No es que en Cocinatis estemos empeñados en fastidiaros el verano, pero hoy venimos a derribar un falso mito y a contaros una verdad que puede hacer que nos odieis. Tal cual. ¿Cuántos acudís a por un helado cuando la temperatura se pone 'heavy metal'? ¿Muchos. verdad? Corréis en pos del cucurucho o del polo pensando que os refrescará más que cualquier otra cosa que podáis tomar. Pues bien, la realidad es que tomar helado puede llevaros a sufrir un indeseado efecto secundario y que es precisamente lo contrario de lo que estabais intentando lograr..

Al rico (y calórico) helado | Pexels

Comer helado puede hacer que sudéis más de la cuenta. Es cierto que lamer helado lleva a una primera sensación de enfriamiento, pero las cosas acaban por calentarse. Y entonces aparece el sudor, ese perlado indeseado que corre por vuestra frente, que os pone los sobacos como a cierto entrenador de fútbol murciano y la espalda como si acabarais de correr los 100 metros lisos. ¿Cómo es posible? Ojo, que estamos hablando de los industriales, no de los artesanos en los que se limita la cantidad de grasa y de azúcares.

La razón está en el alto contenido de grasas y de azúcar del helado y su falta de fibras y de nutrientes. Eso hace que el cuerpo tenga que trabajar el doble para hacer la digestión y le obliga a realizar un sobreesfuerzo. Atención a esto: so-bre-es-fuer-zo. Igual que cuando levantamos un peso o remontamos una cuesta. Y ahí es donde aparece el sudor. Es decir, nuestro organismo experimenta justo el efecto contrario del esperado: el helado no nos enfría, nos calienta. Y hay algunos que no se derriten.

Por supuesto, esto no ocurre solamente con los helados, sino también con otros alimentos poco saludables como la comida basura, los platos demasiado salados o los que tienen un azúcar excesivo. La explicación científica la amplía Peter Poortvliet, investigador postdoctoral en Neurociencia de la Universidad de Queensland (Australia), que recuerda que el ser humano es un animal endotérmico, lo que significa que controla su temperatura independientemente de los grados del medioambiente en cada momento.

El helado es la estrella del verano | G + J

Pero no todo es malo. ¿Sudamos con el helado? Sí. Pero esto no quiere decir que pasemos más calor. La sudoración es la manera más efectiva que tiene nuestro cuerpo de regular la temperatura y, por tanto, la mejor forma de refrescarse. La sensación es la de que estamos pasando calor pero, gracias a que sudamos, acabamos rebajando la temperatura corporal. Así que, si lo vemos desde este punto de vista, el helado acaba refrescándonos, aunque quizá no de la manera en la que esperábamos. Son cosas de la ciencia.