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Presume de piernas

Estos son los mejores trucos para disimular las varices

Las varices son dilataciones venosas que se caracterizan por impedir que la sangre retorne de forma eficaz al corazón, y se producen a raíz de una alteración de las válvulas venosas, que al no cerrarse como es debido hacen que la sangre se acumule en las venas y provocan que estas se dilaten.

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Son habituales en muchas mujeres, y se calcula que hasta un 10% de la población las tiene. Aunque en ocasiones no dan problemas si no se encuentran en un estado avanzado, resultan estéticamente incómodas para algunas personas, que en muchos casos las eliminan mediante tratamientos quirúrgicos.

Según un estudio elaborado por la Universidad Nacional de Asunción, en Paraguay, las varices en los miembros inferiores tienen una elevada prevalencia en la población, sobre todo en las profesiones que requieren estar de pie durante largos periodos de tiempo. La investigación concluye que existe una relación directamente proporcional entre la presencia de varices y un mayor índice de masa corporal, y que estas suelen tener mayor prevalencia en las mujeres en edad fértil. “Existen factores de riesgo para desarrollar varices, como trabajar en una sola posición, sea se pie o sentados”, señala, por otro lado, la investigación.

Otro estudio, en esta ocasión realizado por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, y publicado en la revista Circulation señala que las personas más altas tienen hasta un 74% más de riesgo de padecer varices. Pese a que el estudio dice desconocer la causa que relaciona la altura y las varices, los expertos sugieren que los mismos genes que regulan la altura humana pueden estar involucrados en la estructura e integridad de las venas del organismo.

Por otro lado, el sedentarismo, la mala alimentación y, en general, la mala circulación sanguínea, que puede deberse a numerosas causas, son otros factores de riesgo a la hora de desarrollar varices. Pese a que existen numerosos tratamientos en el mercado para eliminarlas –incluso sin cirugía, como es el caso del tratamiento con espuma esclerosante–, ya que en ocasiones pueden ser dolorosas e incluso inhabilitantes, también hay algunos gestos que nos ayudarán no solo a aliviar las molestias que nos puedan causar, sino también a reducir su incidencia.

Haz ejercicio… pero hazlo bien

Para mejorar la circulación de las piernas lo mejor que podemos hacer por ellas es ejercitarlas. Caminar al menos una hora diaria a paso ligero nos ayudará a evitar el estancamiento de la sangre, aunque, en el caso contrario, aquellas personas que pasan todo el día de pie o en movimiento deben asegurarse de parar de vez en cuando a descansar. Si practicamos ejercicio físico intenso, es fundamental destinar unos minutos a bajar progresivamente el ritmo, ya que parar en seco provoca que las fibras musculares se queden cargadas de sangre que a la larga puede quedarse estancada y provocar varices. La idea es frenar poco a poco y, por supuesto, realizar los estiramientos pertinentes al final de la sesión, ya sean carreras, bici o cualquier otro ejercicio aeróbico de intensidad alta.

Mantén un peso saludable

El exceso de peso es un factor de riesgo para desarrollar varices, ya que aumenta la presión sobre las piernas, cosa que dificulta la circulación sanguínea. Sin embargo, existen muchas personas delgadas que tienen varices, puesto que en muchos casos tienen predisposición genética a padecerlas, puesto que tienen una sangre menos fluida o la calidad de sus vasos capilares no es tan buena.

Varices | iStock

Duerme con las piernas elevadas sobre una almohada

Haz de este gesto un básico como lavarte los dientes o echarte desodorante. Verás cómo notas que la circulación mejora en poco tiempo y las varices son menos molestas.

Bronceado, maquillaje y leggings

Si te acomplejan las varices y quieres disimularlas, siempre puedes aplicar una pequeña capa de corrector sobre ellas, un pelín más claro que el tono de tu piel. Continúa con un toque de maquillaje y, por último, unos polvos matificantes. Mantener las piernas bronceadas te ayudará también a disimular las pequeñas venitas y cicatrices, aunque es importante que no utilices cabinas de bronceado y que te expongas al sol siempre poco a poco, evitando las horas de mayor intensidad y con protector solar. Combinar faldas y vestidos con unos leggings que no sean muy apretados es otra opción para disimular las varices.

¡Fuera el tabaco!

El tabaco es malo para muchas cosas, entre ellas las varices. Según un estudio de la Universidad de California San Diego (UCSD), elaborado en colaboración con la Universidad Federal de Río de Janeiro y la Universidad de Kochi, en Japón, fumar cigarrillos con regularidad causa un daño directo en los músculos, especialmente en las piernas, puesto que reduce el número de vasos sanguíneos.

Aplica frío a las piernas

El frío tiene un efecto antiinflamatorio y vasoconstrictor que provoca que los vasos sanguíneos se estrechen, cosa que evita que se acumule la sangre con tanta facilidad. Por tanto, nada mejor que las duchas con agua fría (o aprovechar las visitas a la playa para mantener las piernas sumergidas en el agua largo rato), aplicar cremas específicas con frío para mejorar la circulación y evitar los lugares muy calurosos o espacios como spas o balnearios, con piscinas de agua caliente.

Cuando se requiere tratamiento

Los tratamientos contra las varices contribuyen a mejorar la sintomatología y la calidad de vida de los pacientes, y tradicionalmente han sido dos: las fibroextracción o stripping o la cirugía hemodinámica. La primera elimina de forma total la parte del sistema venoso superficial donde se originan las varices, y la segunda solo desconecta los puntos concretos del sistema venoso superficial donde se produce el reflujo y lo preserva en su mayoría. Ambas se realizan con anestesia local, son muy efectivas y suelen requerir un ingreso hospitalario de apenas un día.

Últimamente han surgido nuevos métodos para eliminar las varices y con ellas la sintomatología que ocasionan, desde la radiofrecuencia al láser endovenoso o la escleroterapia con espuma. Lo mejor, si las varices nos duelen y afectan a nuestra calidad de vida, es ponernos en manos de un profesional que nos aconseje cuál es el mejor tratamiento para ellas y, sobre todo, buscar ayuda cuando empiezan a aparecer para poder prevenir a tiempo su desarrollo.

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