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Consejos para dejar de tocarte la cara

Lo de lavarte las manos y cómo hacerlo, ya lo tienes interiorizado, pero, ¡cuánto te cuesta dejar de tocarte la cara!

Tocarse la cara

iStock Tocarse la cara

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Para muchos lo de la salida semanal a la compra es casi como una odisea. Lo mismo pasa con lo de bajar la basura. O pasear al perro: tenemos interiorizado que el enemigo invisible está fuera, sabemos que a ciencia cierta, no se sabe cuánto permanece el coronavirus sobre superficies con lo cual, no es de extrañar que las pocas veces que salimos a la calle no vayamos a gusto. Razones de sobra hay.

Tienes muy interiorizado lo de lavarte las manos nada más llegar a casa, o nada más manipular los productos que te traen la compra online, pero, ¡qué difícil es eso de no tocarse la cara! Se han hecho distintos estudios al respecto, unos hablan de que nos la tocamos unas 16 veces cada hora, otros, 23 veces cada hora… en definitiva, mucho. La nariz, los ojos, los pómulos, los labios… Tenemos muy claro que tocar una superficie contaminada por coronavirus y llevarnos después la mano a la cara puede ser fatal, pero, ¿cómo evitarlo?

Hoy te vamos a dar unos truquillos para ayudarte:

- Lleva pañuelos de papel en los bolsillos: si de repente te entra una comezón importante en la cara y no puedes por menos que rascarte (a veces pasa), echa mano del pañuelo de papel para hacerlo. Y luego, a la basura. También te servirá, aparte del codo, si estornudas estando fuera de casa: cuando vayas a hacerlo, utiliza el pañuelo para taparte y luego, basura.

- Lleva algo en los bolsillos que ocupe a tus manos: una pelota anti-estrés, un plástico que vayas manoseando, las llaves… lo que sea con tal de ocuparlas y que no te las lleves a la cara en el momento menos indicado. Por supuesto ese objeto tendrás que desinfectarlo después.

Tocarse la cara | iStock

- Toma conciencia de tu cuerpo y de lo que haces con él: muchos movimientos son impulsivos, los hacemos sin darnos cuenta así que toma conciencia de ellos, de tus miembros y de lo que haces. Eso te ayudará a evitar tocarte la cara en el momento menos indicado.

- Procura no decirte “no voy a tocarme la cara”, porque seguramente, sucederá lo contrario. Mándate mensajes positivos, del tipo “voy a mantener las manos en los bolsillos” o “a ambos lados del cuerpo”.

- No dejes de decirte que lo estás haciendo bien: el refuerzo positivo es un gran salvavidas y en momentos de estrés, más.

- Y respira, que todo va a salir bien.

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