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EL VENECIANO XEMEI ENCABEZA LA LISTA

Los diez mejores tiramisús de Barcelona

Hemos ido en busca del mejor tiramisú de Barcelona. Y lo hemos hecho sin prejuicios. El resultado del trabajo de campo es este top ten en el que han cabido desde los clásicos hasta otros más heterodoxos, como nuestro adorado tiramisú de mango de Fabián Martín.

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1-Xemei.
“Hay gente que sólo viene para comer el tiramisú”, nos explica Stefano, uno de los socios de este restaurante especializado en cocina de Le Tre Venezie, un referente entre los italianos de Barcelona por sus partas artesanales, siempre acompañadas de productos fresquísimos, y una cocina de temporada con unos ingredientes de primerísima calidad. Y eso fue, precisamente, lo que hicimos nosotros. Nos plantamos un mediodía en la terraza del Xemei, un reducto de buen rollo en lo alto, altísimo del Poble-Sec, y nos pedimos un tiramisú que nos habían revelado de órdago. Y ahí estaba: espectacular, untuoso, indiscutiblemente casero, con una cremosidad que nos hacía sospechar gelatinas o espesantes, cosa que Stefano negó casi indignado. “El secreto está en saber batir, nada más”. Pues si es así podemos afirmar que nadie bate como ellos. 
Pg. Exposició, 85.

2- Sarrietto.
Además de uno de nuestros italianos de cabecera, donde uno puede ponerse hasta las cejas por 10 € y cuya terraza es un remanso de paz en pleno bullicio de Sant Gervasi, Sarrietto cuenta siempre en su carta con un tiramisú casero presentado en vasos individuales difícil de igualar en cremosidad, sabor y equilibrio.
Pza. del Camp, 2.

3- Tramonti.
Tras dos locales prácticamente recién llegados, un clásico, cuya receta no ha variado desde que hace varias décadas los hermanos Franco y Giuliano Lombardo decidieron abrir un restaurante italiano cuyo nombre rindiese homenaje a su localidad natal, en la región de la Spezia. Ha llovido mucho desde aquel lejano 1980, y hemos visto abrir (y cerrar) muchos restaurantes italianos, pero Tramonti sigue siendo el clásico entre los clásicos, cuyo delicado tiramisú casero merece un lugar de honor entre los mejores (¿del mundo?). 
Avda. Diagonal, 501.

4- Da Greco. Elegancia y sofisticación en este palacete repleto de esculturas que nos traslada a épocas pasadas y en el que su chef Toni Da Greco lo da todo con una porción de tiramisú XL para la que conviene dejar un buen hueco, pues la ración es bastante abundante. Y no va a ser fácil, pues su pasta es tan deliciosa que cuesta no dejar sitio para un postre que conviene escribir con mayúsculas en la historia de los tiramisús en la Ciudad Condal. Indagamos en su elaboración y su chef pastelero nos da un dato que nos deja boquiabiertos: "lo hago sin clara de huevo", nos explica. Y ante nuestra cara de pasmo, aclara: "el secreto está en batir muy bien, en dejar que se oxigene la crema, no hay mejor espesante que ese". Su abundante capa de cacao es el contrapunto perfecto para un dulce en el que los sabores están compensadísimos y que vuelve loca, y esa es lo mejor prueba de que se están haciendo bien las cosas, a la parroquia italiana en Barcelona.
Santa Teresa, 10.

5- Pepa Tomate. En el corazón de Gràcia hallamos este restaurante que elabora uno de los mejores tiramisús que hemos probado en la vida, probablemente el más cremoso de todos. Y lo elabora un joven chef con una receta casera, servido de forma muy original en un bote de vidrio, con las capas perfectamente perfiladas y el punto justo de cacao (desde aquí nos declaramos enemigos a muerte de la gente que recubre el tiramisú con virutas de cacao).

6- Gustibus. Atención al tiramisú del chef Roberto Iemi, que lleva prácticamente toda la vid perfeccionando una receta que conoce al dedillo desde la cuna (“mi padre todavía lo hace”). Y decimos que lo ha perfeccionado porque con los años ha conseguido una textura mucho más cremosa y compacta, a diferencia del tiramisú casero de su padre en que la crema es más líquida de lo que esperamos encontrar en un restaurante. ¿El secreto? Un punto de gelatina y nata montada, cacao de buena calidad, unos bizcochos bañados en café y Amaretto durante los segundos exactos, ni más ni menos, y una decoración a base de frutos rojos, que pueden ir cambiando. Imprescindible. 
Ricardo Calvo, 13.

7- Pastisseria Canal. Este templo de la alta repostería plagado de 'delicatessen' tiene en su tiramisú uno de los productos más demandado de su oferta. Y lo hacen tan bonito, que da pena clavarle la cuchara. La clientela coincide en que es un tiramisú ligero, si es que eso es posible, y se presenta en forma de tarta redonda con un bonito punteado a base de cacao. 
Muntaner, 566.

8- Casa Fausto. Cuando abrió este restaurante de cocina de mercado en Vallcarca hace tres años, Manolo García ya sospechaba que el tiramisú se iba a convertir en uno de sus postres estrella, compartiendo gloria con la tatin individual y el coulant de chocolate, todo ello 100% casero. Manolo hace un tiramisú cada dos días y cuando le preguntamos el secreto de su cremosidad nos dice que podría ser añadirle a la masa de mascarpone y huevo nata recién montada (no quiere ni oír hablar de espesantes como la gelatina). 
Funoses-Llussà, 2

9- Fabián Martín Barcelona.
Su tiramisú de mango, por fortuna, no se mueve de la carta. Y es que es uno de los postres estrella de esta pizzería que va camino de imperio (ya son tres locales en Barcelona, y los tres cuentan con su tiramisú de mango), es este manjar que incorpora la frescura del mango al gusto dulce y persistente del café y la crema de mascarpone. 
Via Laietana, 71 / Centro Comercial Maremagnum / Jordi Girona, 10.

10- Las Sorrentinas.
Todo es informal en este diminuto italiano 'low cost' del Born que suele ser un valor seguro cuando se trata de comer bien a precios muy económicos (entendamos por ello unos 5 € por un platazo de pasta). El mobiliario es reciclado, algunas mesas se comparten, vemos la cocina desde nuestro asiento, los cubiertos están dispuetos en el centro de la mesa y nos vamos sirviendo nosotros mismos, lo mismo que el parmesano, dispuesto en medio de la mesa en unos grandes tarros. Como no tienen café, una buena opción para echarle al cuerpo cafeína es pedir un tiramisú servido en un recipiente de plástico (Las Sorrentinas es un estandarte del 'low cost' de calidad en Barcelona), casero y delicioso.
Pza. de Sant Pere, 5.

 

 

 

 

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