Las tristes sobras de un pescado blanco hervido merecen una nueva oportunidad antes de ser condenadas al cubo de la basura. Reaprovéchalas en forma de pastel sencillo de hacer y muy rico de comer.

Ingredientes:

Restos de pescado blanco hervido

Gambas congeladas

Salsa de tomate

Nata

Cuatro huevos

Miga de pan mojada en leche

Pimienta negra, nuez moscada y sal

Preparación:

Desmenuza el pescado quitando la piel y espinas y échalo en un cuenco. Añade cuatro cucharadas de salsa de tomate, los huevos batidos, nata, miga de pan (previamente empapada en leche) y las gambas (descongeladas y troceadas). Sazona con pimienta negra molida, nuez moscada y sal. Si buscas una textura fina y sin tropezones, tritura la mezcla con la batidora. Échala en un molde de plum cake untado con mantequilla, tápalo con papel de aluminio y
cuécelo al baño maría, en una cazuela o en el horno, hasta que el puding esté cuajado (lo sabrás cuando, al pincharlo con un cuchillo, el filo salga limpio). Deja enfriar a temperatura ambiente e introdúcelo en el frigorífico hasta el momento de servirlo.