Muchos de nosotros solemos aclarar con un poco de agua los alimentos que vayamos a cocinar antes de empezar por cuestiones de higiene. Los más típicos son las frutas y verduras, con el fin de eliminar todas los posibles bacterias que contengan por su contacto con la tierra, o incluso la propia tierra. Pero hay otros, como el pollo, que también suele aclararse y es lo peor que podéis hacer.

Aunque creamos que estamos haciendo bien al lavarlo, el efecto que conseguimos es justo el contrario. El Departamento de Agricultura de EEUU desaconseja que se lave el pollo antes de cocinarlo. ¿Por qué? Principalmente porque lo único que consigues es esparcir las bacterias presentes en las aves de corral.

La Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido (FSA) anunció que, aproximadamente, el 44 % de la gente suele tener la costumbre de lavar el pollo antes de cocinarlo, un acto que lo único que hace es expandir la bacteria 'campylobacter' cuando salpica el agua a nuestra ropa, utensilios, muebles...

Además, los expertos advierten que algunas de estas bacterias están tan unidas que el hecho de aclararlas con agua, incluso repetidas veces, no hace desaparecer las bacterias de su composición. Kelly Reynolds, profesora en la Universidad de Arizona, asegura que mojarlo previamente con agua caliente tampoco sirve de nada porque apenas da tiempo a que el calor actúe.

Una opción que sí barajan: cocinarlo. Al someterlo a altas temperaturas (unos 75 grados centígrados durante dos minutos mínimo), sí que se puede eliminar las bacterias. Esta es la mejor opción que vais a encontrar para eliminar la mayor parte de las bacterias que se encuentran tanto en el pollo como en el resto de cárnicos.