En nuestro país hay una gran tradición de platos creados con el fin de aprovechar el pan duro que con el paso de los años se han ido convirtiendo en 'delicatessen', pese a haber nacido como platos de pura subsistencia. Torrijas, migas, pudín o leche frita son buenos ejemplos de que hubo un día, no hace tanto, en que la mayoría de familias no podía permitirse tirar nada, y aprovechaban el pan duro para cualquier cosa.

Lo cierto es que en la tarea de hacer picatostes caseros todo son ventajas: son sencillos de hacer, económicos, nos permiten reaprovechar y además están muchísimo más buenos que los que compramos empaquetados. Otra de las ventajas de apostar por el 'do it yourself' es que podremos aderezarlos con las hierbas que más nos gusten, desde romero a orégano o albahaca, salarlos en su justa medida y, en definitiva, acabar personalizándolos.

La técnica para hacer picatostes es, en realidad, la misma que utilizamos para el pan rallado. Corta el pan duro, ya sea baguette o de molde, en pequeños cuadraditos del mismo tamaño. Mételos en el horno precalentado a 200º durante unos 10 minutos. Piensa que cuanto más fresco sea el pan más tiempo de horno va a necesitar, ya que tendrá más humedad, por lo tanto estos tiempos son orientativos y conviene ir comprobando si está lo suficientemente tostado. Deja enfriar a temperatura ambiente y guarda los picatostes en un lugar fresco y seco, listos para consumir en cualquier momento.