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Lo último en experiencias pop: cata de refrescos

Probamos algunos de los refrescos más raros del mercado y te contamos a qué saben.

David Farrán de Mora | Madrid | 19/10/2018

Refrescos y sodas raros.
Refrescos y sodas raros. | Flickr

Para qué negarlo, los refrescos industriales tienen muy mala prensa en el mundo gourmet: son denostados por ser artificiales, contener cantidades ingentes de azúcar, conservantes y demás sustancias químicas nocivas para la salud. Son todo lo contrario a la moda de lo orgánico y lo ecológico, pues aparte de integrar en sus fórmulas apenas un 2% de producto natural, sus envases son de plástico o metal y son símbolo del capitalismo e imperialismo más recalcitrante. Foodies wanabees, hipsters, y la rancia ancianidad gourmet los condenan, ignorando todas sus propiedades, nuevos sabores creados en laboratorio y con una espectacular estética pop. Tan sólo algunos chefs de cocina molecular han pasado de soslayo por sus bondades, recreando sodas desde sus cocinas de nueva generación, con máquinas gasificadoras y demás artilugios. Los refrescos llevan azúcar, acidulantes, estabilizantes, conservantes... Pero otras bebidas aceptadas por la alta gastronomía (el vino y los destilados) contienen alcohol. No vamos a defender el consumo de refrescos, sino su importancia como objetos de culto. Al igual que hay botellas de vino o whisky descatalogadas que alcanzan un gran valor, los mismo ocurre con refrescos que se dejaron de fabricar, y que se han convertido en piezas de culto para foodies coleccionistas de este tipo de memorabilia gastro. Aparte de su sabor, son objetos de cultura popular muy valiosos, sobre todo las ediciones limitadas y especiales. Una Coca Cola II, una Cristal Pepsi edición Michael Jackson, una soda sabor Hamburguesa de Wendy´s, una Pepsi Fire con sabor a canela, o una soda Hubba Bubba con sabor a chicle, son sólo algunos ejemplos de joyas de las que casi no queda stock.

En las catas de refrescos se sacan matices en nariz (el olor se saca justo al abrir la botella o la lata muy frías en los vapores del gas que se expulsan y que han de ser, literalmente, inhalados) y en boca. Hay complejidad en los refrescos, y según sean factores como el país de producción, la temperatura (dan matices diferentes muy fríos o calientes), o la forma de servirlo (botella de cristal, de plástico, lata, grifo de máquina multi refresco...), los sabores pueden cambiar mucho en una misma marca. No es el mismo gusto el de un Dr Pepper elaborado en estados Unidos, que el que se produce en Polonia, por ejemplo. Además los sabores se pueden potenciar con diferentes alimentos que pueden dar un 'boost' de sabor (agregar zumos naturales o especias por ejemplo), y la "experiencia refresco" convertirse en gourmet con diferentes maridajes. De hecho una de las tendencias que viene para los próximos años es la de comer o cenar con refrescos no naturales. Hace unos años era impensable comer alta gastronomía con un destilado, y ahora es algo normal e incluso 'cool'. Lo mismo puede pasar con los refrescos y su revolución gastro. Tan sólo hay que abrir la mente a nuevas experiencias. El mercado japonés, siempre adelantado, es el máximo consumidor de refrescos y dónde se encuentran las más raras variedades especialmente enfocadas a su mercado. Y para subir al reino de lo gourmet a los refrescos, procede servirlos de la manera correcta, elevándoles a la categoría 'perfect serve' de la coctelería: hielo picado, vasos especiales, 'twists' de frutas, 'boosters' de especias…

Algunos de los refrescos más raros y buscados son aquellos que fueron lanzados al mercado y tras un breve recorrido, por ser serie limitada o por pocas ventas, fueron retirados. Son los llamados “refrescos discontinuados” (discontinued sodas). Por ejemplo, la Coke 2, el Hubba Bubba, la Pepsi Raging Razzberry, la Pepsi Tropical Chill o la Pepsi Strawberry Burst (con gusto a frutas artificiales), el Orbitz (con pequeños trozos masticables), la Pepsi Fire (de canela), la Pepsi Ice (de menta), el 7 Up Gold (de cereza al estilo Dr.Pepper), el Tab Clear (transparente y con sabor a cola sin azúcar), Coke Black (con sabor a café), Leed (de limón ácido y para el mercado australiano), la Pepsi Blue Hawaii (de color azul), la Pepsi Sisho (de color verde) , La Pepsi Mojito (con sabor a lima y menta), La Pepsi Salty Watermelon (roja y con sabor a sandia), el Surge (de color verde casi fluorescente y sabor a lima), la Jost Cola (casi un brebaje medicinal con sabor a caramelo), el Dublin Dr Pepper (con la fórmula original de 1891 con azúcar de caña), el Diet Chocolate Fudge Canfields (de chocolate, el Mountain Dew Pitch Black (edición Halloween y con sabor a uva) , o los españolísimos Bitter Kas y Mirinda… Poder catar alguno es misión imposible, y toda una experiencia. Son bebidas futuristas, que bien se pudieran servir en la cantina de Star Wars. Aquí van algunos de los refrescos más destacados para hacer estas notas de cata con maridaje, y poder entender así la dimensión de esta tendencia.

