que os ha pasado alguna vez, pues ya sabéis por qué es.

¿Por qué se realiza esto?

En la época de temporada de cada fruta se recogen toneladas de la misma y se van distribuyendo a medida que lo requiere el mercado durante un tiempo antes de después. No se recoge sin madurar porque serían frutas más pequeñas y os cobramos por kilo, no por pieza, que tontos no somos. Así que esperamos al momento exacto de maduración. A partir de ese momento, nuestro único objetivo es que las frutas aguanten en buen estado el mayor tiempo posible.

Para conseguirlo, estas capas protectoras evitan la formación de moho (en las frutas que lo necesitan, como algunos cítricos), reducen el tiempo que tardan en madurar (y estropearse) y además, algunas quedan más bonitas y brillantes. ¿Qué más se puede pedir?

¿Y los pesticidas?

No he hablado de ellos, lo habéis notado ¿verdad? También hay un buen motivo, es que no hay. Ni en el ecológico ni en el convencional. Ambos tipos de cultivos utilizan fitosanitarios, sí, el ecológico también, pero en ninguna fruta hay residuos por encima de los límites autorizados que son ínfimos, menos que ínfimos. Los datos extraídos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria indican que el 96% de las casi 90 000 muestras analizadas se ajustaban a la normativa. Así que compren la fruta que quieran, pero compren fruta siempre que puedan.

¿Se les añade algo más?

Si retrasamos su envejecimiento y les damos “un brillo especial”, nos falta otra cosa importante: el protector solar.

Como lo estáis escuchando, en ocasiones, el sol ataca fuerte durante ciertas horas del día, pero sólo en una zona de la fruta. Para que no se “tueste” por un lado, se les incorpora un producto también a base de ceras naturales que se encarga de reflejar la luz del sol y proteger la pieza. Al final todos necesitamos protegernos del sol.

En definitiva, no, no es necesario pelar la fruta si no queremos, es una estupenda fuente de fibra (que falta nos hace). No hay ningún motivo para hacerlo. Eso sí, que no haya que pelarla no significa que no haya que lavarla. Y no, no vale con frotarla un poco con el jersey. Hay que lavarla bajo el agua, si queréis quitar un poco las ceras, podéis hacerlo con agua tibia pero siempre con agua. Es posible que antes que vosotros, alguien más haya tocado esa pieza o que haya pasado por otra superficie.

Con lavarlo es suficiente, no es necesario añadir ningún producto, que las bacterias no son capaces (todavía) de quedarse agarradas a las manzanas.