Te dispones a preparar un filete en la sartén. Lo primero haces es sacarlo del congelador (o tenerlo descongelado) y echarle sal, si es que te gusta. A continuación, coges la sartén que quieras utilizar, una en la que entre la carne pero que tampoco sea enorme. La pones al fuego y echas un chorro de aceite para que tu carne no se pegue y quede jugosa.

Después, enciendes el fuego y esperas a que el aceite se caliente. ¿Cuál es la temperatura ideal para freír? De 160º a 180º. Si es menos, el filete no se freirá correctamente y, si es superior, puede que el aceite se queme, dejando un mal sabor en el alimento que estás preparando. Esperas un rato mientras la carne se va dorando en la sartén. Volteas el filete repetidas veces y, cuando crees que está preparado, lo sacas de la sartén y lo colocas en un plato.

Pero, ¿cómo sabes si la carne que acabas de preparar está poco hecha, hecha o muy hecha? Cada persona tiene sus propios gustos respecto a este dilema. Hay quien prefiere la carne 'sangrante', casi cruda; otros la prefieren al punto y también están las personas a las que les gusta un filete muy hecho, duro casi como una piedra. La textura, el color y la jugosidad son los factores más determinantes a la hora de elegir qué punto nos convence más para disfrutar de nuestro filete.

Si ya has decidido en qué punto quieres comer tu carne pero no sabes cómo cocinar la carne para que quede perfecta, existe un truco muy sencillo para averiguarlo. Sigue el sencillo consejo que te explicamos en el vídeo superior. Se acabó comer la carne en el punto que no quieres.

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