Pepsi Max Cherry. | Free Images

Pepsi Max Cherry. Es el top de la cherry soda sin azúcar, por su conseguido sabor a caramelo de cereza Fiesta, que deja un espectacular regusto a almendra amarga. En nariz, el gas que se desprende nada más abrir la lata es especiado, y en boca deja ese regusto dulce- amargo de una cereza negra de verdad. La burbuja es potente y es mejor tomarlo muy frío, aunque caliente se puede tomar también: su sabor cambia a medicina especiada con toque de canela, cayena y clavo. Marida perfectamente con un bagel de canela con "cream cheese", pato asado con salsa de frutos rojos, o un pollo con ciruelas.

Diet coke Feisty cherry. | Coca Cola

Diet Coke Feisty Cherry. La serie Feisty de Coca Cola tiene varios sabores a fruta, pero el más interesante es el cherry. En nariz su vapor es fino y huele a gominola de cola, y en boca se caracteriza por su sabor a cereza muy madura con un toque picante como de pimienta rosada, que desemboca más tarde a un regusto a hierro o un metal imposible definir. Por eso va perfecta con comida muy picante.

El Bitter, un clásico español. | Bitter Kas

Bitter Kas. Refresco español que nació en España como una especie de aperitivo sin alcohol. Un vermut rojo y amargo que ha dado mucho juego en gastronomía y mixología. Es uno de los refrescos más complejos del mercado y tiene casi caché de bebida noble. Cuando se abre su chapa y saltan sus burbujas se huelen notas de mate argentino. Cuando lo bebes helado y con un twist de cáscara de limón recuerda mucho a la Cody Cross, una gaseosa amarilla amarga de Perú, Aparte de que se usa en coctelería de manera recurrente, marida con hummus de berenjena, y otras verduras.

Dr. Pepper Vanilla Float, un sabor de locura. | Dr. Pepper

Dr. Pepper Vanilla Float. El Dr.Pepper es un refresco americano que data de 1891, y nació igual que la Coca Cola como una bebida medicinal, por la cantidad de ingredientes en su fórmula secreta. Actualmente tiene más de 23 variedades. Una de las más artificiales y de edición limitada es la Vanilla Float. Como todos los Dr Pepper en nariz su vapor es muy de especias, y en boca el toque de vainilla, chicle y jarabe para la tos le confiere una suavidad extrema. Lo que primero sabe a medicina, deja un retro gusto de sirope de arce avainillado delicioso. Por eso marida muy bien con todo tipo de repostería.

Dole Sparklers, un refresco de culto. | David Farrán de Mora.

Dole Sparklers de arándano y frambuesa. Es un refresco canadiense de frutas (granada, arándano, fresa, frambuesa, piña, mandarina, cereza…) que elabora Pepsi en Montreal. El más delicado es el de arándano y frambuesa. Básicamente son dos vasos de azúcar con agua carbonatada, edulcorantes y un 2% de zumo de fruta real. En nariz desprende gases de frutas ácidas, y en boca es como tomarse una mezcla de gelatina, caramelo y chicle de frutos rojos artificiales. Deja un gusto a gominolas excelente. Por supuesto marida a la perfección con hamburguesas de cadenas de comida rápida.

Crystal Pepsi, te disfrutamos tan poco... | PepsiCo

Crystal Pepsi. Según la revista 'T'ime', esta Pepsi decolorada fue una de las peores ideas del siglo XX. Es la misma fórmula y sabor de la normal, pero sin colorantes. A lo tonto se convirtió en un icono delos 90, y recientemente se ha reeditado para el mercado de Japón. En nariz tiene los matices dulzones típicos de la Pepsi Cola, y su burbuja es grande y duradera. En boca es azúcar, caramelo, gominola de cola y tiene un punto cítrico. Su maridaje es el mismo que el de la Pepsi normal, o sea, va bien con comida rápida (pizzas, salchichas y hamburguesas industriales a la cabeza).

Tab, un clásico de los 80. | Tab

Tab. Es el refresco por excelencia de los 70 y 80s. Nació como una soda de dieta enfocada a la mujer que quería perder peso. Lo lanzó CocalCola en 1963 como el primer refresco de dieta y pronto se convirtió en icono pop por su diseño, su sabor y por ser la bebida favorita de las modelos en los 70. Se ha reeditado y sabor es ahora más standard. En nariz es dulce pero al estilo de un edulcorante, y en boca sale a relucir su alto contenido en sacarina, que desemboca en un amargor dulce final. Servido con hielo picado a congelado hasta el punto de granizado, se suaviza y sabe mucho mejor. Un maridaje para el Tab, sería con comida de los 70, como gelatina de cordero a la menta, un cóctel de gambas con salsa rosa, un pastel de mayonesa, o unos plátanos con jamón, huevo hilado y salsa holandesa. Retro en sabor y en estética.

Big Red Soda, un refresco insólito. | Big Red Soda

Big Red Soda. ¿Nunca has deseado beberte un chicle? Pues son varios los refrescos con sabor a chicle, como el de chicle Hubba Bubba (ya descatalogado), o el del chicle Big Red. Al girar el tapón y servirlo bien frio, ya inhalamos un gas con un aroma a canela artificial. En la boca baja con la fuerza de una canela que casi recuerda a un dentífrico y que tiene toques de especias aparte de a canela en rama. Su regusto es el que deja un 'Fire Ball' , ese chupito de Bourbon de canela tan popular en bares de Estados Unidos. Para maridar esta bomba de canela propongo platos de caza.

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