Ya sabes que las hormonas van y vienen y afectan a nuestro humor y también, al físico. Por ejemplo, no es conveniente que te hagas exploraciones de tus pechos en días anteriores a la regla ni durante la misma porque el tamaño suele variar, te vas a notar bultos que pueden asustarte pero van a desaparecer solos… En definitiva, que experimentar cambios en el pecho puede ser una cosa sin importancia o puede no serlo. De la mano de la ginecóloga Miriam Al Adib Mendirivamos a ver los distintos cambios que pueden darse en el pecho y su significado.

- Retracción del pezón. “Es una anomalía que consiste en que el pezón en lugar de salir para afuera se mete para adentro. Si el pezón ha estado invertido desde que se desarrollaron las mamas en la pubertad no hay ningún motivo para pensar en patología maligna. Otra cosa diferente es que un pezón que no estaba invertido, de buenas a primeras se retrae. En estos casos puede deberse a patología mamaria benigna (de origen inflamatorio, infeccioso...) pero también puede ser por un cáncer de mama, por tanto, si el pezón no estaba invertido desde la pubertad y en algún momento se produjera esta retracción hay que acudir al especialista para descartar distintas patologías mamarias tanto benignas como malignas”, explica.

- Cambios repentinos en el tamaño. “Una cosa es que aumenten las mamas coincidiendo con un aumento de peso, o con un embarazo, o el aumento de mamas cíclico (desde la ovulación hasta la regla), que son circunstancias que por razones obvias aumentan el tamaño, y otra cosa muy distinta sería el aumento repentino del tamaño de una mama sin ninguna explicación. En este caso habría que valorar cuidadosamente si aparecen otros hallazgos más aparte del aumento del tamaño para descartar patología mamaria ya sea inflamatoria, infecciosa o tumoral”.

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- Inflamación, calor. “Cuando sucede esto podría tratarse de una mastitis. La mastitis es una infección de la glándula mamaria que puede cursar con fiebre y puede darse en el puerperio o no. También estos síntomas pueden deberse a otras enfermedades de la mama como el cáncer inflamatorio de mama, éste puede debutar con una intensa inflamación y enrojecimiento. Cuando una mastitis no se cura con antibióticos siempre tenemos en cuenta la posibilidad de que realmente no se trate de una mastitis sino de un cáncer inflamatorio”.

- Secreciones por el pezón. “Podría ser algo fisiológico como el propio embarazo o tras el parto, en estos casos el líquido que sale es de aspecto seroso (como agua) o lechoso (como leche). En el caso de tener esta secreción lechosa o serosa fuera del contexto del embarazo o parto habría que averiguar por qué se produce, pues podría indicar que estamos ante una patología hormonal, como por ejemplo la alteración de la prolactina. En caso de patología hormonal, la secreción suele ser bilateral (ambas mamas) y multiorificial (al estimular apretando el pezón se observa salida de secreción por varios orificios del mismo). Algunos psicofármacos pueden aumentar la prolactina y dar lugar a este tipo de secreción.

También puede haber otro tipo de secreción por otras causas no hormonales como puedan ser patologías infecciosas o tumorales. En estos casos la secreción toma otro color: verdoso, marronáceo, sanguinolento..., y suele ser unilateral (en una sola mama, obviamente sería la afectada)”.

- Cambios de coloración de la piel. “Podría deberse a problemas dermatológicos (piel), pero podría tratarse también de patología mamaria (glándula mamaria). Las mastitis pueden producir enrojecimiento de la mama, pero también ciertos cánceres pueden debutar con cambios en coloración de la piel. Ante cambios de coloración es necesario hacer una cuidadosa valoración”.

- Bultos que se aprecian al tacto. “Puede tratarse de una patología benigna o maligna. Generalmente los cánceres de mama que se manifiestan de esta forma, suelen ser bultos que al tacto tienen una consistencia pétrea e irregular, y además, son poco móviles y a veces retraen la piel. En cualquier caso la exploración te da una sospecha, pero no es suficiente explorar para determinar con seguridad si es un proceso benigno o maligno. Suele requerirse pruebas complementarias de imagen y a veces es necesario hacer biopsia para analizar las células" . "Si en alguna ocasión tienes dudas si te tocas algún bulto y estás a punto de que te baje la regla, es mejor esperar a revaluarse después de la regla, ya que tras la regla las mamas están menos densas y en este momento es más fácil explorarse y puedes ver si te ha desaparecido o no aquello que tocabas. Como después de la ovulación las mamas son más densas puede dar la impresión de que se toca algo sospechoso, pero si al bajar la regla eso que tocabas desapareciera no habría motivo para preocuparse”, finaliza la ginecóloga.