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APRENDE A DIFERENCIAR EL TIPO DE ENERGÍA QUE PROPORCIONA CADA ALIMENTO

¿Sirve para adelgazar contar las calorías de todo lo que comemos?

Si estás haciendo dieta, pasas tus días intentando contar calorías. Pero ¿qué sabes en realidad sobre ellas? Satisface tu curiosidad y tu estómago.

¿Sirve para adelgazar contar las calorías de todo lo que comemos?

¿Sirve para adelgazar contar las calorías de todo lo que comemos?G+J

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Es lunes es el día que comienzan todas las dietas. Has limpiado tu nevera de pizzas, refrescos y helado y te has despedido de las galletas de chocolate, los dónuts glaseados favoritos y esas crujientes patatas fritas de bolsa. Ahora, te diriges al supermercado para llenar tu cocina de alimentos saludables y bajos en calorías, así que te pasas más o menos dos horas intentando descifrar las etiquetas de todos los productos. Pero, ¿de verdad funciona? ¿Es necesario contar calorías?

¿Qué es una caloría?
Cuidado con las confusiones. Una caloría se define como la unidad energética que utilizamos para medir el gasto de calor de un organismo. Cuando nos referimos a la energía que nos proporcionan los alimentos tenemos que hablar de kilocalorías (Kcal). Es decir, cuando queremos saber cuál es el aporte energético de 100 gramos de lechuga, en la etiqueta se referirán a 15 Kcal. Una kilocaloría es lo mismo que 1.000 calorías.

¿Cuántas necesitamos?
Para conseguir una dieta equilibrada, tenemos que ingerir tanto la energía como los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente. Por eso hay que aprender a repartir nuestra ingesta calórica entre los diferentes alimentos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un cálculo genérico: entre 1.600 y 2.000 kilocalorías al día para las mujeres, y para los hombres entre 2.000 y 2.500. Las variaciones dependen de nuestra edad, nuestro metabolismo o el tipo de actividad diaria que realizamos.

¿Son todas iguales?
Podemos decir que sí, pero dependiendo de su origen tienen distintos efectos en nuestro cuerpo. No es lo mismo ingerir 50 kilocalorías de hidratos de carbono que 50 kilocalorías de grasas.

Para que te hagas una idea, un gramo de proteínas o de carbohidratos nos aporta 4 kilocalorías, mientras que un gramo de lípidos o grasa añade 9 kilocalorías. Y, ojo, un gramo de alcohol suma hasta 7 kilocalorías.

Aunque todas las usamos para dar a nuestro organismo la energía necesaria para afrontar un duro día de trabajo, y aquellas que no usemos se almacenarán aumentando nuestro peso, afectan de forma diferente a nuestro cuerpo. Cuando tomamos alimentos ricos en proteínas o hidratos de carbono complejos, tendremos mayor sensación de saciedad y tardaremos más tiempo en sentir hambre que si comemos productos con alto contenido en grasas.

¿Y las ‘calorías vacías’?
Seguro que ya has escuchado este término miles de veces. Se refiere a esos alimentos que nos aportan una gran cantidad de kilocalorías, pero que no vienen acompañadas de nutrientes. En teoría, solamente deberían de sumar, como máximo, el 20% de nuestra ingesta diaria calórica. ¿Y dónde las encontramos? El alcohol es una las fuentes principales, pero también productos como los refrescos, las golosinas, la bollería industrial, los ‘snacks’, los zumos envasados…

¿Y las calorías que adelgazan?
También se las conoce como 'calorías negativas', aunque este término todavía es fuente de debate entre muchos expertos. Podemos definirlas como aquellas kilocalorías que queman más energía durante su proceso de digestión que la que nos aportan. Es decir, que por el simple hecho de digerir estos alimentos ya estamos quemando más kilocalorías que las que hemos sumado al comerlos. Entre estos productos nos encontramos con verduras como el brécol, las zanahorias o el apio, frutas como la manzana, la piña o las uvas y los frutos secos.

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