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Vigila el huevo, que te la lía

Cómo esquivar la salmonelosis en 20 pasos

Las altas temperaturas favorecen la multiplicación de la salmonella, que pueda dar lugar a la salmonelosis. Esta bacteria, que se encuentra principalmente en las aves, llega a nosotros a través del huevo.

El huevo, principal amenaza en verano.

El huevo, principal amenaza en verano.Freeimages

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Entre todas las intoxicaciones veraniegas, la más habitual es la salmonelosis, que cada año afecta a cientos de personas. Los síntomas suelen aparecer al cabo entre 8 y 72 horas después de la intoxicación e incluyen náuseas y vómitos, dolor abdominal, diarrea, etc. En suma, un cóctel capaz de arruinar las vacaciones al más pintado. Sin embargo, esquivarla es más sencillo de lo que parece, siempre que sigamos unos sencillos hábitos.

Lavarse bien las manos. Es básico y hay que hacerlo antes de cocinar cualquier alimento en nuestra casa, para evitar que la bacteria pueda colarse en la comida.

Ojo con la cáscara. Si está rota, mejor desechar el huevo. También tendríamos que tirarlo si, al romperlo, un poco de cáscara entra en contacto con la yema o la clara.

No dejar crudo el huevo o la carne poco hecha. La pasta carbonara no es para el verano. Si hacemos hamburguesas de pollo, procuraremos que queden bien hechas.

Descongelar en el frigorífico. Siempre, siempre, hay que evitar descongelar alimentos fuera del frigo. Si no nos ha dado tiempo, mejor buscar una alternativa.

Evitar la temperatura ambiente. Dejar los alimentos a temperatura ambiente cuando el termómetro sube de 20 grados equivale a correr riesgos innecesarios.

Los lácteos y los huevos frescos, siempre en la nevera. Ni yogures ni mantequilla, ni, por supuesto, los huevos, hacen nada fuera del frigo. Y menos con el termómetro 'on fire'.

Limpiar los huevos antes de cocinarlos. Puede que nunca lo hagamos, pero en verano no está de más darle una pasadita con una esponja seca. Minimizaremos el peligro.

La mayonesa casera, de consumo rápido. Si hacemos mayonesa en casa, mejor consumirla en el plazo de 24 horas para evitar cualquier intoxicación.

Limón o vinagre. Intensificar su uso en las preparaciones que lleven huevo, como la mayonesa, equivale a protegerse.

Ojo con los huevos de campo. Tu vecina del pueblo vende unos huevos que están de cine, pero en verano mejor renunciar a los que no hayan pasado determinados controles.

El pollo, lo más limpio posible. Pidamos al carnicero que sea lo más pulcro posible para evitar restos de sangre en el pollo que nos llevemos a casa.

Con la fecha de caducidad, inflexibles. Vale que ahora se llama “de consumo preferente”, pero jugársela con la fecha límite en verano no tiene sentido.

Limpieza máxima con los utensilios de cocina. Hay que vigilar especialmente las tablas donde cortemos la carne, los platos donde podamos haber batido huevos o los tenedores. Seamos escrupulosos.

Mejor papel desechable. Ojito con los paños de cocina en verano. Muchas veces acumulan restos que son potenciales focos de bacterias.

Cuidado con las tortillas o las salsas en bares y restaurantes. Especialmente, cuando comamos fuera de casa. Si vemos algo raro en su aspecto, mejor no arriesgarse.

Preguntar si lleva huevo o huevina. Sabemos que no son lo mismo, pero, durante los meses de verano, es preferible que las tortillas de patata estén hechas con huevina.

Evita la clara de huevo en los cócteles. Muchos llevan clara cruda, como el pisco sour peruano. En verano solo deberemos tomarlos en locales de plena confianza.

Ojo con los helados. Muchas veces, se nos olvida que llevan huevo. En heladerías, mejor pedir los sabores que tengan una mayor rotación para evitar que hayan pasado todo el día expuestos.

Aunque los huelas o los examines, no verás nada…La salmonella pasa desapercibida ante nuestros ojos y nuestra pituitaria, así que por mucho que miremos, nada veremos…

Ojo con los niños y los ancianos.Son los más sensibles a la bacteria. Hay que tener especial cuidado con ellos.

 

 

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