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Se produce una rotura del órgano

¿Puedes explotar (literalmente) si comes demasiado?

La historia de una joven de Corea del Sur demuestra que, aunque es bastante improbable, podría suceder.

Aunque es raro, el estómago puede llegar a explotar.

Max Pixel Aunque es raro, el estómago puede llegar a explotar.

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El estómago es un músculo elástico. Aunque cuando está vacío su tamaño no es superior al de un puño, puede expandirse hasta alcanzar los 4 kilos de alimentos y líquidos. Se supone que si estamos ya a tope e intentamos comer más, la reacción de nuestro cuerpo va a ser la de hacernos vomitar como si nos lanzara un mensaje en plan "eh, córtate ya, ¡qué estamos a tope!". Sin embargo, hay una frase hecha que es "estoy tan lleno, que creo que voy a explotar". ¿Es esto posible? ¿De verdad puede reventar nuestro estómago por comer demasiado?

Los médicos coinciden en que eso sería extremadamente raro. Lo que sucede cuando estamos tremendamente llenos es que los ácidos gástricos escalan hasta el esófago. En el estómago están perfectamente bien y ni siquiera los sentimos, peor cuando llegan al esófago, la cosa cambia y comenzarnos a sentirnos peor. En ese caso, podemos llegar a vomitar, que es una manera de librarnos de un exceso de comida que nos hace sentirnos mal. Sin embargo, hay casos muy raros en los que se ha producido una ruptura del estómago.

Un estómago demasiado lleno podría llegar a 'romperse'. | Max Pixel

Entre los pacientes documentados está el de una paciente surcoreana que acudió en 2012 a un hospital de ese país con una gran distensión abdominal y un dolor muy fuerte. Antes de acudir a urgencias se había tomado dos cuencos de arroz blanco y unas cinco piezas de patata dulce. Al examinarla, se comprobó que el estómago y el duodeo estaban dilatados severamente por contenido de alimentos. Lo que se estaba produciendo era una pequeña perforación que obligó a ralizar una intervención quirúrgica para salvar su vida. Es decir, su estómago no había llegado a explotar, pero sí se había "roto". Lo más sorprendente del caso es que el perfil de la chica no era el que hubiéramos supuesto: se trataba de una mujer menuda de 1,60 de altura y apenas 37 kilos de peso.

Pero hay más casos: en Japón, en 2003, se encontró a un hombre muerto en unos lavabos públicos con una fisura en el estómago. Se cree que la causa del fallecimiento, debido a la curvatura que mostraba su abdomen, se debía, principalmente, a haber comido mucho más allá de sus posibilidades. También se han conocido casos de muerte por ruptura en el esófago debida a una ingesta excesiva. Resumiendo, parece que morir por comer demasiado es realmente difícil aunque hay casos en los que puede pasar. Por si acaso, mejor no llegar a esos extremos.

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