Si alguna vez has tenido problemas para conciliar el sueño, es probable que ya estés familiarizada con la melatonina, también conocida como la hormona del sueño que tu cuerpo necesita para quedarte plácidamente dormida. Pero quizás no sepas que hay otro suplemento que también puede ayudarte a dormir mejor y del que tu cuerpo también podría estar en déficit: el magnesio.

Este mineral desempeña un papel importante en muchas funciones corporales: metabolismo, regulación de azúcar en la sangre, salud ósea y sistema nervioso y muscular, entre otras cosas. Por eso no es de extrañar que también sea crucial para el sueño. Esto es todo lo que necesitas saber sobre el magnesio y por qué deberías empezar a usarlo en lugar de otros remedios para dormir.

¿Cómo puede ayudarme?

Por una parte, el magnesio interviene de manera fundamental en los pasos que el cuerpo requiere para conseguir proteínas y convertirlas en sustancias químicas que nos ayudan a sentirnos adormecidos. También contribuye a calmar el sistema nervioso para que este pueda funcionar de manera más eficiente, y trabaja de manera incisiva en la relajación muscular y las funciones nerviosas. De ahí que el magnesio sea un suplemento muy recetado por los médicos a la hora de contrarrestar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas.

Una noche sin dormir | iStock

El magnesio también ayuda al cuerpo a mantener los niveles de GABA (también conocido como ácido gamma-aminobutírico), el neurotransmisor responsable de ‘apagar’ el estado de vigilia. Por otro lado, contribuye a aumentar los niveles de dopamina del cuerpo, lo que puede mejorar nuestro estado de ánimo. Y si las migrañas se empeñan en arruinarte los días, el magnesio también es capaz de aliviarlas.

¿Cuánto magnesio debo tomar?

La cantidad diaria recomendada de magnesio cuando se usa para dormir o para la salud general es de 310 miligramos al día. Una dosis moderada sería de aproximadamente 100 a 350 miligramos por día. Si tomas esta cantidad no deberías tener ningún efecto secundario. Pero si superas el umbral de 350 miligramos, podría afectar a tu estómago y tener problemas de diarrea. De hecho, la leche de magnesia suele usarse como laxante ya que una cucharada tiene 500 mg de magnesio.

Las dosis muy grandes, de más de 5.000 miligramos al día, pueden provocar toxicidad por magnesio, lo que puede llevar a irregularidades en los latidos del corazón o incluso a un paro cardíaco. Pero tranquila, esto es únicamente en dosis extremadamente altas como las que señalábamos.

Lo mejor sería que intentaras obtener una cantidad importante de magnesio directamente de tu dieta para no tener que recurrir a un suplemento. Esto significa incorporar a tus comidas alimentos ricos en magnesio como las almendras, las espinacas, la leche de soja, la manteca de cacahuete y el aguacate. Todos ellos suponen una buena inyección de magnesio de manera natural, y evitarán que tengas que tomar un aporte extra.

Como conclusión, agregar un complemento de magnesio a tu rutina alimenticia de vez en cuando está bien si lo que quieres es conciliar el sueño de manera sencilla en un caso puntual, pero si consideras que no dormir bien es un problema crónico, lo mejor siempre será que lo consultes con tu médico.