Atento a esta receta casera deliciosa a la vez que saludable: ¡Y no sólo eso! Además sin gluten y sin lactosa. ¿Qué más se puede pedir?

Sólo necesitamos, como dice el anuncio, "leche, cacao, avellanas y azúcar", bueno y algún que otro ingrediente más como la esencia de vainilla y la sal que dará a nuestra crema el toque perfecto. La leche tiene que ser sin lactosa; el cacao, puro, para que sea apto para celíacos e intolerantes al azúcar de la leche; y el azúcar, la sal y las avellanas, normales y corrientes, ya que son productos genéricos y no llevan gluten y por su naturaleza, tampoco lactosa.

Con lo único que hay que tener cuidado es con la esencia de vainilla y asegurarse que no tiene ni gluten, ni trazas, ni leche. Por suerte, es fácil de encontrar en los grandes supermercados, así que no es problema. Sólo hay que mirar bien el etiquetado ¡y listo!

En cuanto al espesor de la crema, el aceite es el que se encarga de ello. Habrá que echarle más o menos cantidad dependiendo del gusto de cada uno y de lo líquido también que haya quedado el 'puré' que hemos hecho con las avellanas. Este producto también es genérico y apto para intolerantes al gluten y a la lactosa. Un aceite vegetal como el de girasol, va perfecto. Así que ya no tenéis excusa. ¡Manos a la obra!