Evitar la grasa

Pizza napolitana | Archivo

Al mediodía, nada de hamburguesa o pizza. Sería un error porque consumir comida fuerte y rica en grasa requiere un gran esfuerzo para el cuerpo a la hora de digerir. Y este trabajo de nuestro organismo aumenta precisamente la temperatura corporal.

Dejar de lado la carne roja

Carne (archivo) | Pixabay

Aunque eso de evitar el filete durante las barbacoas de fin de semana con los amigos no se te había pasado por la cabeza, así es. Porque su digestión, al igual que pasa con la de los alimentos grasos, hace subir la temperatura corporal. Así que mejor decantarse por carnes magras o pescados.

No a las bebidas diuréticas

Cervezas, imagen de archivo | Agencias

Incrementan la evacuación de líquidos y, como es lógico, causan una cierta deshidratación. Así que cuando hace calor, es mejor decir no al té, café o cerveza. Lo mejor siempre es el agua, menos divertida pero mucho más eficaz para mantenerse bien hidratados..

Bye bye azúcar

El tipo de azúcar determina el riesgo de padecer enfermedades metabólicas o vasculares | Pixabay

Los azúcares aportan calorías innecesarias, promueven la deshidratación y también son difíciles de digerir, lo que puede aumentar la temperatura del cuerpo. Tal cual. Así que mejor mantente alejado de pasteles, bollerías, refrescos e incluso de los zumos de frutas. También puedes reducir tu consumo de pan, pasta o patatas, que contienen azúcares de absorción lenta.

Exit bebidas alcohólicas

Copa de vino | iStock

Las bebidas alcohólicas favorecen la deshidratación el cuerpo debido a su efecto diurético, no son muy refrescantes y, a menudo, contienen mucho azúcar. Si aun así quieres tu copita de vino, mejoruna sola copa de vino rosado, un poco más ligero y refrescante.

Y… ¿qué alimentos consumir en verano?

Melón | Agencias

Las verduras son, sin duda, las estrellas del verano porque son ricas en agua, y se pueden consumir tanto crudas (tomate, lechuga, pepino...) como cocinadas. Una excelente manera de hidratarse y hacer el pleno de vitaminas.

Carnes blancas y huevos son la opción ligera para ingerir proteínas.

Frutas y compotas son las mejores opciones para el postre ya que su azúcar es natural y son ricas en fibra y agua, además de muy poco calóricas.

Sorbetes. Los amantes de los helados harán bien en decantarse por los sorbetes de fruta, a base de agua y frutas frescas. Menos dulces, hidratantes y super refrescantes.

Lácteos. Los olvidamos injustamente porque son una excelente fuente de hidratación. Sobre todo los quesos crema y los yogures, compuestos en un 90% de agua.

Agua. Nunca es demasiado tarde para recordar que hay que beber agua sin esperar a tener sed. Con el sudor, el cuerpo pierde más líquidos y hay que compensárselo ingiriendo hasta unos 2,5 litros de agua por día en verano.