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Galicia, sinónimo de alimentación equilibrada

Dieta atlántica vs. dieta mediterránea, ¿cuál es mejor?

¿Vendrá el patrón base de la alimentación gallega a sustituir a la dieta mediterránea? Vamos a ver en qué se parecen y en qué se diferencian.

El pulpo, genuino producto gallego.

El pulpo, genuino producto gallego.Wikipedia

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Llevamos eones, eras enteras de nuestro Sistema Solar escuchando que, sí, que la dieta mediterránea es lo mejorcísimo que existe y que, de no seguir dicho patrón de alimentación nuestro futuro será gordo, diabético e insalubre. Pero, ¿qué hay de cierto en esto? ¿Es verdad que no hay nada mejor que la dieta mediterránea? Desde hace algunos meses, la dieta atlántica, que es la que se sigue en el noroeste de la Península Ibérica, está empezando a competir de tú a tú con la campeona vitalicia. Pero, ¿es una mejor que la otra?, ¿se parecen entre sí?, ¿se diferencian?

Vamos primero con un recordatorio de las características básicas de la dieta mediterránea. Se basa en un alto consumo de hidratos de carbono (arroz, pasta), pero también es rica en fibra y antioxidantes. No en vano, los cereales, las legumbres y las verduras forman el triángulo básico. El consumo de grasas saturadas (como las que hay en la carne roja o la mantequilla) es moderado. Prevalece el uso del aceite de oliva, con grasas de las llamadas "buenas" y las carnes blancas (ave, conejo, etc.). También se toman grasas pollinsaturadas, como las que encontramos en el pescado azul y los frutos secos. Se permite el consumo de alcohol, y una copa de vino en las comidas está aconsejada.

Ahora, con la ayuda de Rocío Yagüe, jefa de sala del restaurante Montes de Galicia (Madrid), vamos a ver las principales características de la dieta atlántica.

Más proteínas, menos hidratos. Consumo de tres a cuatro veces por semana de pescados y mariscos (moluscos y crustáceos), que constituyen la gran reserva natural del Atlántico. "Ejemplos serían el bacalao en costra de mayonesa de su pil-pil, sobre cama de espinacas con piñones y pasas o, en temporada, la lamprea guisada en vino de Ribeiro tinto, que nosotros tenemos en carta", comenta Yagüe.

Omega 3 a tutiplén. Los productos tradicionales de la zona atlántica tienen una importante concentración de ácidos Omega 3, que están en las membranas que protegen nuestras células de la degeneración propia de la edad y también juegan un papel destacado en la protección cardiovascular.

Pan (pero integral) y patatas (pero cocidas). Se recomienda el consumo de pan elaborado con harinas integrales o de grano entero, y tomar patatas, preferentemente cocidas. Como dice Yagüe, "un buen cachelo es el acompañamiento perfecto, de ahí que lo utilicemos en muchos platos como el tradicional pulpo a feira o el lacón con grelos".

Consumo alto de frutas y hortalizas. Entre estas últimas destacan el repollo, las berzas, los grelos y las nabizas, aunque también estarán presentes las judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos.

Uso (también) del aceite de oliva. Sobre todo, para aderezar en crudo.

Más lácteos. Tanto en forma de leche, como en derivados fermentados con beneficios adicionales. Un ejemplo serían los quesos o cualquier otra preparación en forma de postre.

Más consumo de carne roja que en la mediterránea. Eso sí, con moderación. Yagüe pone como ejemplo "el lomo bajo de vaca madurado en seco. Es carne que se madura durante 60 días para que alcance el grado perfecto de jugosidad y ternura. Nosotros la servimos ya trinchada para que se vea la veta".

Ingesta abundante de líquidos. Especialmente agua, aunque también se toma vino para acompañar las comidas (al igual que en la dieta mediterránea).

Sencillez en la preparación de platos. Con el fin de mantener la calidad de las materias primas y su valor nutritivo. Las técnicas culinarias más empleadas son la cocción y la plancha ya que mantienen mejor las características sensoriales de las materias primas de la dieta atlántica.

Entonces, ¿cuál es mejor? Según un estudio recientemente difundido y llevado a cabo por el Hospital de Santiago, en Galicia los niveles de colesterol malo se sitúan entre los más bajos de España. Además, los marcadores relacionados con la masa corporal muestran una menor adiposidad y una mejora del peso. Es decir, la dieta atlántica mantiene a raya el colesterol y contribuye a no subir de peso. Por su parte, la dieta mediterránea permite reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, previene la obesidad e incluso la aparición de la diabetes, gracias al consumo de hidratos de carbono complejos. En definitva, podríamos hablar de empate técnico, porque son muy parecidas y tan beneficiosa es una como la otra.

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