Incluso aquellas que tiran de comida preparada, de tuppers de mamá, de menús del día o de las clásicas bolsas de ensalada pueden aprovechar estos días para comer bien de forma sencillísima con una serie de recetas que, además, permitirán sacar partido a esas latas de legumbres, conservas o paquetes de arroz que llevan ya un tiempo en la despensa o que hemos adquirido en los últimos días. Así pues, fuera miedos y complejos, porque cualquiera puede cocinar de muerte y preparar platos resultones gracias a estas recetas.

1-Ensalada de garbanzos

Mas allá del hummus y los clásicos guisos de cuchara, las ensaladas son una buena manera de dar salida a nuestros botes de legumbres cocidas. No olvidemos que estamos ante un procesado de buena calidad, y que las legumbres son un derroche de beneficios para el organismo que conviene incluir en la dieta, pues tienen fibra, proteínas, hierro, carbohidratos y numerosos minerales. ¿Cómo sacar partido a una lata de garbanzos? Muy fácil. Corta unos daditos de queso (si tienes a mano feta, estupendo, si no servirá un queso fresco), brotes verdes, cebolla y una buena vinagreta. ¿Que te ha sobrado pechuga de pollo del día anterior? Córtala en daditos y añádela fría. Si además preparas una vinagreta con miel y cilantro (puedes comprarlo fresco y congelarlo) estarás ante un plato de primera. Ni que decir tiene que las vinagretas siempre con aceite de oliva virgen extra. Si tienes que invertir en algo, que sea en uno bueno.

2-Ensalada de sardinas

¿Tienes alguna lata de sardinas en la despensa? Pues enhorabuena, porque es un pescado barato y súper saludable. No solo es una fuente de excepción de omega 3 y proteínas, sino que también contiene calcio, fósforo y numerosos minerales. Prepárate una ensalada con patata cocida, cebolla, huevo cocido, guisantes (puedes comprarlos congelados) y sardinas en lata. Es un plato completo, nutritivo y muy sencillo.

3-Pasta con un toque asiático

Si te cansas de la pasta y quieres darle un toquecito asiático solo tienes que coger las verduras que tengas por la nevera (calabacín, puerro, zanahoria, espárragos trigueros…) y saltearlas con unos dados de tofu fresco, que aportarán proteínas y swing al plato. Cuando estén salteados añade un toque de jengibre y un chorro de salsa de soja. Añade la pasta a la mezcla y tendrás un plato muy saludable, original y riquísimo. ¿Qué te ha sobrado salsa? Puedes almacenarla en tuppers individuales en la nevera e ir sacando cuando la necesites. Se descongela la mar de bien en el microondas mientras se hierve la pasta y te va a solucionar más de un ágape.

4-Tartar de atún o salmón

Nada más fácil de preparar que un tartar de atún o salmón que hará las delicias de las amantes del pescado fresco. Solo tienes que cortar los pescados en dados (siempre que hayan sido previamente congelados para evitar el anisakis), marinarlos con salsa de soja y lima durante un rato en la nevera y completar con aguacate fresco cortado en dados, semillas de sésamo y un buen aceite de oliva virgen extra.

Ensalada de garbanzos | iStock

5-Quiche de lo que sea

Si tienes en casa la pasta filo no hay nada más fácil de preparar que una quiche. Elabora el relleno que quieras (huevo, verduras, carne…), monta la quiche, ¡y al horno! En poco rato estará lista. No olvides, además, que puedes congelar lo que te sobre.

6-Alcachofas en tempura

Nada más fácil para sacar partido a una lata de alcachofas en conserva que elaborar una tempura. Para que la fritura nos quede perfecta, debemos asegurarnos de que la verdura queda convenientemente sumergida y que el aceite está a temperatura muy alta, para que la tempura quede bien sellada y el aceite no penetre. Si no somos de fritos, un buen salteado de alcachofas con jamón ibérico es una gran opción, o un risotto con un buen parmesano. ¡Hay muchas posibilidades!

7-Brochetas chic

Para el gusanillo de media tarde, que suele desembocar en una visita a la cocina para hacernos con dulces, chocolate, galletas o snacks salados poco saludables, una buena opción es prepararnos brochetas healthy. ¿Qué tal si combinamos los mejillones en conserva que tenemos por ahí con un tomate cherry y un taquito de manchego? Por encima, un toque de aceite de oliva y, si estamos estupendas, una copa de vino blanco. No se nos ocurre una merienda mejor, saludable, nutritiva y saciante.

8-Hamburguesa de legumbres

Siempre puedes utilizar las legumbres cocidas para prepararte hamburguesas de garbanzos o lentejas. Son muy fáciles de hacer, se congelan muy bien, gustan a todo el mundo (son una buena manera de que los niños coman lentejas) y están muy ricas.

9-Crema de espárragos blancos

¿Quién no tiene por casa una lata de espárragos blancos? Una buena idea para sacarle partido es preparar una crema. Con un poco de cebolla rehogada con mantequilla, espárragos, patata y caldo de verduras (si no tienes puedes utilizar agua) tendrás en pocos minutos una crema deliciosa, a la que puedes añadir unos picatostes, unas hojas de menta fresca y un toque de aceite de oliva virgen extra. Un plato delicatessen en un plis plas.

10- Frutas con chocolate: el guilty pleasure

En lugar de atacar los donuts, esta idea para disfrutar de un placer dulce te permitirá no solo mantener bajo control las calorías sino añadir alimentos saludables al momento dulce del día. Solo tienes que coger unas cuantas frutas al gusto (kiwis, naranjas, peras, plátano, fresa…), cortarlas en pedacitos y añadir por encima una cucharada de chocolate negro de postres deshecho, bien calentito. Si le quieres dar un toque aún más delicatessen completa el festín con unos frutos secos triturados como topping, unas hojas de menta, y a disfrutar del placer de un postre dulce saludable y moderadamente calórico, siempre que no nos volvamos locas con el chocolate.